La rápida penetración de las TIC en la educación argentina trajo consigo reflexiones acerca de las prácticas pedagógicas y los modelos de enseñanza y de aprendizaje. Ahora hay un elemento más en el aula que nos obliga a repensarnos como educadores, como institución y como estudiantes. El acceso a fuentes muy diversas de información y contenidos, así como a herramientas y aplicaciones, nos permite adentrarnos en un camino interesante que constantemente nos invitará a redefinir ciertas prácticas a las que ya estábamos habituados y con las que nos sentíamos cómodos.

Algunos especialistas, como Punya Mishra y Matthew Koehler, así como también Judi Harris, sostienen que, además de estar integrado con lo pedagógico y lo disciplinar, un uso adecuado de la tecnología en la enseñanza requiere del desarrollo de un conocimiento complejo y contextualizado. Esta idea se convierte en un marco conceptual denominado Conocimiento tecnológico pedagógico disciplinar, conocido como TPACK (sigla en inglés de technological pedagogical content knowledge), que ha logrado expandirse por diversos espacios de formación docente.

Esquema del modelo TPACK

Fuente: www.TPACK.org



La clave en las prácticas

Con la implementación de diversos programas de inclusión digital educativa en la Argentina, también se reforzó la capacitación docente. Y en diversos ámbitos académicos y de formación, se ha integrado ese enfoque para entender los conocimientos que intervienen actualmente y que todo docente necesita poner en práctica a la hora de desempeñarse en un ámbito de alta disposición tecnológica. 

Desde el Instituto Nacional de Formación Docente (INFD) se hace hincapié en la apropiación de las TIC en la práctica docente y, en ese sentido, se incorpora el TPACK, entre otros aportes. Según Magdalena Garzón, Coordinadora General de la Especialización Docente en Educación y TIC, del Ministerio de Educación, este marco conceptual acompaña y enmarca el desarrollo de contenidos de ese postítulo: 

Se trata de no perder de vista la compleja interrelación entre estos tres componentes (pedagógico, tecnológico y disciplinar), que se ponen en juego a la hora de integrar las TIC en el aula. Tan simple al momento de expresarlo y tan complejo al momento de llevarlo a la práctica. 

Garzón afirmó también que incorporar el conocimiento tecnológico a la díada pedagógico-disciplinar permitió explicitar, discriminar y a la vez intersectar los tres conocimientos de naturaleza diferente que siempre se pusieron en juego a la hora de integrar TIC:

Fue un marco que nos vino bien a todos porque nos permitía explicar de forma sencilla una base a partir de la cual se construyen muchas propuestas de integración de tecnología. Vino a cubrir un vacío teórico en el campo de conocimiento que se encontraba muy diversificado y era nombrado de manera singular en cada desarrollo teórico e investigación, sin lograr consenso léxico. Esta rápida propagación y haber sido adoptado por investigadores y formadores de formadores, permitió unificar gran parte de las diferentes iniciativas de integración de TIC que se vienen desarrollando hace más de 15 años. 


No obstante, Garzón señala que no es tan difícil comenzar a nombrar y entender estas ideas, sino que la principal dificultad radica en llevarla a la práctica con éxito en propuestas de enseñanza con TIC. «Los riesgos más frecuentes son caer en usos de tecnología forzados o sin sentido, en el descuido de los contenidos seducidos por la tecnología o en el cambio de metodología de enseñanza producto del uso de un recurso TIC que se contradice con la concepción didáctica del docente», subrayó.


Por su parte, Mariana Maggio, directora de la Maestría en Tecnología Educativa de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, señaló que el TPACK es una de las referencias habituales en estos días y en ese sentido da cuenta de él: 

«Probablemente, su aspecto más interesante consista en destacar los elementos pedagógicos de cualquier propuesta, los que en ocasiones resultan desdibujados. Como todo modelo es acotado y, en este caso, nos preocupa que en sus límites se desdibujen las cuestiones ideológico-políticas y ético-filosóficas que enmarcan y dan sentido a cualquier iniciativa del campo», afirmó Maggio. 

También, explicó que su enfoque se centra en la construcción de conocimiento teórico para el campo de la tecnología educativa, buscando superar visiones modélicas y dando cuenta de la complejidad de las prácticas de la enseñanza. Por esa razón, uno de los ejes centrales es la investigación que los maestrandos encaran en sus trabajos de tesis. Explica Maggio:  

Consideramos que los escenarios inéditos que configuran los ambientes de alta disposición tecnológica nos exigen redoblar los esfuerzos investigativos, complejizando los abordajes conceptuales desde enfoques diversos. Por otro lado, en el marco de la carrera se diseñan e implementan prácticas formativas creativas en entornos virtuales las que al ser reinterpretadas críticamente dan lugar, a su vez, a construcciones teóricas originales para el campo. 


En este sentido, cobra importancia el abordaje de formación docente que proponen Mishra y Kohler, que denominan Learning Techonology by design, que propone como hilo conductor diseñar tecnología educativa. En otras palabras, se refiere a que los docentes aprendamos sobre enseñar con tecnología «haciendo tecnología» en un contexto de trabajo auténtico que nos enfrente a una práctica real del mundo actual.

«Diseñar un artefacto o dispositivo tecnológico es hacer experiencia en acción, involucra un proceso creativo, requiere un constante diálogo y la reflexión en acción. Durante la formación en general no se sugiere el uso de una tecnología en particular ya que el énfasis en el diseño requiere que los docentes puedan elegir y proponer los programas o aplicaciones adecuados para satisfacer las demandas de un contexto específico”, afirman los autores.

Cada docente se apropia de las TIC y las incorpora en sus prácticas a su manera, según su formación, experiencia y contexto. Si bien hay un alto porcentaje que comienza a sumar herramientas digitales a sus prácticas, otros colegas continúan mostrando alguna resistencia que, en muchos casos, se interpone en la mirada pedagógica. A veces necesitamos de un primer anclaje, partir de algo conocido para luego dar el salto hacia las TIC.

Sin recetas 

Uno de los debates actuales es la profundidad y el alcance del TPACK en el orden de las prácticas, ya que en cierta medida podría limitarnos en algunos aspectos, tanto en su desarrollo como en su fundamentación. Con esto queremos decir que es importante no cerrarse ante esta propuesta, ni ninguna otra, como la única para pensar la integración de las TIC, ni tampoco convertirla en un modelo instrumental y descontextuado, dando lugar a interpretaciones que terminen por generar más problemas que soluciones.

Docentes


Preguntémonos: ¿qué tan diferente puede ser esta clase si usamos tal o cual aplicación? ¿Puedo hacer esta actividad sin computadoras? ¿Aportan las TIC, a esta clase, algo que no esté en algún otro material? Sin dudas, el TPACK nos permite dar cuenta de algo que hoy nos interpela directamente: las TIC en la práctica docente y en el diseño didáctico. No vamos a convertirnos en especialistas en sistemas, ni en programadores, sino enriquecer nuestra práctica con otras herramientas, creando nuevos escenarios que promuevan la creatividad, la colaboración, el aprendizaje en red y den lugar a una dinámica que vaya más allá de los dispositivos, hacia una mejor educación.  


Para conocer más

Sitio de TPACK (en inglés)

Blog de Punya Mishra (en inglés)