Una experiencia de formación docente potenciada a través de un aula virtual

¿Incorporar un aula virtual para las clases presenciales? ¿Qué nos puede aportar? El autor de esta nota cuenta, en primera persona, sus experiencias y conclusiones.

El presente trabajo es el relato de mis prácticas de enseñanza en la instancia curricular Espacio de la Práctica Docente, en el Instituto Superior de Formación Docente N.° 100, Escuela Normal Superior Próspero G. Alemandri, de Avellaneda, provincia de Buenos Aires. Esta experiencia forma parte de las oportunidades que ofrece el modelo 1 a 1 para el enriquecimiento de las prácticas a partir de entornos virtuales.

En el instituto en el que enseño, los profesores recibimos las netbooks del Programa Conectar Igualdad y disponemos del aula virtual a través de la plataforma educativa, activada por el webmaster del profesorado, en el marco de las propuestas del Instituto Nacional de Formación Docente (INFD), educ.ar y Conectar Igualdad. A partir de esta base, se abrieron inmensas posibilidades de potenciar el proceso de enseñanza y aprendizaje, y pude reconocer una oportunidad maravillosa de mejoramiento de la calidad de mi enseñanza. Esto me generó gran entusiasmo para realizar los cursos ofrecidos por Conectar Igualdad, que me ayudaron sobremanera en mi perfeccionamiento y me impulsaron a llevar adelante la experiencia que comparto aquí.

1. Criterios y dimensiones de análisis para la formación docente enriquecida a través de un aula virtual

Los criterios que presento conforman un marco contenedor amplio, diseñado con el propósito de que los estudiantes aprendan de manera activa y con sentido, de modo tal que se entrenen para tomar decisiones inteligentes y reflexivas. La enseñanza enriquecida a través de componentes virtuales tiene la virtud de propiciar:
  • la participación y colaboración entre los estudiantes en sus aprendizajes,
  • el incremento de la autonomía de los estudiantes para construir los aprendizajes,
  • la orientación del profesor, de manera permanente, a los estudiantes, mediante comentarios sucesivos, atendiendo a la complejidad de la construcción social del conocimiento,
  • la potenciación del proceso de enseñanza y aprendizaje pues tanto el profesor como los estudiantes enriquecen sus posibilidades educativas de manera significativa,
  • la promoción de la autorreflexión en el estilo de enseñar del profesor para perfeccionar el acto educativo, y en el modo de aprender de los estudiantes para que desarrollen el pensamiento crítico y creativo,
  • la profundización de los valores de ciudadanía y de la comunicación con el fin de optimizar la convivencia en el acto pedagógico y, por ende, en la institución educativa.

Desde la perspectiva de la búsqueda que encaro, las prácticas llevadas a cabo promovieron el aprendizaje de manera colaborativa, el establecimiento de un diálogo superador de medidas técnicas que permite descubrir los fundamentos del aprendizaje, la integración de conocimiento y el aprendizaje como construcción social. Asimismo, la enseñanza propuesta tiene la intención de llevar a la práctica el aprendizaje del uso de las TIC de modo tal que los estudiantes puedan a su vez desarrollar prácticas de la enseñanza que las integren y se encuentren preparados para llevar adelante el modelo 1 a 1.

Entiendo que la fundamentación para incorporar entornos virtuales en la formación docente se sostiene en las dimensiones que presento a continuación:

