VOLVER A FILTROS

Selvas, bosques y humedales en peligro

La tala indiscriminada, la contaminación y los incendios intencionales en selvas, bosques, humedales y otros grandes ecosistemas del mundo son la causa de una enorme pérdida de biodiversidad, traducida en desaparición de especies vegetales, animales y vidas humanas.


Son millones y millones las plantas y animales que mueren por deshidratación, asfixia y quemaduras. También son muchos los asentamientos y comunidades humanas que —además de ser desplazados de sus territorios por la destrucción de estos ambientes— sufren enfermedades, hambre y una vida privada de derechos.

Mapas de fuego

En cada órbita que completan alrededor de la Tierra, los satélites de la NASA toman en tiempo casi real los focos de incendios en todo el planeta. El protagonismo del fuego es apabullante. Muchas regiones del mundo muestran diversos focos, pero en América del Sur —y en la Argentina en particular— los incendios son especialmente numerosos y preocupantes.

Mapa de la NASA que muestra gran cantidad de focos de incendio en América del Sur y África.

También se identifican los focos de incendios en la zona norte de la provincia de Córdoba y los que se desarrollan en el Litoral, que provocan serias complicaciones y evacuaciones de poblaciones en Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y Buenos Aires.

Las imágenes pueden consultarse en el sistema de información sobre incendios de la NASA y son reproducidas casi en tiempo real. Ver más información en la nota sobre la impactante imagen de los incendios en la Argentina.   

Algunas investigaciones sobre la selva del Amazonas, el Delta del Paraná y Córdoba

Selva amazónica

La selva amazónica es la selva tropical más grande del mundo, con una superficie de 5.500.000 km2. Representa más de la mitad de las selvas tropicales del planeta y comprende el tramo más grande y con mayor biodiversidad de la selva tropical en el mundo. Esta región incluye territorio perteneciente a nueve países. La mayor parte del bosque está contenido dentro de Brasil con un 60 %, seguido de Perú con un 13 %, Colombia con un 10 % y con pequeñas cantidades en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Guyana, Surinam y Francia (Guayana Francesa).

Recomendamos navegar el dosier completo de la BBC titulado Destrucción del Amazonas: las principales amenazas para la mayor selva tropical del mundo en los 9 países que la comparten.

Ilustración de América del Sur. Una parte de Brasil está quemada y hay un hueco en su lugar.

Imagen: «Amazonas en llamas», Cecilia Tombesi (BBC)

El fuego y la fragilidad del Delta del Paraná

El fuego ha sido un factor ambiental presente desde siempre en numerosos pastizales de nuestro planeta, por lo que ha modelado la estructura de la vegetación, favoreciendo y manteniendo su diversidad y estabilidad. Los estudios sobre el fuego indican que su papel ecológico depende de su extensión, frecuencia, intensidad y severidad, así como de la estación del año en la que se produce.

La ciencia de la ecología de los pastizales considera que el fuego, como disturbio natural, no causa daños al ecosistema. A lo largo de la historia, el fuego se ha utilizado para alcanzar distintos propósitos: promoción de forrajes, control de malezas y de especies invasoras, reducción controlada de la materia combustible acumulada, etc. En la actualidad, con o sin conocimientos del comportamiento y los efectos del fuego, en los sistemas productivos esta herramienta es aplicada con regularidad y esto representa un problema muy serio. La falta de conocimientos acerca del manejo del fuego hace que en muchos casos haya impactos negativos.

Hoy es trágica la situación del Delta del Paraná, pero escenarios similares se ven en Tucumán, en Córdoba, en Corrientes, en la Patagonia, y la lista sigue. Sin embargo, cuando se conjugan las peores condiciones meteorológicas y ambientales y la cercanía con una ciudad de un millón de habitantes, el problema comienza a llamar la atención con más fuerza.

