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Aulas aumentadas, lo mejor de los dos mundos

Más allá de los debates sobre lo virtual y lo real, las TIC pueden ayudarnos a integrar y potenciar diferentes instancias del proceso enseñanza-aprendizaje. En tiempos de la ubicuidad, de los dispositivos móviles (netbooks, celulares, etc.) y del aprendizaje en red, podemos complementar diferentes recursos y herramientas digitales para ampliar la comunicación y el intercambio de saberes.     

«La mitad de los chicos no se pudieron conectar a internet, otros no podían abrir el archivo y muchos no lo habían recibido. Media clase se perdió tratando de tener todo el material para trabajar».

Esta situación puede plantearse habitualmente en el uso de computadoras en el aula y dificulta cualquier tipo de trabajo; puede evitarse con algunas previsiones más o menos prácticas como que los chicos descarguen el material antes o distribuirlo a través de pendrives.

UbicuidadPero más allá de las cuestiones prácticas, una situación como esta muestra una subutilización de la potencialidad de un modelo 1 a 1 porque se está anulando una propiedad básica del modelo: la ubicuidad. Característica propia de las computadoras portátiles, la ubicuidad es central para el cambio de los procedimientos, objetos y roles de la didáctica áulica tradicional.

La forma en que consumimos y producimos información, la forma en la que nos conectamos y comunicamos con otros cambió desde que hay computadoras e internet, pero volvió a cambiar desde que los dispositivos —computadoras, tabletas, celulares— pueden llevarse con facilidad de un lado a otro. La web móvil ha producido una verdadera transformación de la comunicación y la información. No es lo mismo intercambiar mensajes o consumir información cuando se está en un lugar fijo, durante parte del día, que tener el dispositivo en todas partes y poder conectarse casi continuamente; no es lo mismo utilizar una máquina compartida de un laboratorio que tener un dispositivo personal donde se guardan, llevan y traen los propios archivos.

Mundos virtuales y reales

Una de las posibilidades didácticas que permite la ubicuidad es trabajar con un aula aumentada. Utilizando la misma metáfora de la realidad aumentada —definida como la combinación de elementos del mundo real con elementos virtuales—, hablamos de aula aumentada como el uso de un espacio virtual complementario del espacio presencial por parte de los alumnos y los docentes y una propuesta de enseñanza aprendizaje que combine elementos de los dos entornos.



¿Cómo se crea un aula aumentada? Puede tener múltiples formatos de poca complejidad técnica: un blog, una carpeta compartida en la red de la escuela, un aula virtual, una carpeta en Dropbox, un grupo en una red social, son algunas de las herramientas que un docente puede elegir para generar este espacio de intercambio. Son herramientas fáciles de usar, hay múltiples opciones gratuitas en internet y los alumnos pueden incluso ayudar en su configuración y mantenimiento. Cualquier entorno puede servir mientras tenga un espacio para publicar materiales y otro de intercambio de mensajes.

Redes tecnológicas y socialesEntonces cada docente dispone de un aula presencial, un espacio físico de fuerte impronta interpersonal, fijo en el tiempo y en el espacio, y un espacio virtual donde se genera otro tipo de comunicación asincrónica, mediada por tecnologías, fuera del horario de clase, más horizontal, etc.

Lo mejor de los dos mundos, sin duda.

El aula aumentada amplía los límites físicos de la clase: esta no empieza cuando se encuentran alumno y profesor, sino que hay posibilidades de intercambio permanente. La situación del principio de esta nota podría evitarse porque el profesor podría publicar los materiales en el aula aumentada y pedirles a los chicos que ya los tengan en la clase presencial, o pedirles que los lean en el aula aumentada y no conectarse durante la clase.

Archivos digitalesAdemás, el aula aumentada genera tráfico de contenidos digitales, nos obliga a trabajar con archivos: las cosas no se dicen, ni se escriben en el pizarrón, se convierten en archivos digitales. ¿Por qué esto es mejor? Los archivos digitales se pueden mejorar, se pueden intercambiar en gran escala, publicar, compartir. No es lo mismo escribir las consignas de un trabajo práctico en el pizarrón, ni entregar la resolución en manuscrito. Tener ambos productos en archivo digital los convierte en objetos de aprendizaje digitales, los jerarquiza y pone a docentes y alumnos en el lugar de productores de contenido.

Asimismo, el aula ampliada inaugura un nuevo espacio comunicativo y de circulación de saberes, tiene que ver con las formas de consumo de las que los jóvenes están a la vanguardia en sus momentos de ocio: descarga de archivos a demanda; lectura en pantalla, producción y consumo de multimedia, colaboración, redes.

¿Qué puede aportar en su espacio digital, para qué puede usar su aula aumentada más allá de tener los materiales de la clase? Por ejemplo:
  • Poner guías de trabajos y de lectura de bibliografía.
  • Publicar enlaces y textos con más material de lectura sobre el tema.
  • Publicar videos.
  • Grabar videos propios con explicaciones.
  • Compartir material sobre temas vinculados indirectamente a temas curriculares de las clases presenciales, o de interés general y no obligatorios.
  • Consignas para los trabajos prácticos para que estén siempre disponibles.
  • Fotografías de los chicos trabajando en el aula.
  • Autoevaluaciones o evaluaciones que se corrijan entre el grupo.
  • Mensajes.
  • Consignas para debatir.
  • Contestar preguntas en todo momento en forma unidireccional o alentar las respuestas colaborativas.
  • Alentar publicaciones por parte de los alumnos sobre materiales interesantes ligados o no a lo curricular. 
La comunicación es multidimensional; el docente es creador de condiciones de posibilidad de circulación de saberes más que transmisor. Puede suceder que en el aula aumentada los alumnos tengan un comportamiento diferente al de la clase, que aquel que no habla en público se anime a participar.

Manos en redDolors Reigh define sociedad aumentada como la recuperación de una conexión con otros —de una sociabilidad que habíamos perdido en el siglo XX— gracias a las nuevas tecnologías que permiten una comunicación multidireccional; en el mismo sentido, el aula aumentada genera también un espacio público en las aulas —rompe el circuito más individual docente alumno docente—, todos ven a todos, convierte al aula en una red. También deja abierta la puerta para tener materiales para compartir en otras redes.

No se trata entonces de solucionar problemas prácticos de introducción de materiales en el aula, sino de construir un nuevo modelo de conocimiento a través de las posibilidades que brindan las TIC y las conexiones entre sujetos que aprenden y enseñan en un mundo en el que conocer se ha convertido en una actividad constante, ubicua y múltiple.