  • Dimensión epistemológica
En el aula virtual, cobran preponderancia, en función de los aprendizajes del estudiante, la lectura y la escritura académicas, en relación con el pensamiento de Paula Carlino (2003), cuando afirma que «escribir no es un procedimiento que incida de forma automática sobre el aprendizaje», sino que se está en presencia de un binomio académico. Este binomio es tal en tanto escritura y aprendizaje son dos caras, estrechamente relacionadas, que lo constituyen. En esa relación, existe una dependencia entre escritura y aprendizaje, pero que no es automática ni causal. La relación establece una dependencia ontológica.
En tal sentido, en el aula virtual es menester que los estudiantes desarrollen su potencialidad epistémica pues en el proceso de composición tienen que demostrar la comprensión del tema sobre el que escriben a través del conocimiento de aquellas coordenadas situacionales que condicionan la redacción, como el destinatario y el propósito de la escritura. El conocimiento del tema, del destinatario y del propósito de escritura son los factores que favorecen el aprendizaje en el aula virtual. Las actividades que se realizan dan lugar al aprendizaje, al desarrollo y a la mejora de habilidades cognitivas para resolver ejercicios y problemas, y a la reflexión teórico-práctica o práctico-teórica de los contenidos de aprendizaje.
  •  Dimensión metodológica

El aprendizaje del conocimiento educativo a través de la lectura y la escritura favorece el cambio conceptual de los estudiantes en relación con el aprender. Los estudiantes manifiestan resistencia a la lectura y a la escritura pues su formación está centrada en la exposición de contenidos a través de la repetición y la memorización, y con la expectativa casi exclusiva de ser aprobados. El aprendizaje de la lectura y la escritura de manera significativa se basa en:

  • la enseñanza permanente del profesor mediante un seguimiento personalizado, con la finalidad de que la escritura cumpla su cometido de acuerdo con lo mencionado en la dimensión epistemológica,
  • el conocimiento y desarrollo de operaciones del pensamiento por parte de los estudiantes a fin de producir escritura en el contexto del lenguaje de los medios, según Josefina Prado Aragonés Huelva.
  • la lectura de la escritura entre los estudiantes, de manera que puedan leerse recíprocamente.
En relación con la evaluación de los aprendizajes, el uso del aula virtual juega un papel sobresaliente. El profesor llega a conocer de manera muy profunda a los estudiantes por su estilo de lectura y escritura, por la forma en que realizan sus actividades de aprendizaje, por el sentido de metacognición que desarrollan, por las consultas bibliográficas que realizan en soporte analógico y digital, por su manera de participar y colaborar, por sus pensamientos reflexivos, críticos y creativos en los foros, por su actitudes y acciones en las interrelaciones e intercambio con sus compañeros de cursada, por su modos personales de resolver situaciones problemáticas y complejas referidas a los contenidos de aprendizaje y sus prácticas de la enseñanza en el aula, por su decisiones de preguntar y consultar al profesor las veces que sean necesarias en vista de la realización de sus actividades de aprendizaje y por el perfeccionamiento en la calidad de la presentación de sus actividades de aprendizaje. Este conocimiento permite configurar prácticas evaluativas justas y con mínimos márgenes de error.
  • Dimensión relacional
Las actividades en el aula virtual en la modalidad 1 a 1 profundizan el vínculo profesor-estudiante y estudiante-profesor. La propuesta favorece una sorprendente interconexión entre los sujetos en el acto pedagógico. Esta experiencia es así pues la clase presencial no finaliza cuando suena el timbre o cuando el reloj marca la hora, sino que se continúa mediante el uso del aula virtual. Dicha experiencia es maravillosa, ya que en el acto pedagógico se combinan las ideas del que aprende y del que enseña, se desarrollan, se profundizan y nunca mueren. Debido a ello, es función del profesor incentivar a sus estudiantes a que piensen, sosteniéndolos en sus progresos y retrocesos con comentarios provisorios y alentadores. Cuando realizan las actividades de aprendizaje satisfactoriamente, la autoestima de cada uno se fortalece y de esa manera se preparan, toman confianza en sí mismos y pueden realizar actividades de aprendizaje cada vez más complejas.

Asimismo, las actividades en el aula virtual tienen la virtud de fomentar la confianza mutua entre el profesor y los estudiantes. El profesor tiene más deseos de enseñar por el aprendizaje que adquieren sus estudiantes, y estos se motivan para estudiar con dedicación y aprender los contenidos. Las actividades comprometen cognitiva y afectivamente a los dos actores en ese atractivo acto pedagógico.

