La importancia del testimonio

Recuperar la voz de un testimonio puede constituir un recurso interesante para pensar el abordaje de determinados temas en las escuelas. Complementario de otras fuentes e información, el testimonio puede ser una pieza clave para la construcción de la memoria colectiva vinculada a diferentes acontecimientos y procesos sociales. El relato en primera persona habilita la posibilidad de acercarse a las experiencias directas, pensamientos y reflexiones de los propios testigos y partícipes de una época.

Es necesario, sin embargo, tener presente que estas voces pueden constituir relatos subjetivos. El mismo Jack Fuchs, en la entrevista con la que proponemos abordar el tema del Holocausto, hizo alusión a su propio punto de vista, su forma de entender ese pasado. A la vez, en tanto expresión individual, el relato puede estar atravesado tanto por experiencias particulares, pensamientos, sensaciones, como por el contexto en el que es producido al momento de hablar, de dar testimonio. Pasada la Segunda Guerra Mundial, debieron transcurrir muchos años para que los relatos de las víctimas del Holocausto pudieran salir de los círculos de sobrevivientes. La aceptación de la existencia de los campos de exterminio, la dificultad por comprender la crueldad del horror del nazismo abonaron un complejo terreno para la circulación y reconocimiento de aquellos relatos. Para acercarse al trabajo con testimonios resulta necesario, entonces, tener en cuenta también cuándo pudieron haberse producido y en qué contexto. Los testimonios pueden dar cuenta también de los momentos en que son producidos así como de los modos que las sociedades pueden procesar los acontecimientos.

Los testimonios son, en este sentido y con los reparos mencionados anteriormente, una interesante vía para abordar en las escuelas las posibilidades de enseñar y transmitir las experiencias históricas. Para trabajar con ellos, es necesario analizar quién es el que habla, qué dice, por qué lo dice, desde dónde y cuándo.

Desde la mirada de un sobreviviente

Jack Fuchs nació en la ciudad de Lodz, Polonia, en 1924. Fue el segundo de 4 hijos en el seno de una familia judía. Hacia 1939 vivió el avance del ejército alemán sobre su ciudad y su inmediata conversión en uno de los primeros guetos creados por los nazis en ese país. Allí permanecieron encerrados durante cinco años, donde las condiciones de vida imponían una cotidianeidad marcada por el hacinamiento, los trabajos forzados, el frío y el hambre a más de doscientas mil personas.

En agosto de 1944, fue trasladado junto con su familia al campo de concentración de Auschwitz, donde murieron sus padres y hermanos, mientras que él fue trasladado para realizar trabajo esclavo en el campo de Dachau como prisionero hasta el final de la guerra.

Enfermo de tifus y tuberculosis, llegó a pesar solo 38 kilos cuando fue atendido en Saint Ottilien, un antiguo monasterio transformado en hospital que recibía a los sobrevivientes del Holocausto. Él mismo contó en la entrevista que allí comenzó a pensar «otra vez cómo empezar a vivir».

Antes de instalarse definitivamente en la Argentina, vivió en Nueva York con la ayuda del Comité Internacional de Rescate, una organización creada por Albert Einstein en 1933 con el fin de asistir a personas perseguidas por el régimen de Adolf Hitler. De esa época, recordaba que «mucha gente hablaba de su pasado olvidando la Shoá, para evitar el conflicto. Pero el sobreviviente no podía hablar. No estoy de acuerdo con los que dicen que eran los otros los que no querían escuchar. Eran los sobrevivientes los que no podíamos hablar» (Guelerman, 2001, p. 307). 

Necesitó más de cuarenta años para procesar el horror y poder contarlo, décadas de silencio durante las cuales nunca relató ni a su hija ni a sus nietas su experiencia en los campos nazis. En su reflexión, esto se vincula «con el dolor y con la inhibición. Pudor, más que dolor. ¿Cómo tu hijo va a poder imaginarte en esa situación? ¿Cómo mi hija me va a ver como cuando fui liberado, todo comido por los piojos, con tuberculosis, diarrea, tifus? ¿Cómo puede acercarse a eso?» (Guelerman, 2001, p. 317).

