Las aplicaciones para realizar videollamadas se transformaron, de un día para el otro, en herramientas fundamentales. Las utilizamos para hablar con familiares y amigos, pero también nos sirven para trabajar o estudiar desde casa.

Algunos estaremos más familiarizados con las videollamadas por WhatsApp, otros con Skype. ¿Y la cantidad de videos que vemos a través de las redes sociales? Facebook e Instagram también se convirtieron en herramientas muy completas a la hora de transmitir contenidos en tiempo real (en inglés, livestreaming), ya sean tutoriales, cursos, seminarios o incluso conciertos musicales.

Si bien no dejan de ser redes sociales, asociadas a un perfil personal, podemos tenerlas en cuenta a la hora de apoyar nuestros procesos de enseñanza y de aprendizaje. Facebook e Instagram agregaron, hace un tiempo, la función live, que, además de permitirnos transmitir en vivo, nos da la posibilidad de interactuar y ver las reacciones de las/os espectadores en tiempo real.

Transmisión en vivo

Frente a la necesidad de garantizar la continuidad de los trayectos escolares en el marco de la pandemia, las transmisiones en vivo pueden ser una de las maneras de dar respuesta a esta situación. Además de salvar las distancias, el lenguaje visual invita, particularmente a las/os jóvenes, a participar.

Las redes sociales no son la única posibilidad, también hay aplicaciones que nos permiten comunicarnos con videoconferencias grupales y que cuentan con funciones útiles para nutrir los escenarios de la virtualidad (como un chat integrado, la opción de compartir la pantalla o de grabar la sesión).

Para seguir en contacto con las/os estudiantes durante el aislamiento preventivo, te sugerimos estas aplicaciones:

  • YouTube Live: se accede a través de la plataforma YouTube, por lo que no se necesita descargar ningún programa. Permite configurar la privacidad, antes de comenzar la transmisión en vivo, para ajustarla a tus objetivos: público, privado u oculto. No tiene límites de participantes y, además, los estudiantes pueden ver las transmisiones sin tener un usuario y sin estar suscritos a tu canal. La desventaja es que no permite que participen, sino que solo pueden verlo en calidad de espectadores e interactuar a través del chat.
  • Zoom: está entre las aplicaciones de uso más popular debido a que, en su formato gratuito, posibilita reuniones grupales con hasta 100 participantes, aunque con una limitación temporal de 40 minutos. Finalizado ese tiempo, tenés que volver a iniciar la reunión. Si por algo se destaca, es por ser muy simple de utilizar. Para crear la reunión solo necesitás registrarte, generar el código (ID) de invitación y enviarlo a otros participantes. Para acceder a la videoconferencia, tus estudiantes necesitarán tener instalada la aplicación o abrir la página web desde un dispositivo móvil o computadora.
  • Jitsi Meet: es una alternativa muy interesante al ser de código abierto. Podés utilizarla, sin necesidad de generar una cuenta, invitando a las/os estudiantes a través de un enlace y creando una contraseña para el ingreso. Admite hasta 75 participantes, aunque esto depende de la capacidad que pueda soportar el servidor. Sus funciones permiten editar documentos de forma colaborativa utilizando Etherpad, levantar la mano de forma virtual para hablar ordenadamente y, además, está vinculado con YouTube para compartir videos o transmitir en vivo de forma directa. Las desventajas son que, para grabar la sesión, se necesita una cuenta de Dropbox y la calidad de video y sonido disminuye cuando hay más de 10 participantes.
  • Google Hangouts: es muy sencilla de usar ya que solamente es necesario tener una cuenta en Gmail. Se puede utilizar desde el navegador de una computadora o descargando la aplicación en un dispositivo móvil. A su vez, permite vincularse tanto con Google Classroom como con Google Calendar. El inconveniente principal es que, en su versión gratuita, tiene un límite de 10 participantes y no permite grabar la videoconferencia.
  • Skype: es muy simple y confiable. Se puede utilizar desde computadoras, tabletas o celulares con la aplicación instalada y una cuenta de Microsoft, o bien desde su opción web, que no requiere descarga ni registro. Permite la conexión simultánea de hasta 50 personas y tiene otras funciones como difuminar el escenario que tengas detrás con su modo retrato, realizar traducciones en tiempo real en diferentes idiomas y compartir archivos, fotos, videos y documentos de hasta 300 MB.
  • Big Blue Button: es una plataforma de código abierto que se puede descargar o usar en línea. Se ingresa creando un usuario o desde una cuenta de Gmail. Brinda la posibilidad de administrar distintas salas y las grabaciones realizadas. Posee una función de pizarra interactiva y se puede habilitar a los participantes para usarla de forma colaborativa. Además, permite compartir presentaciones y videos directamente en la plataforma. Su principal desventaja es que, debido al aumento actual de la demanda y la sobrecarga del servidor, las sesiones tienen un tiempo máximo de 60 minutos y no guarda las grabaciones de las clase.

