Las banderas tienen como función representar valores o ideales que en una determinada época se consideran importantes. La bandera argentina hoy, simboliza la nación argentina y representa valores patrióticos, pero esto no fue necesariamente así en el pasado.

Para trabajar algunas ideas respecto a la patria y la nación te proponemos una actividad que a partir de este símbolo permita indagar acerca de algunas de estas cuestiones.

Inauguracion de la bandera argentina. Manuel Belgrano. 20 de Junio. Historial Integral de la Argentina. Felix Luna T 2212


En primer lugar, la propuesta es que los alumnos a partir de una pequeña investigación o de sus lecturas, imaginen qué banderas fueron izadas en estos territorios en las primeras décadas del siglo XIX. Hay varias respuestas posibles: la bandera española, la bandera inglesa, la bandera de Belgrano, la bandera artiguista, son algunas de ellas. Sería interesante que pudieran responder:

  • ¿En qué momentos y lugares fueron izadas cada una?
  • ¿Qué simbolizaban?
  • ¿Estas banderas eran el símbolo de la patria?

Sus respuestas pueden dejar al descubierto las cuestiones referidas a la definición del concepto de patria. Para llegar a ciertos acuerdos respecto de este tema, se puede comenzar aclarando que el significado más frecuente de patria, en la época, era el lugar de origen o de nacimiento y sus límites espaciales eran muy difusos. La lectura y análisis de algunos textos de diferentes momentos permitirá esclarecer ciertas controversias respecto al concepto.

Primer texto

“Por patricios entendemos a todos cuantos han tenido la gloria de nacer en los dominios españoles, sean de Europa o sean de América; pues que formamos todos una misma nación y una misma monarquía, sin distinción alguna en nuestros derechos y obligaciones.”

Manuel Belgrano en el Correo de Comercio, reproducción facsimilar, Buenos Aires, Academia Nacional de la Historia, 1970, T. I, Nros. 17 y 18, 23 y 30 de junio de 1810.

Segundo texto
[…]“Cambia de aspecto la fortuna, y repentinamente se ve la patria rodeada de grandes y urgentes peligros. Por el Occidente derrotado, o disperso nuestro ejército del Desaguadero: expuestas a la ocupación del enemigo las provincias del alto Perú: interceptadas nuestras relaciones mercantiles; y casi aniquilados los recursos para mantener el sistema. Por el Oriente un ejército extranjero a pretexto de socorrer a los gobernadores españoles que invocaron su auxilio, avanzando sus conquistas sobre una parte, la más preciosa de nuestro territorio: el bloque del río, paralizando nuestro comercio exterior; relajada la disciplina militar: el gobierno débil: desmayado el entusiasmo: el patriotismo perseguido: envueltos los ciudadanos en todos los horrores de una guerra cruel, / y exterminadora; y obligado el Gobierno a sacrificar al imperio de las circunstancias el fruto de las victorias, con que los hijos de la patria en la Banda Oriental han enriquecido la historia de nuestros días.”

Fragmento del “Estatuto Provisional del Gobierno Superior de las Provincias Unidas del Río de la Plata a nombre del Sr. D. Fernando VII”, 22 de noviembre de 1811, en E. Ravignani [comp.], Asambleas Constituyentes Argentinas, T. VI, 2a. parte, Buenos Aires, Instituto de Investigaciones Históricas, Facultad de Filosofía y Letras, 1939.

Tercer texto
“Todos los argentinos son unos en nuestro corazón, sean cuales fueren su nacimiento, su color, su condición, su escarapela, su edad, su profesión, su clase. Nosotros no conocemos más que una sola facción, la patria, más que un solo color, el de Mayo, más que una sola época, los treinta años de revolución republicana. Desde la altura de estos supremos datos, nosotros no sabemos qué son unitarios y federales, colorados y celestes, plebeyos y decentes, viejos y jóvenes, porteños y provincianos, año 10 y año 20, año 24 y año 30; divisiones mezquinas que vemos desaparecer como el humo delante de las tres grandes unidades del pueblo, de la bandera y de la historia de los argentinos.
No tenemos más regla para liquidar el valor de los tiempos, de los hombres y de los hechos, que la magnitud de los monumentos que nos han dejado. Es nuestra regla en esto como en todo; a cada época, a cada hombre, a cada suceso, según su capacidad; a cada capacidad, según sus obras.”

Juan Bautista Alberdi. “§ xiii. 15. Abnegación de las simpatías que puedan ligarnos a las dos grandes facciones que se han disputado el poderío durante la revolución.” En Esteban Echeverría, Dogma socialista y otras páginas políticas, Buenos Aires, Estrada, 1948, págs. 177 y sigs.

Estas tres fuentes propuestas corresponden a momentos históricos diferentes. En cada una se utiliza el vocablo patria, pero a lo largo del tiempo se va precisando un sentido que lo acerca al uso que le damos en la actualidad. Te proponemos que:

  • Los alumnos investiguen acerca del momento histórico en que se escribió cada una de estas fuentes, precisando quienes intervinieron y con qué objetivo se redactó cada una de ellas.
  • En segundo lugar, que definan, a qué marco espacial se refiere cada una de las fuentes y cuál es el sujeto político que es el referente de cada una de ella.
  • También que determinen quiénes son los enemigos de la patria, si los hubiera, en cada uno de los escritos.
  • En el caso del tercer documento, escrito por la generación del ‘37, que investiguen qué valor asignan a la revolución de Mayo, en relación a la patria.

Puede cerrarse esta actividad con dos consignas más:

  • La primera, de indagación acerca de los procesos históricos que llevaron a la redefinición del término en las diversas etapas.
  • La segunda, de reflexión y discusión acerca del significado actual y cotidiano de este término en relación al uso que se le da habitualmente para recordar los acontecimientos de mayo de 1810. Esto implica, pensar qué definición de patria se esconde detrás de los actos escolares o de las efemérides y por qué motivos en la actualidad suelen estar encubiertas las indefiniciones de este término.