Un hogar en el que aprendemos todos y todas

La suspensión de clases a causa de la pandemia del COVID-19, ha llevado a las escuelas a continuar su proceso de enseñanza y aprendizaje a distancia. ¿Cómo se puede acompañar este proceso desde el hogar?

Las pantallas siempre fueron un medio de entretenimiento para la infancia y adolescencia. Desde hace unos cuantos  años también empezaron a ser un medio importantes para el estudio y los aprendizajes, pero, en general, siempre complementario a la escuela presencial, que es la base del sistema educativo. 
Hoy la pandemia nos pone en otra situación especial y temporaria. No solo usamos los dispositivos digitales para aprender sino que son hoy los únicos medios para esta actividad en un contexto de aislamiento que es difícil (para todos) pero sobre todo para los niños, niñas y adolescentes. 
El Estado y los docentes están trabajando para para garantizar a los alumnos y alumnas de la Argentina su derecho a la educación, sin embargo, le queda necesariamente un trabajo que realizar a las familias. 
Aun si los adultos de la familia no saben tecnología ni son necesariamente docentes hay muchas cuestiones -como los buenos hábitos, la capacidad crítica, la  ética de respeto, la empatía- que podemos aportar y son muy necesarias en una situación de alta conexión. 
¿Cómo acompañar entonces en su justa medida a los chicos y las chicas en este uso para que sea un tiempo de calidad, una navegación provechosa, equilibradas, teniendo en cuenta por supuesto que los adultos también estamos afectados y con problemáticas propias?
Una gran pregunta que se divide en dos más concretas vinculadas a los dos grandes tipos de actividades que los chicos hacen en internet. 
¿Cómo ayudar a los chicos y las chicas en sus tareas escolares?
¿Cómo acompañar el uso de pantallas para entretenimiento? 

 

¿Cómo ayudar a los chicos y las chicas en sus tareas escolares?
A través de internet los chicos y las chicas reciben la tarea, se vinculan con los docentes y con sus compañeros, acceden a información. Lo importante hoy es que realmente este contacto, si bien nunca podrá reemplazar a la escuelas sea lo más provechoso para el aprendizaje y también que sea armónico con la vida familiar. 
No es conveniente que la escuela en línea dure las 24 horas. La ubicuidad del aprendizaje virtual (en cualquier tiempo y lugar), que hoy nos permite seguir educando en medio del aislamiento, no quiere decir que las familias no puedan acotar un tiempo y un lugar  para el estudio. En lo virtual, la mayor parte de la enseñanza es asincrónica pero eso no quiere decir que no pueda ordenarse -en la medida de lo posible y de acuerdo a las edades de los chicos y chicas- en tiempo y lugar para mejorar un montón de aspectos de esta experiencia.  
 

Un tiempo establecido: 
Es ideal que las tareas se realicen un horario más o menos fijo y regular que garantice la continuidad, pero no excesivamente rígido. 
Alentar a los chicos y chicas que hagan pausas y descansos según la carga de trabajo. Los docentes todavía le estamos tomando la mano a estas cuestiones y es posible que en un primer momento algunos hayamos propuesto demasiadas tareas. Si es así, por supuesto que siempre se puede conversar con el docente: es importante hacer devoluciones a los maestros y maestras de las experiencias transitadas en casa. 
El horario fijo permite también que los adultos puedan acompañar a los más chicos sin inconvenientes dado que su disponibilidad también tiene sus límites. Establecer un tiempo delimitado es lo mejor para combinar el tiempo de los grandes y de los chicos.
Si se coordina esta cuestión con los compañeros y compañeras de grado, se pueden realizar intercambios, consultas y preguntas en el grupo y enriquecer el momento. Uno de los objetivos del trabajo virtual es romper la soledad del estudiante. Lejos de la idea de autoaprendizaje individual, las familias debemos ayudar para que los chicos y las chicas hagan consultas, trabajen en grupos virtuales. Promover que los y las estudiantes no corten el vínculo con el docente y promover el intercambio con los compañeros
Además, un tiempo limitado ayuda a los chicos y las chicas a planificar sus tareas: qué hacer primero, cuánto dedicarle a cada cosa, una cuestión fundamental para aprender a aprender. 
 

Un lugar determinado:
Nuestros hogares no están preparados como aulas ni como escuelas. Si embargo hay que tratar de acondicionar un espacio de la casa para conectarse con el dispositivo, tener a mano cuadernos y libros, no demasiado ruidoso durante el tiempo de estudio y con alguna distancia del resto de las actividades del hogar, siempre por supuesto dentro de lo posible.  
Tener un espacio separado ayuda a la concentración, difícil para los niños niñas y adolescentes y más aún en un espacio en que conviven muchas personas. 
 

