Los chicos y jóvenes de hoy representan a las primeras generaciones que crecieron en una sociedad digital. Ellos nacieron en una época en la cual el uso masivo de las computadoras, el desarrollo de celulares y diversos dispositivos móviles, las cámaras, los videojuegos y los entornos virtuales han cambiado velozmente el escenario de las comunicaciones.

En los últimos quince años, pasamos de una web estática, en la que el usuario tenía un papel pasivo, de observador, a una web dinámica, participativa y colaborativa, donde los usuarios se convirtieron en protagonistas activos: producen y comparten contenidos, opinan, participan y se relacionan en redes.

Pabellon ministerio III

El surgimiento de los nuevos sistemas de comunicación caracterizados por la inmediatez, la rápida difusión global, la interactividad en tiempo real, la producción colaborativa y el crecimiento de las redes sociales está transformando nuestra cultura y, en consecuencia, introduce nuevos desafíos en el sistema educativo.

Las habilidades y competencias necesarias para crear nuevos conocimientos —como la solución de problemas, la comunicación, la colaboración, el espíritu crítico, la curación de contenidos y la producción creativa— son claves para el desarrollo. La escuela del siglo XXI necesita docentes que les ayuden a los estudiantes a adquirir nuevas habilidades y estrategias cognitivas y estructuren situaciones en las que estos puedan aplicarlas.

Las producciones audiovisuales realizadas —por ejemplo— con celulares, cámaras web y cámaras digitales son proyectos que atraen a los jóvenes y los estimulan a generar y crear contenidos. Les proponemos a los docentes poner en práctica una serie de claves y consejos para realizar producciones audiovisuales, tanto dentro como fuera de la escuela, brindándoles a los chicos la oportunidad de ser creadores y actores de sus propias historias.