La enseñanza en el aula virtual despierta las expectativas de los estudiantes porque esperan de manera rápida —y casi ansiosa— el comentario y la orientación del profesor sobre las sucesivas versiones de sus trabajos. Unido a ello, el profesor, mientras espera recibir los trabajos de los estudiantes, se pregunta de manera permanente: «¿qué puedo hacer yo para que el estudiante aprenda?», «¿cómo me doy cuenta de que el estudiante aprende?», «¿cómo aprende cada estudiante, por repetición/aplicación o en un nivel de reelaboración, reconstrucción y creación?». Pareciera que se origina una especie de mística que lleva de suyo la magia de querer encontrarse —estudiantes y profesor— en la siguiente clase presencial para dialogar sobre los contenidos de aprendizaje y el proceso de lectura y escritura porque las actividades en el aula virtual entre clase y clase los potenciaron de manera extraordinaria.

2. Reflexiones sobre el pensamiento de los estudiantes acerca de sus experiencias en el aula virtual

Las prácticas de la enseñanza en el aula virtual generaron interrogantes acerca del aprendizaje de los estudiantes. Ello impulsó la formulación de trece preguntas, cuyas respuestas explicitan el pensamiento de los estudiantes sobre la enseñanza y el aprendizaje. El estudio realizado me permitió establecer una serie de categorías que dan cuenta de la importancia que los propios alumnos atribuyen a la experiencia y me exigen reflexionar sobre los beneficios del modelo 1 a 1 para el conjunto de las prácticas de formación docente. Esas categorías son:

Implementación
: Superación de obstáculos, administración del tiempo, comunicación permanente, fortalecimiento en el uso de herramientas tecnológicas.

Interacciones: Inmediatez en la orientación de aprendizaje, mantenimiento del ritmo de aprendizaje, interacción constante, fortalecimiento de la formación docente, trabajo participativo y colaborativo, interacción virtual, solidaridad virtual, análisis de las actividades de aprendizaje de todos los estudiantes, intercambio de ideas para el aprendizaje.

Rasgos de la enseñanza: Reelaboración de las planificaciones, asistencia permanente del profesor, comentarios incentivadores del profesor acerca de las actividades de aprendizaje, oportunidades de perfeccionamiento de las actividades de aprendizaje, evaluación recíproca, favorecimiento del aprendizaje integrado (opuesto a «atomizado»).

Desarrollo intelectual:
Desarrollo de la capacidad para la detección de información valiosa, rapidez para la detección de contenidos, capacidad de adaptación de la tecnología a grupos, situaciones y contextos, capacitación para el uso de la tecnología.

Lectura y escritura: Insistencia en la lectura y escritura como compromiso de la profesión docente, mejoramiento de la lectura y la escritura, entusiasmo por el perfeccionamiento en la lectura y escritura.

Metacognición: Detección del estilo personal de aprendizaje (retrocesos y progresos), identificación de los hilos conductores del aprendizaje. Reflexión sobre el propio aprendizaje.

3. Perspectivas

De entre los múltiples testimonios recibidos, quiero rescatar aquí los de tres estudiantes que, al relatar sus experiencias de aprendizaje en un foro del aula virtual, escribieron:

«Quizás hice preguntas tontas, pero lo bueno de todo esto es que siempre el profesor estuvo dispuesto a responderme cada mensaje y a sacarme cada duda que tenía sin ningún problema; tal vez no lo entendía, le era sincera y le decía: “Profesor: no entiendo nada” y él me volvía a explicar sin ningún problema».

«[me preguntaba] cómo yo iba a hacer para poder completar los foros que usted me pedía, es algo que lo veía complicado, pero, gracias a mi mamá que puso internet en su casa, yo pude cumplir con todo. Y así es como lo fui conociendo y pude entender cómo usted quería que trabajáramos juntos a la par. […] Los foros me sirvieron muchísimo para reflexionar en todo lo que nos espera y todo lo que un docente puede llegar a hacer…».

