Carlos Trillo nació el 1 de mayo de 1943, en la ciudad de Buenos Aires. Primero se dedicó a la publicidad y luego se transformó en un trabajador incansable de las viñetas. Aunque esencialmente guionista, se dedicó también a la difusión del lenguaje de la historieta a través de la edición, de la crítica, de la historia (junto a Guillermo Saccomanno escribió Historia de la historieta argentina, publicada en 1980) e incluso brindó talleres de guión.

Taller Carlos Trillo

También es célebre su generosidad para aconsejar a quienes se le acercaban a consultarlo o para prestar libros y revistas de su inmensa y variada biblioteca. 

Sus guiones de historieta tuvieron siempre los mejores intérpretes: Alberto Breccia (Un tal Daneri), Enrique Breccia (Álvar Mayor, El peregrino de las estrellas), Horacio Altuna (Las puertitas del señor López), Carlos Meglia (Cybersix), Domingo Mandrafina (Peter Kampf lo sabía, Spaghetti Brothers), Horacio Domingues (Boggart) y Eduardo Risso (Fulú, Bolita, Yo, vampiro), entre otros dibujantes de primera línea.

El loco ChávezSu obra abarcó casi todos los géneros clásicos, que frecuentó de manera fresca y única: western, ciencia ficción, historia, fantasía, sátira política, policial, terror, aventura, costumbrismo... Se trata de historias profundamente argentinas y a la vez personales, lo cual no le impidió triunfar y publicar en mercados como los de España, Francia o Italia. En nuestro país publicó en importantísimas revistas como Humor, Satiricón y Fierro, y realizó inolvidables tiras diarias de alcance masivo para la contratapa del diario Clarín, como El Loco Chávez (con dibujos de Horacio Altuna) y El Negro Blanco (con dibujos de Ernesto García Seijas). Atento, además, a las últimas tendencias de la historieta de nuestro país, trabajó con los mejores dibujantes de la nueva generación argentina, como Lucas Varela (El síndrome Guastavino, Sasha despierta), Juan Bobillo (Sick Bird), Pablo Túnica (Jusepe en América), Juan Sáenz Valiente (Sarna), Cecilia “Gato” Fernández (Pizza China) y Gustavo Sala (Torni Yo). Recibió, por sus trabajos, el reconocimiento de lectores, críticos y pares, e importantísimos premios internacionales como el Yellow Kid (en dos ocasiones) y el galardón al mejor guionista del año en el Salón Internacional del Cómic de Barcelona (1984).

Carlos Trillo expresaba su visión del mundo a través de los guiones de historieta, que eran a su vez interpretados y puestos en cuadritos por los dibujantes. No le interesaba desarrollar una carrera paralela como “escritor de literatura” porque sabía que la historieta es un medio tan bueno como cualquier otro para contar lo que se quiere contar, si se cuenta con las herramientas y el talento necesarios. En una entrevista realizada por Patricio Barton en el programa Grafonauta (Canal á, 2001), Trillo cuenta cómo es –según su experiencia– la relación artística entre guionista y dibujante, a la vez que reflexiona (con humor) sobre la labor del guionista:



Trillo era un genial creador de argumentos pero también un maravilloso contador de cuentos: por eso no llama para nada la atención que haya desarrollado muchos guiones dirigidos al público infantil, que luego se convirtieron en magníficas historietas. Algunas de ellas son El cuerno escarlata (con Lucas Varela), Zachary Holmes (con Juan Bobillo), Ele (coescrita con Eduardo Maicas y dibujada por Varela), Torni Yo (coescrita con Maicas y dibujada por Gustavo Sala). 

Sus intereses estaban siempre cerca de la realidad y de la actualidad argentinas. Uno de sus grandes trabajos (coescrito con Saccomanno y dibujado por Tabaré y Fortín), publicado en plena dictadura argentina (1980), es la sátira política Bosquivia, en la que se habla metafóricamente (los protagonistas son animales) de lo que está ocurriendo en el país (censura, desapariciones, tortura). Y muchas otras obras suyas pueden leerse también como duras críticas a los gobiernos de facto: tal es el caso de Cosecha verde (con dibujos de Domingo Mandrafina).

Ha hecho, además, un brillante aporte a la “literatura de posdictadura”, con dos historietas que nos transmiten su visión sobre las consecuencias de los regímenes dictatoriales en la Argentina o en Latinoamérica: El síndrome Guastavino (dibujada por Lucas Varela) y Sarna (dibujada por Juan Sáenz Valiente).

Realizó muchas historietas históricas o relacionadas con episodios históricos más alejados en el tiempo o en el espacio, e incluso llegó a imaginar cómo habría sido el mundo si Hitler no hubiera gobernado Alemania, en su magnífica ucronía Peter Kampf lo sabía, donde transforma al dictador en un historietista que firma con el seudónimo de Al Hit. En la época de la conquista de América situó su Álvar Mayor (con dibujos de Enrique Breccia), y durante las guerras de emancipación latinoamericana transcurre Simón, una aventura americana (con dibujos de Eduardo Risso). 



Para seguir leyendo:

-Historieta breve El reino azul, de Carlos Trillo y Enrique Breccia: alegoría sobre el poder, con forma de cuento infantil y mucha ironía. 

-"El último cuadro", Suplemento Radar (diario Página/12).

Hernán Martignone es Licenciado en Letras (con orientación en Lenguas Clásicas) por la Universidad de Buenos Aires. Es becario de Doctorado en Conicet y dicta clases de Lengua y cultura griegas en la Facultad de Filosofía y Letras (UBA). Ha brindado conferencias de divulgación sobre la antigua Grecia y ha integrado diversos proyectos de investigación sobre literatura griega. Además, es periodista de historietas y coautor (junto con Mariano Prunes) del libro Historietas a diario. Las tiras cómicas argentinas de Mafalda a nuestros días (Libraria, 2008). Dirige actualmente el blog www.sobrehistorieta.wordpress.com

Imagen 1: Trillo brindando un taller de guión en Sótano blanco (2007).