¿Cómo acompañar el uso de pantallas para entretenimiento? 
Como señalamos, los chicos han utilizado siempre las pantallas para el ocio. En un contexto de aislamiento - y de alta conectividad y siempre según la edad-  los adultos debemos acompañar el uso y compartir algunas de las navegaciones.  
Regular el tiempo en pantallas y conversar sobre los consumos. Excelente momento para conversar sobre  qué está bien y qué está mal en las redes, cómo identificar mensajes falsos,  tal como nos muestra este video de la ONG Faro digital: 

También un gran momento para compartir acciones ciudadanas a través de internet: ayudar a los abuelos a la distancia a usar las herramientas oficiales, participara de movidas solidarias, difundir buena información nos hace sentir una identidad ciudadana con compromiso y solidaridad en momentos de crisis. 
Tal como señalamos para las tareas escolares, es bueno aconsejar a los chicos y chicas a juntarse con amigos a la distancia intercambiar mensajes -por qué no- memes y espacios de humor de las redes sociales que pueden vincularnos de una manera positiva con el contexto. 
Además, como sabemos, internet es un espacio en el que se pueden aprender diferentes cosas y además lo virtual es un ambiente con extraordinarias herramientas para desarrollar la creatividad de diferente tipo: en ciencias, en plástica, música, tecnología. Se pueden alcanzar otros aprendizajes, no formales y apuntan al desarrollo de las habilidades del siglo XXI. Son “aprendizajes invisibles”, como señala Cristobal Cobo, difíciles de medir y de evaluar en los marcos formales pero  que siempre se pueden vincular finalmente con la escuela.
Podemos impulsar a los niños, niñas y adolescentes de acuerdo a sus gustos: 
A aprender a programar. 
A vincularse con la cultura maker. Hagalo usted mismo, es la consigna de  este movimiento que tiene que ver con inventar y resolver problemas en un marco de compartir saberes. 
A producir videos, podcast, libros, programas de TV, programas de radio. Henry Jenkins señala que tener una computadora es la posibilidad de hacer una editorial, una radio, un programa de televisión. Los chicos y las chicas pueden crear videos, hacer investigaciones, arte, música y pubicarlo en redes. 

Jenkins es el que nos presenta una larga lista de las importantes competencias que los chicos y las chicas aprenden usando internet jugando y creando en sus comunidades de pares: 

  • Juego: Capacidad de experimentar 
  • Performance. Habilidad de adoptar identidades alternativas para la improvisación y el descubrimiento. 
  • Simulación. Habilidad de interpretar y construir modelos dinámicos de procesos del mundo real. 
  • Apropiación. Habilidad de mezclar contenido de otros con sentido. 
  • Multitasking. La habilidad de escanear el ambiente y cambiar el foco de acuerdo a las necesidades 
  • Distributed cognition. la habilidad de interactuar con personas y objetos para expandir las capacidades mentales 
  • Inteligencia colectiva. La habilidad de poner en común conocimiento y construirlo con otros con un objetivo común. 
  • Juicio. La habilidad de evaluar la realidad y credibilidad de fuentes de información. 
  • Navegación transmedia. La habilidad de hacer lecturas multimodales de información en diferentes plataformas. 
  • Networking. Habilidad de buscar y sintetizar información distribuida Negociación. La habilidad de pasar por diversas comunidades con distintas perspectivas y normas diferentes. 


Tal vez cuando termine el aislamiento habrán salido genios que ya no podrán volver ponerse en las botellas y no solo entre los niños, niñas y adolescentes. Tal vez, venciendo las dificultades y con mucho trabajo todo esto puede llegar a ser gran oportunidad para nosotros los adultos de aprender muchas cosas, acompañar a nuestros niños y poder sacar todos algunas ventaja de una situación difícil. 
Eso sería una gran lección para todos y todas. 
 

Para seguir profundizando este tema
Melina Furman
Aprender en casa en tiempos de Coronavirus


Para empezar a buscar información sobre programación, makers y creación digital
Para aprender a programar
Programar Fundación Sadosky
Ideas maker
5 canales en Youtube que todo maker debe conocer
Ideas para chicos y chicas de Secundaria. 
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Publicado: 01 de abril de 2020
Última modificación: 01 de abril de 2020

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