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Storytelling: los sonidos del planeta

Narrar es una de las maneras de dar sentido a lo que no logramos comprender o enfrentar aquello que nos deja pasmados. El ejemplo de storytelling de hoy es “Un laboratorio para escuchar los sonidos del planeta”.


¿Por qué storytelling?

Las personas no aprendemos sólo acopiando información, datos y diversos contenidos sino también por estímulos emocionales. Cuando contamos una historia, apelamos a las emociones de los demás y buscamos la identificación con otros para lograr un mayor acercamiento. En cambio, la presentación de datos duros y la mera información a secas, nos aleja, no nos involucra. Hay una gran diferencia entre el interés que despierta el storytelling y la apatía que pueden causar los conceptos abstractos.

El storytelling en sus diversas manifestaciones: narrativas, experimentos mentales y conversaciones, siempre es esclarecedor porque despliega escenas que intentan organizar el caos, dar sentido a lo que no logramos comprender o enfrentar aquello que nos deja pasmados.

El audio: otra forma de contar historias

El ejemplo que compartimos hoy se trata de Un laboratorio para escuchar los sonidos del planeta

Esta historia empezó con la colisión entre un ferri de Trasmediterránea y un cachalote. Era 1992 y un buque rápido de la naviera en las islas Canarias se llevó por delante al cetáceo. El impacto causó la muerte de un pasajero. Tras varios accidentes más, la compañía financió un estudio para analizar los riesgos de interferir en las rutas migratorias de los gigantes del mar. Michel André (Toulouse, Francia, 1963) era por entonces un joven investigador de bioacústica de la Universidad Estatal de San Francisco. Le ofrecieron tomar parte en la investigación de las Canarias. “El proyecto estaba previsto para dos años y duró doce”, recuerda este ingeniero francés. Se quedó en España y hoy dirige el mayor archivo del mundo de sonidos de fauna marina, de fauna terrestre y de la incidencia humana en todos los ambientes.

Imagen: Michel André, fundador del Laboratorio de Aplicaciones Bioacústicas, en una investigación de los sonidos en la Antártida en 2020. Fotografía de Heather Cruickshank para LAB / El País

André fundó el Laboratorio de Aplicaciones Bioacústicas (LAB) de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) en el año 2003, con ayuda del gobierno. La sede del LAB se ubica en el puerto de Vilanova i la Geltrú. La mesa de trabajo de André da a una piscina interior, un “túnel acústico” que sirve para calibrar la sensibilidad de los aparatos de toma de sonidos, según la frecuencia que quiera captarse en cada expedición. La vida del equipo de investigadores del LAB es un ir y venir constante, entre expedición y expedición, en diversos puntos del planeta.

André estima en 150 el número de sensores acústicos que instalaron y de los que actualmente reciben información sobre el estado del planeta, en especial de los mares. La mayoría de sondas están a cientos de metros de profundidad, a decenas de kilómetros de la costa, cableados hasta tierra firme para transmitir datos o, si no están cableados, conectados a una baliza en superficie que almacena los datos. 

Fuente: Cristian Segura para El País.

 

El valor del silencio

Los sensores acústicos colocados en el mar son como "oídos inteligentes", capaces de captar los matices de los sonidos para luego analizarlos e identificarlos. "La contaminación acústica en el mar es una realidad ignorada durante 80 años", afirma André. "No nos hemos percatado de la existencia de una dimensión acústica en el mar hasta que la tecnología nos ha permitido disponer de oídos artificiales, micrófonos adaptados para abrirnos a una dimensión nueva." 

Contaminar el canal de comunicación de los océanos con ruidos de todo tipo es condenar al mar a un desequilibrio irreversible.

 

El pulso sonoro del mundo en océanos y en tierra

La grabación de los sonidos del mundo no se limita a los océanos, también se graba y recopila información sonora en tierra, en diversos lugares del planeta. Los beneficios que Michel André obtiene de contratos con empresas privadas se dedican, en gran parte, a los trabajos que desarrollan a través de la fundación El sentido del silencio (The Sense of Silence). Esta institución ha puesto en marcha varios proyectos, como la prevención de accidentes ferroviarios con elefantes en la India, utilizando los sensores sonoros para advertir el próximo paso de elefantes por las vías de trenes, y la recopilación de datos para censar la biodiversidad en la reserva natural de Mamirauá, en el Amazonas brasileño, entre otros.

La Fundación El sentido del silencio concentra el Big Data bioacústico más grande del mundo, desde las profundidades del océano hasta la selva amazónica, lo que permite el monitoreo en tiempo real de la vida silvestre y la biodiversidad en todo el planeta.

La Fundación "escucha" a la naturaleza, transmitiendo su flujo de conocimiento a la ciencia y a la sociedad mediante el despliegue de sensores acústicos en áreas donde la conservación de la vida silvestre está amenazada. De este modo, monitorea determinado ambiente en tiempo real y, en caso de ser necesario, recomienda tomar medidas de conservación. Las transmisiones de sonido en vivo convergen en servidores especiales donde un análisis automatizado identifica las fuentes involucradas, muestra los datos en internet y alerta a los científicos y organizaciones reguladoras de la presencia de situaciones potencialmente peligrosas.

Sin embargo, el gran reto de la fundación, es el programa Escuchar los polos (Listen to the Poles), que tiene por objetivo instalar estaciones acústicas permanentes en el Polo Norte y en el Polo Sur, los últimos lugares del planeta en los que la incidencia sonora humana se había mantenido prácticamente inexistente hasta hoy, cuando la amenaza de la contaminación sonora en las vías marítimas por el deshielo y la voracidad industrial están cada vez más presentes.

6 audios con sonidos del mundo

La recopilación de sonidos y su posterior análisis e interpretación constituye la base de recursos para posteriormente narrar historias sonoras. Compartimos 6 de esas historias, que son "solo" audio pero con gran poder evocativo. Estas historias nos invitan a imaginar, a investigar y, sobre todo, a tomar conciencia de que los seres humanos somos parte del planeta y no sus dueños y explotadores.

Explosiones en el Ártico

Comunicación entre ballenas

Comunicación entre elefantes

Ruidos generados por transporte marítimo

Sonidos de pruebas nucleares submarinas

Navegando cerca de los delfines

 

Fuente de los audios: El País / LAB

Ficha

Publicado: 22 de marzo de 2021

Última modificación: 04 de agosto de 2021

Audiencia

General

Área / disciplina

Artes Audiovisuales

Biología

Comunicación

Ciencias Naturales

Cultura y Sociedad

Nivel

Primario

Primer Ciclo

Segundo Ciclo

Secundario

Ciclo Básico

Ciclo Orientado

Superior

Categoría

Artículos

Modalidad

Todas

Formato

Texto

Etiquetas

ambiente

cuidado del medioambiente

recursos naturales no renovables

naturaleza

audio

Autor/es

Carina Maguregui

Otros contribuyentes

Educ.ar

Licencia

Creative Commons: Atribución – No Comercial – Compartir Igual (by-nc-sa)


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