Algunas recomendaciones

¿Cómo elijo la herramienta?

  • Optá por una herramienta que ya conozcas y con la que te sientas cómoda/o.
  • Elegí la herramienta en función de los propósitos de enseñanza de la clase. ¡No al revés!
  • Tené en cuenta qué herramientas usan las/os estudiantes en sus prácticas cotidianas. Si ya la conocen, va a ser más fácil el desarrollo del encuentro.
  • Evaluá las posibilidades de acceso de las/os estudiantes. Consultales si tienen computadora o celular, con qué sistema operativo y si tienen conectividad a internet.
  • Investigá las opciones de seguridad que ofrece la herramienta para resguardar la privacidad de los datos, tanto de las/os estudiantes como tuyos.

Recientemente se dio a conocer la problemática del zoombombing, esto es, la intromisión disruptiva de usuarios desconocidos que lograron vincularse a conversaciones ajenas. Si bien esto se produjo mayormente en Zoom y Jitsi, puso de manifiesto los graves problemas de seguridad de este tipo de aplicaciones, sobre todo al pensarse para su implementación en ambientes educativos.

Espacio, tiempo y conectividad…

  • Pensá con anticipación un espacio donde ubicarte en el que no haya ruido, con buena iluminación y conectividad adecuada.
  • Definí un horario de la videoconferencia. Avisá con antelación a las/os estudiantes para que ellas/os también puedan organizarse en sus casas. Podés enviarles una notificación o crear un evento a través de un calendario digital.
  • Decidí la duración de la videoconferencia. Los tiempos de la virtualidad son diferentes a los presenciales; concretar un encuentro con las/os estudiantes en un tiempo determinado debe tener una intencionalidad pedagógica, y la duración de dicho encuentro debe adecuarse a ese fin.
  • Grabá la videoconferencia por si alguno de las/os estudiantes no puede participar. Se las podés enviar por correo electrónico, WhatsApp, el aula virtual o alguna red social para que la tengan a disposición como material de estudio. Tené en cuenta que, si la compartís públicamente, debés contar con la autorización de imagen de aquellas/os estudiantes menores de edad.
  • Llevá un registro de las/os estudiantes que participan de la videoconferencia y de los que no, para poder darles un seguimiento personalizado. Para eso te podés organizar, utilizando un cuaderno o bien una planilla de Google Drive, LIbreOffice Calc y/o Microsoft Excel.

¡Construyendo juntos!

  • Podés diseñar propuestas que den lugar a la inteligencia colectiva, generando producciones de construcción colaborativa.
  • Interactuá con las/os estudiantes constantemente. Invitalos a formular preguntas, responderlas también, aportar ejemplos, expresar sus opiniones y, por qué no, cambiar de roles y que alguna/o de ellas/os explique el tema.
  • Aprovechá la función de compartir pantalla para acompañar el encuentro con una presentación, fotos, videos, enlaces o documentos que inviten a participar a las/os estudiantes.
  • Establecé pautas para una comunicación ordenada y respetuosa. Antes de comenzar, acuerden entre todos alguna dinámica para pedir la palabra.