La región del Delta del Paraná es un bioma particular de la Argentina, con características ecológicas propias y culturalmente único. Con una extensión de 14.000 km² y una longitud de 320 km, se divide en tres grandes regiones: el Delta Superior (desde Diamante, hasta Villa Constitución), el Delta Medio (desde Villa Constitución hasta Puerto Ibicuy) y el Delta Inferior o en formación (desde Puerto Ibicuy hasta la desembocadura en el Río de la Plata).

Se trata de un macrosistema de humedales de gran importancia para la conservación de la biodiversidad, al mismo tiempo que funciona como un regulador ante las inundaciones, la carga y descarga de los acuíferos y la erosión de márgenes y zonas de influencia. Una red de humedales de esta escala se vuelve particularmente importante a la hora de mitigar los efectos generados por la actual crisis climática.

Los bosques, selvas, pajonales inundables, lagunas, pastizales, juncales, playas y una red extensa de cursos de agua son los que alojan más de 700 especies de plantas y animales. Hay animales que nacieron en esta zona, pero muchos otros migran y también habitan el mismo ecosistema, aunque sus lugares de origen estén en las pampas, el litoral o la selva misionera. La supervivencia de todos depende de estos ambientes.

Dos carpinchos asoman en medio de la vegetación.

Foto: «Carpinchos» de Joaquin Ghiorzo

Demasiados intereses económicos

Este mosaico de ambientes atrajo la atención de los intereses del desarrollo. Sus tierras, además de servir de sustento a variadas prácticas productivas, algunas más sustentables que otras, son destino de recreación para millones de personas anualmente. Sobre su suelo sedimentario se vienen realizando obras de ingeniería que incluyen la construcción de caminos, canales, terraplenes y albardones, que tienen como propósito aumentar la aptitud habitacional, favoreciendo muchas veces el establecimiento de urbanizaciones sin una debida planificación. Sus aguas deben soportar la presión creciente de pesqueros, la captación de todo tipo de contaminantes y el constante tránsito de los barcos transcontinentales que necesitan atravesar el Delta del Paraná para llegar hasta el corazón del Litoral o incluso hasta Paraguay.

A todo esto hay que agregar que es precisamente el Delta del Paraná la extensión de tierras bajas que se ubica entre dos de los tres conglomerados urbanos más importantes del país: CABA y el Conurbano Bonaerense al sur y el Gran Rosario al norte.

Por lo tanto, no es de extrañar que el Delta del Paraná sea una de los biomas más afectados por las actividades humanas. Y el panorama se presenta todavía más desalentador si consideramos que solo un 8 % de su superficie está incluido en algún sistema de protección de áreas, de los cuales solo un 0,21 % corresponde a territorios manejados por la Administración de Parques Nacionales. Muy lejos de los parámetros aceptables de acuerdo con el consenso internacional.

Estamos frente al segundo evento de incendios masivos en el Delta del Paraná en menos de 15 años, dado que en abril de 2008 extensos incendios de pajonales llegaron a comprometer más de 1700 km2 de su territorio (el 12 % del total). Este proceso de quema se inició tempranamente en el verano y se extendió todo el año. El número de focos sumado a las condiciones de sequía registradas para ese período de tiempo promovieron la propagación y durabilidad del catastrófico evento.

El escenario actual es peor que en 2008: una extraordinaria bajante del agua en toda la cuenca del Plata (histórica en los últimos 40 años) promueve la acumulación de material vegetal seco y combustible, haciendo posible la existencia de unos 3000 focos registrados en lo que va del año 2020, lo cual afecta unos 250 km2.

Los incendios de esta envergadura presionan todavía más al Delta del Paraná, y se convierten en un factor de modificación intenso y severo, que podría determinar la transformación del paisaje y la ruptura de procesos naturales frágiles y singulares.

Toda la información sobre el fuego y la fragilidad del Delta del Paraná fue extraída de un informe más extenso titulado Incendios en el Delta del Paraná de Aves Argentinas ONG. Les sugerimos leer el informe completo porque contiene mucha información importante.

