Valeria Odetti: ¿Qué hay que tener en cuenta al pensar por primera vez un espacio virtual educativo?

«Un entorno virtual, un aula virtual, es un territorio que tenemos que habitar. No es solamente una carpeta donde ponemos archivos y consignas, es un territorio. Y como tal, tenemos que pensar y planificar cómo vamos a organizar ese territorio para recibir a nuestros estudiantes».

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Transcripción

EN PANTALLA: ¿Qué aspectos tener en cuenta a la hora de pensar por primera vez un espacio virtual con fines educativos? ¿Qué elementos es importante incluir en los ambientes virtuales para ofrecer una experiencia de aprendizaje potente?

VALERIA ODETTI: Hola, ¿cómo están? Soy Valeria Odetti, soy especialista en educación y tecnología desde hace 15 años. Trabajo en distintos proyectos vinculando, especialmente, los entornos virtuales con distintas propuestas educativas.

¿Qué puedo contarles o qué puedo sugerirles cuando van a pensar en un entorno virtual por primera vez con fines educativos? Primero que piensen que un entorno virtual, un aula virtual, es un territorio que tenemos que habitar. No es solamente una carpeta donde ponemos archivos y consignas, es un territorio y, como tal, tenemos que pensar y planificar cómo vamos a organizar ese territorio para recibir a nuestros estudiantes.

Tiene que haber un espacio de interacción. Un espacio de interacción no es solamente para darles consignas de actividades, o para que los chicos o los jóvenes pregunten dudas, sino que tiene que tener algo del encuentro vincular con el otro.

Piensen que cuando nosotros entramos a un aula física, a un aula presencial, hay algo de la mirada, hay algo de saludarnos, hay algo de pretarea, eso que llamamos los pedagogos pretarea. Hay algo de contarnos cómo estamos, que, a veces, en las aulas virtuales se deja de lado y que, en realidad, es una función social principal para poder sostener la actividad luego vinculada más al contenido.

Entonces [hay que] planificar esos espacios de interacción para encontrarnos, con consignas más lúdicas, que puede ser compartir una playlist de Spotify, puede ser presentarnos con un meme que refleje lo que hicimos el fin de semana, según cómo esté pensado ese espacio y cómo se lo use. Hay algo de apelar a encontrarnos desde otro lugar, y no solamente vinculado al contenido y la tarea. Eso por un lado.

Por otro lado, tiene que ser un espacio visualmente atractivo. Entonces, presentar cada tema, o cada eje temático, cada unidad, cada pestaña —si usamos Moodle con formato pestaña—, cada semana o cada clase con una etiqueta que visualmente los oriente, los ordene, los ayude a encontrar rápidamente dónde están y qué hacer. Piensen que hay algo que tiene que ver con que nosotros entramos a un aula, cualquier aula, en cualquier lugar del mundo, y enseguida reconocemos quién es quién y qué se hace. En un aula virtual no, porque hay una experiencia que tenemos que construir.

Entonces, [tiene que haber] un espacio de intercambio, una consigna, infografía o recurso visual que oriente y ordene. Es muy importante ordenar, ayudar a construir autonomía porque gran parte de lo que ocurre en el espacio virtual los chicos y los adolescentes tiene que resolverlo solos. Entonces hay que ayudarlos a que entiendan cómo funciona eso. A veces creemos que es obvio; bueno, no hay nada obvio en el entorno virtual. Tenemos que ayudar a construir, a transparentar cómo pensamos que circulamos por ese espacio.

Por ejemplo, si tenemos dos foros y tenemos un foro que tiene esta función más social que yo les decía antes, y hay un foro para resolver la actividad, yo tengo que explicar que hay dos espacios de interacción y para qué usamos cada uno. Tengo que transparentar las reglas de circulación y uso de ese territorio digital.

¿Obstáculos? Bueno el obstáculo principal es que no estamos acostumbrados, o que gran parte de los niños, jóvenes y docentes no están acostumbrados a habitar ese espacio. Y ustedes pueden decir: «Bueno, en realidad todos usamos un montón de territorios digitales en nuestra vida cotidiana». Bueno sí, pero estamos acostumbrados a usar la arquitectura de Facebook, de Instagram, de TikTok, pero no estamos acostumbrados a usar el territorio o la arquitectura digital de un aula virtual.

Entonces tenemos que construir esa naturalidad. En ese sentido, es muy importante en el caso de que haya aulas de la misma escuela, de la misma institución, que a lo mejor encuentren formas comunes a todas esas aulas. Por ejemplo, si siempre va a haber un foro de interacción social, traten de que en todas las aulas esté en el mismo lugar, sobre todo cuando hablamos de la escuela secundaria donde los chicos van a transitar por distintas aulas virtuales —tal vez cada una con un profesor distinto—. Entonces que haya cierta cuestión uniforme, cierto acuerdo, permite que ese aprendizaje de uso del territorio digital sea mucho más simple. Porque, uno aprende una vez, pero ese aprendizaje le sirve en el resto de las experiencias.

Si cada vez que entramos a un aula virtual la arquitectura es completamente diferente, cada vez vamos a necesitar esa curva de aprendizaje. No quiere decir que no se pueda hacer, pero, en todo caso, es un facilitador si se establecen algunos acuerdos institucionales sobre algunos espacios.

¿Qué tiene que tener un aula virtual? Tiene que tener un espacio de interacción social para sostener el vínculo pedagógico, tiene que tener un contenido, que puede ser un video, un texto en PDF, una infografía, un material didáctico hipermedial. Y tiene que tener una consigna de actividad: qué esperamos que hagan los chicos y los adolescentes con ese contenido.

Y acá me quiero detener un minuto. Intentemos proponer cosas que no signifique solamente responder.
Aprender es un verbo y, por suerte, hay muchos verbos, no solamente responder. «Leé y respondé». Bueno, intentemos abrir un poquito las propuestas y pensar otras alternativas.

Les sugiero revisar el concepto que Scolari llama translector, porque es bien interesante. Hay una generación que hoy lee y produce al mismo tiempo, o sea, accede a contenidos todo el tiempo, pero accede produciendo sobre ese contenido, comentado, compartiendo. Entonces, tratemos de ofrecer actividades, sobre todo en el entorno digital, que permitan que los chicos produzcan, diseñen, compartan, construyan con otros. Tratemos de salir de la cuestión un poquito más tradicional, para pensar otras prácticas que ellos ya realizan autónomamente y tratar de utilizarlas para lograr mejores aprendizajes.

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