Recién en 1993 fue entrevistado por la Fundación Steven Spielberg, en el marco de una propuesta por recoger y conservar los testimonios de los sobrevivientes del Holocausto. Desde entonces se dedicó a hacer conocer la Shoá a partir de charlas y conferencias en escuelas, universidades y otros auditorios. Fuchs produjo, a partir de la reflexión sobre su experiencia, un pensamiento que se aleja de una concepción de la memoria como recurso preventivo frente a atrocidades futuras. Se interesó, a la vez, por temas vinculados a la discriminación, la memoria, los derechos humanos y la propia condición humana. Publicó los libros Tiempo de recordar (1995) y Dilemas de la memoria: la vida después de Auschwitz (2006). En julio de 2010, la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires lo nombró ciudadano ilustre por su lucha y compromiso con los derechos humanos.

Consultado en varias ocasiones sobre la opción de haber venido a la Argentina, comprendió que aquella decisión estaba vinculada al haber encontrado aquí parte de su familia, quienes le permitían recomponer su origen: «La foto que yo encontré aquí, en la Argentina, la foto de mi familia donde estamos mi papá, mi mamá, mi hermano, mi hermanita y yo, eso es lo más importante que tengo para mostrar. Porque si no, mi hija pensaría que yo fui criado por otra familia, que no tuve mi famila» (Guelerman, 2001, p. 319).

Jack Fuchs murió el 24 de agosto de 2017 a los 93 años en la ciudad de Buenos Aires.

Continuar viendo la entrevista: 

Entrevista a Jack Fuchs parte 3

Entrevista a Jack Fuchs parte 4

Actividad 1. Testimonio y legado 

En un primer momento, proponemos que los estudiantes, organizados en grupos y antes de visualizar las entrevistas, conversen acerca de lo que fue el Holocausto: qué saben, qué no saben, qué entienden y que no, dónde encontraron información (escuela, películas, historias familiares).

En un segundo momento, retomando la caracterización sobre las potencialidades de trabajar con testimonios en el aula, sugerimos que reflexionen y evalúen sobre el aporte de un testimonio en primera persona.

  • ¿Qué tipo de información puede surgir de una entrevista?
  • ¿Qué otras preguntas le formularían a Jack Fuchs?
  • ¿Cómo puede considerarse la dimensión afectiva y subjetiva de un relato de estas características?
  • ¿Con qué otras fuentes podrían complementar y enriquecer esta información?

Actividad 2. Memoria y transmisión 

La entrevista a Jack Fuchs recupera un testimonio particular sobre su experiencia directa en el gueto de Lodz y su paso por los campos de concentración de Auschwitz y Dachau. Fuchs es una de las víctimas de las políticas de exterminio del régimen nazi. Sin embargo, el relato no se presenta únicamente aquí como un recuerdo literal de sucesos, fechas, traslados y muerte porque la repetición de esos datos no aportaría a la construcción de conocimiento, sino más bien a un regodeo en el morbo del horror. Si bien algunos de esos detalles están presentes, resulta interesante prestar atención a sus reflexiones en torno a la memoria y a la transmisión de esas propias experiencias.

Sugerimos, entonces, que los alumnos puedan pensar las referencias que el propio Fuchs hace a las dificultades por transmitir una experiencia traumática, por comprender un acontecimiento límite, del cual quien escucha no ha participado, para analizar los modos en que se construye y procesa esa memoria.

  • ¿Por qué es difícil hablar sobre lo sucedido?
  • ¿Por qué se suele mencionar esta dificultad como «la enseñanza de lo inenseñable»?
  • ¿Qué ideas y sentimientos creen que intenta transmitir el testimonio?
  • ¿Qué diferencias hay entre transmitir información o sentimientos?

Referencias

Guelerman, S. J. (2001). «Nosotros, los sobrevivientes, no somos normales porque somos normales». Entrevista a Jack Fuchs, sobreviviente de Auschzwitz. En Guelerman, S. J. (Ed.), Memorias en presente. Identidad y transmisión en la Argentina posgenocidio. Buenos Aires: Grupo Editorial Norma.