«En el aula virtual, al principio sentía miedo de cometer errores y no poder arreglarlos en el momento. Pero en los foros, en la resolución de ejercicios, en la planificación de la enseñanza, me di cuenta de que, compartiendo experiencias, comentarios, puntos de vista con mis compañeros, la ayuda, las opiniones y la constancia del profesor me permitieron crecer muchísimo. Si bien algunos foros, los ejercicios y las planificaciones me llevaron mucha dedicación, me permitieron adquirir muchos aprendizajes significativos. Por tales motivos, al terminar la cursada y evaluarme, me doy cuenta de lo aprendido, de lo que me falta afianzar y de la importancia de un buen profesor "con vocación" para que guíe esta práctica. Fue un año para mí superpositivo, aunque aún me falta aprender mucho para lograr ser una "gran docente"».


La intención de escribir mi experiencia de enseñanza en el aula virtual lleva el propósito de que los profesores podamos recuperar y sentir la pasión por el oficio de enseñar y nos alentemos mutuamente por ese honor y privilegio pues, como afirma Erasmo de Rotterdam (1466-1536): «En opinión de los necios, [la enseñanza] es una tarea humilde, pero en realidad es el más noble de los oficios».

Durante el ejercicio del oficio de enseñar, en cada ciclo lectivo procuré renovarme en mi preparación. Recuerdo, al comienzo de la década de los noventa, que intenté innovar mi manera de evaluar a los estudiantes. En estos últimos seis años, percibí y comprendí que, a través de aquel intento de innovación, me estaba preparando para mi enseñanza en el aula virtual sin saberlo. En el año 2006, decidí enseñar por medio de internet y para ello pude crear una página web en Grupos Yahoo. A partir de esa instancia, mi vida de enseñanza en el aula inició un cambio profundo y desafiante.

Hoy siento y reconozco las oportunidades y posibilidades que se abrieron a fin de que enseñemos «todo a todos y, si es posible, con alegría», según aprendimos de Juan Amós Comenio (1592-1670) en su obra cumbre Didáctica Magna. Por cada estudiante a quien formamos en las instituciones educativas públicas de la Argentina, nos están esperando otros cientos de miles que quieren aprender de nosotros y con quienes nosotros queremos aprender.


Referencias bibliográficas

Carlino, P. (2003). «Alfabetización académica: un cambio necesario, algunas alternativas posibles», Educere, Año 6, N° 20, pp. 409-420.
Comenio, J. A. (1998). Didáctica Magna. México: Editorial Porrúa.

Bibliografía ampliatoria

Litwin, E. (2008). El oficio de enseñar. Condiciones y contextos. Buenos Aires: Paidós.
Maggio, M. (2012). Enriquecer la enseñanza. Los ambientes con alta disposición tecnológica como oportunidad. Buenos Aires: Paidós.
Peters, R. S. (1977). Filosofía de la educación. México: FCE.
Prado Aragonés Huelva, J. (2001). «Hacia un nuevo concepto de la alfabetización. El lenguaje de los medios», Comunicar 16, pp. 161-170.
Roegiers, X. (2010). Una pedagogía de la integración. Competencias e integración de los conocimientos en la enseñanza. México: FCE.
Salomon, G., Perkins D. & Globerson T. (1992). «Coparticipando en el conocimiento: la ampliación de la inteligencia humana con las tecnologías inteligentes», Comunicación, Lenguaje y Educación, 13, pp. 6-22.
Tedesco, J. C. (2003). Educación y sociedad en la Argentina (1880-1945). Buenos Aires: Siglo XXI, pp. 243-265.

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Publicado: 04 de septiembre de 2013
Última modificación: 13 de septiembre de 2013

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