Miriam Priotti y Moira Rubio Brennan
–¿Qué es el proyecto PH15 y cómo comenzó?

PH15 es un taller de fotografía para jóvenes de entre 12 y 20 años que se dicta en el barrio de Ciudad Oculta (Capital Federal). Surgió hace doce años por la propia iniciativa de los chicos del barrio: Martín Rosenthal, el fotógrafo que fundó el proyecto, fue allá a sacar fotos, cuando se le acercó un grupo de chicos. Estaban muy interesados en la cámara y le dijeron que querían aprender a usarla. Martín les respondió que, si juntaban a 10 interesados y encontraban un lugar donde pudiera dar clases, organizaría un taller. A las poquitas semanas comenzaron y, desde entonces, ininterrumpidamente, varias generaciones de chicos pasaron por PH15 para aprender fotografía.

–¿De cuántos chicos estamos hablando?
–Por los talleres regulares ya pasaron más de 400, pero hubo muchísimos más en los talleres cortos que desarrollamos en todo el país, a medida que nos van convocando. Estos talleres son impartidos por los propios alumnos de los talleres anuales, que funcionan como replicadores del proyecto y hacen que el aprendizaje se disemine exponencialmente.

–Hace doce años, el uso de las cámaras digitales no estaba tan extendido como hoy. ¿Qué equipos usaban al principio?
–En un principio se usaron las cámaras que se consiguieron, ¡obviamente no se rechazó ninguna! Martín comenzó pidiendo donaciones a amigos, colegas y cámaras fueron, por supuesto, analógicas (con rollo); en general, se trataba de cámaras pocket muy básicas, con lentes plásticos. Muchas de ellas son las que seguimos usando: mientras continuamos juntando cámaras digitales suficientes para que todos los chicos puedan trabajar con la propia –la filosofía de PH15 es esa: cada chico debe poder experimentar con su propia cámara y llevársela a su casa, para poder tomar fotos durante la semana–, seguimos trabajando con equipos analógicos. Incluso, durante mucho tiempo, los chicos armaron sus propias cámaras para trabajar.

cámaras fotográficas

–Entonces, ¿no cambió nada desde los inicios del taller hasta hoy?

–Sí, hubo algunos cambios: las tomas se siguen haciendo con película fotográfica, pero luego el material se escanea y las imágenes se tratan como fotografía digital.

–¿Qué significa esto?
–Que de todo el proceso que se hacía antes para que una foto llegase al papel, solamente se sigue haciendo la primera parte: la película pasa por el laboratorio y se revela para obtener el negativo, pero luego este se escanea parapoder trabajar en el retoque de manera digital. En general, retocamos las imágenes mínimamente para trabajar con las fotos en clase y discutir sobre ellas. Cuando hay exposiciones, en cambio, las fotos pasan por un proceso de varias horas de trabajo en la computadora.

–¿Qué ventajas tiene editar las fotos en la compu?
–En la computadora, con el software adecuado, podés hacer lo mismo que podías hacer en el laboratorio: ajustar el contraste de una imagen, ajustar el foco, decidir entre alterar la imagen o reflejar la realidad, es decir, respetar la imagen tal como fue tomada. La magia de los programas de retoque es, justamente, esa: que permiten jugar con la fotografía que sacaste y obtener una imagen completamente distinta, en caso de que así lo quieras.

–Entonces, hay que tomar una decisión antes de sentarse a retocar…
–Sí, antes que nada, el fotógrafo debe pensar si quiere representar la realidad (es decir, respetar la imagen tal cual fue tomada) o si quiere realizar recortes o ajustes más profundos que cambiarán la intencionalidad de la imagen. Esa es una búsqueda personal y nosotros solemos hacer hincapié en eso: primero, sabé cuál es tu búsqueda. ¿Querés expresarte por medio de una toma que refleje la realidad o querés realizar una intervención para contar otra cosa con tus fotos? Ese pensamiento es importante para no ponerse a jugar con el software de retoque por el mero hecho de jugar, sino con una intencionalidad.

cámaras

–¿Cómo es eso de que cualquiera puede armar su propia cámara?
–Para hacer una cámara estenopeica –así se llaman las cámaras sin lente, por lo general, caseras–, hay que tener un recipiente: una caja de zapatos, una cajita de fósforos, un pote de helado. Es importante oscurecerlos bien en su interior y cubrirlos con una tapa negra. Por un pequeño orificio, hecho con una agujita, ingresa la luz. Esa luz se choca, adentro del recipiente, con un material sensible que puede ser película fotográfica o papel fotográfico. Así se toma la imagen. En el cuarto oscuro, ese material sensible se quita de la cámara y se revela normalmente, como cualquier rollo. En internet, hay sitios que explican cómo armarla, inclusive con imágenes paso a paso: ¡busquen!

–Pero entonces, ¿cualquier herramienta vale para sacar fotos, desde una caja de zapatos hasta la cámara de un celular?
–Nosotros se lo decimos a los chicos desde el primer momento: independientemente de cuál sea tu herramienta, vos tenés la posibilidad de expresarte con ella. Y aunque es cierto que con una mejor herramienta o un mejor acceso a ella también mejoran tus posibilidades de expresión, tener o no tener una cámara no hace que vos tengas más o menos posibilidades de ser un buen o mal fotógrafo. Lo importante es trabajar el uso que vos querés darle a esa herramienta: si estás todo el día sacándote autorretratos para ver tu color de labios, es posible que no explotes el uso expresivo que le podés dar a tu cámara. Pero si un celular te permite comenzar a probar cómo es expresarte a través de imágenes, bienvenida sea esa herramienta: todos deberíamos pasar por la prueba de contar una historia a través de una foto. ¡Expresarse sin hablar es un desafío! Y el uso extendido de cámaras, una invitación para comenzar a probar.

Si querés leer ésta y otras notas de interés, podés acceder y descargarlas gratuitamente (en formato digital) del volumen "Acortá la brecha", de Conectad@s, la revista, en la Biblioteca de Libros Digitales de educ.ar.