Ambientalistas denuncian la pérdida «casi total» de la fauna de las islas por las quemas

Ivo Peruggino, representante de la reserva de animales silvestres Mundo Aparte, explicó a Télam: «Aún no se toma dimensión del grado de daño que se está realizando al humedal y al futuro del planeta, porque las consecuencias de los incendios afectan a todo el ecosistema».

Cuatro bomberos de pie ante la vegetación quemada. Al fondo, se ven las llamas.

Imagen: Télam

Los incendios no dan tregua

El humo tiñe el cielo de la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe. La pérdida de flora y fauna, el riesgo de vida para los habitantes de la zona y el deterioro de la salud de las poblaciones aledañas son algunas de las consecuencias que requieren una gestión con respuestas inmediatas.

Entre junio y agosto de 2020, los focos de calor se multiplicaron por cuatro. Natalia Morandeira, investigadora del Instituto de Investigación e Ingeniería Ambiental de la UNSAM, advirtió sobre el el riesgo para las poblaciones rurales del Paraná, sus animales y el ambiente. La falta de ordenamiento territorial y de diálogo entre jurisdicciones acentúa el conflicto.

Todo lo que consume las llamas

María Paz Tibiletti, Lic. en Ciencias de la Comunicación, UBA, y periodista de investigación en Latfem.org, señaló:

Los incendios en Rosario son intencionales: hay empresarios que quieren esas tierras, a pesar del desastre ambiental que ocasionen. El extractivismo es así, avanza en la extracción o el agotamiento de recursos naturales para venderlos en el mercado. [...]  Además, en este caso es un delito y hay causas judiciales abiertas en tres jurisdicciones para determinar las responsabilidades penales en las quemas. Tras años de inacción y abandono, vecinxs y organizaciones ambientalistas tienen expectativas en el trabajo del Plan Nacional de Manejo del Fuego, articulado por el Ministerio de Ambiente de la Nación y los gobiernos provinciales, y esperan que sea un primer paso para reactivar el PIECAS, un programa que busca proteger y conservar el Delta del Paraná.

En la Argentina se estima que el 21 % del territorio nacional está cubierto por humedales, muchos de ellos en proceso de degradación y desaparición.

Tibiletti agregó:

Según denunció Gabriel Fuks, secretario de Articulación Federal del Ministerio de Seguridad de la Nación, la mayoría de los incendios desatados este año en la zona son intencionales y están relacionados con la expansión de la frontera agropecuaria en territorios no convencionales. 

Invitamos a leer la investigación completa de Tibiletti en Rosario arde: quiénes están detrás de la destrucción de los humedales.

Impacto ambiental en las islas

Las quemas generan impactos inmediatos y otros que recién se perciben a mediano o incluso a largo plazo: mortandad de animales, pérdida de hábitat natural para muchas especies, empobrecimiento de los suelos, contaminación del agua y del aire e incidencia en las emisiones que generan el cambio climático son algunos de esos impactos que alteran el equilibrio vital de las más de 700 especies de plantas y animales (50 especies de mamíferos, 260 de aves, cerca de 300 de peces, 27 de anfibios y más de 30 de reptiles) que usan estos ambientes como hábitat.

Pueden acceder a la nota completa en El catastrófico impacto ambiental que tienen las quemas en las islas del río Paraná.

Mapa del Delta del Paraná.

Imagen: Argentina.gob.ar

La escritora y abogada ambientalista Mercedes Araujo realizó una investigación que comienza con estas palabras:

Una sombra que tose, un gemido a medio camino entre llanto y sollozo. Sauce, ceibo, aliso de río, coronillo y espinillo mueren, las raíces del árbol nativo, las mismas que lo alimentan, lo detienen. Junco y espadaña, camalote y repollito del río.

Pusieron a arder el suelo y el cielo se cubrió de bocanadas ennegrecidas y espesas. Los animales huyen. Pumas, liebres, yacarés, pecaríes, curiyúes, carpinchos, coipos y lobitos de río. Arrastrados sin rumbo por el camino del infierno como cardos venteados por ráfagas hirvientes. Pierden sus huevos, nidos, cuevas y alimento. En bandada, se alejan zorzales, biguás, benteveos, calandrias y pavitas de monte, claman, pian y chirrían.

La escena se repite cada año y empeora, el fuego descontrolado arrasa y cuando por fin cese, vendrá la desertificación.

¿Desde dónde ven arder las tierras, los bosques, los humedales, las sierras quienes las incendian?

¿Qué protege a las personas que imponen el fuego, la matanza, la destrucción de uno de los ecosistemas más rico del mundo en biodiversidad de flora y fauna?

¿Cuantxs son y qué buscan con su accionar criminal? ¿Un mejor rinde de las pasturas? ¿Un negocio inmobiliario?

Invitamos a acceder a la investigación completa de Araujo en El fuego es político, la lluvia también.

Córdoba: fuego e intereses económicos

¿Qué pasa luego de que se apagan las llamas? Córdoba es de las provincias más afectadas por los incendios. Allí, distintos grupos apuntan contra la intencionalidad de los focos de fuego y reclaman la implementación de políticas públicas.

¿A quién puede llegar a beneficiar un incendio forestal? Investigadores del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (IMBIV) —centro de investigación y desarrollo de doble dependencia entre la Universidad Nacional de Córdoba y el CONICET dedicado a la botánica y fitoquímica— señalaron recientemente en un comunicado: «ciertos grupos con intereses económicos relacionados a la minería, la producción de ganado, pero sobre todo a emprendimientos inmobiliarios, son los que inician fuegos en lugares estratégicos del territorio provincial, donde luego avanzarán con dichas actividades».

«Pirómanos hay en todo el planeta, pero acá hay intereses», sostuvo Guillermo Galliano, presidente de la Fundación Mil Aves. «Hay regiones donde son los propietarios quienes, para eliminar el bosque nativo protegido, en lugar de desplegar topadoras o pedir una autorización que no les darán, prenden fuego. Y ahí hay impunidad». El también fotógrafo de naturaleza señaló: «si se entra a los mapas de la CONAE (Comisión Nacional de Actividades Espaciales), se ve qué había años atrás, se chequea luego donde hubo incendios y se compara con qué hay hoy en esos lugares: lo que hay son desarrollos inmobiliarios y de expansión ganadera».

Sugerimos leer la nota completa en Donde hubo fuego, intereses quedan.

Cambios urgentes en la agricultura para rescatar la biodiversidad

Más de 360 científicos de 42 países consideraron necesaria la transición de los sistemas de producción de alimentos a principios agroecológicos en una reunión de la que formó parte la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN). Lucas Garibaldi, director del Instituto de Investigaciones en Recursos Naturales, Agroecología y Desarrollo Rural, explicó: «estamos destruyendo a toda velocidad un capital natural que tardó miles de años en generarse, pero esto se puede revertir si se aplican acciones coordinadas y se practica una agricultura sostenible».

Buenas prácticas ambientales, además de conservar la biodiversidad, proporcionan alimentos más nutritivos y saludables. Ver el informe completo con enlaces en Agroecología para salvar el mundo.

Para seguir navegando

Les proponemos ver una miniserie de 4 capítulos breves sobre tráfico de fauna, acompañada por notas, testimonios, investigaciones y actividades en el especial sobre Virus, animales y ambiente.

Ficha

Publicado: 27 de agosto de 2020

Última modificación: 21 de octubre de 2020

Audiencia

General

Área / disciplina

Biología

Ciencias Naturales

Cultura y Sociedad

Formación Ética y Ciudadana

Nivel

Primario

Secundario

Superior

Categoría

Artículos

Modalidad

Todas

Formato

Texto

Etiquetas

cambio climático

biodiversidad

producción agropecuaria

gestión ambiental

ciclo del agua

Autor/es

Carina Maguregui

Otros contribuyentes

Educ.ar

Licencia

Creative Commons: Atribución – No Comercial – Compartir Igual (by-nc-sa)


Últimos recursos

Literaturas

Violencias por motivos de género, propuestas para trabajar en las escuelas

Tecnologías digitales