El concepto de revolución, utilizado frecuentemente en los tiempos de la Revolución de Mayo, no significaba para todos sus protagonistas lo mismo. Quienes actuaron en los días de 1810 y en los años siguientes compartían ciertos principios pero también los enfrentaban diferentes maneras de concebir la revolución y el orden que estaban inaugurando. 

retrato de Juan José Castelli

Retrato de Juan José Castelli


Para introducir esta cuestión, se puede pedir una síntesis, a partir de una pequeña investigación acerca de las tendencias moderadas y radicalizadas representadas por Cornelio Saavedra y Mariano Moreno respectivamente.

Los autores morenistas compartían con los más moderados, “la visión de la revolución como mito fundador de una nueva legitimidad”, pero los seguidores de Moreno imaginaban los cambios que traería la revolución en aspectos que iban más allá de lo previsto por otros. Algunas rivalidades y enfrentamientos de esos días fueron el resultado de esto.

Para entender más sobre este tema, proponemos trabajar la caracterización de la revolución que hacen dos seguidores fieles a Mariano Moreno, quienes en sus propias palabras, definen qué entienden por revolución.

Extracto de la Proclama de Juan José Castelli a los indios del Perú, 1811
“El Excmo. Señor Representante de la Junta Provisional Gubernativa del Río de la Plata. A los indios del virreinato del Perú”, Plata, 5 de febrero de 1811, en La revolución de Mayo a través de los impresos de la época, Primera serie 1809-1815, T. I, 1809-1811, Buenos Aires, 1965.
“[…] Sabed que el gobierno de donde procedo sólo aspira a restituir a los pueblos su libertad civil y que vosotros bajo su protección viviréis libres, y gozaréis en paz juntamente con nosotros esos derechos originarios que nos usurpó la fuerza. En una palabra, la Junta de la capital os mira siempre como a hermanos, y os considerará como a iguales: éste es todo su plan, jamás discrepará de él mi conducta, a pesar de cuanto para seduciros publica la maldad de vuestros jefes.
Ilustrados ya del partido que os conviene, burlad la esperanza de los que intentan perpetuar el engaño en vuestras comarcas, a fin de consumar el plan de sus evidencias; y jamás dudéis, que mi principal objeto es libertaros de su opresión, mejorar vuestra suerte, adelantar vuestros recursos, desterrar lejos de vosotros la miseria, y haceros felices en vuestra patria. Para conseguir este fin, tengo el apoyo de todas las provincias del Río de la Plata, y sobre todo de un numeroso ejército, superior en virtudes y valor a ese tropel de soldados mercenarios y cobardes, con que intentan sofocar el clamor de vuestros derechos los jefes y mandatarios del virreinato del Perú — Plata y febrero 5 de 1811 — Dr. Juan José Castelli.”

Conviene recordar previamente las características de la sociedad virreinal y la situación de los aborígenes durante la dominación española. Así, cuando Castelli dice estas palabras define a la revolución como una restitución de los derechos naturales y, por lo tanto se puede trabajar el tema investigando:
  • ¿Qué son los derechos naturales? 
  • ¿Qué sentimientos y reacciones podía generar a los sectores sociales más poderosos, la inclusión de los indígenas en condiciones de igualdad con el resto de la población?

Bernardo de Monteagudo: Oración inaugural pronunciada en la apertura de la Sociedad Patriótica la tarde del 13 de enero de 1812.
“Llegan las primeras noticias a la América, y al modo que un fenómeno incalculado pone en entredicho las sensaciones del filósofo, quedan todos al primer golpe de vista poseídos de sorpresa, que en los unos produce luego el pavor y en otros la confianza. Los hombres se preguntan con asombro ¿qué hay de nuevo? Y todos buscan el silencio para contestar que pereció la España y se disolvió ya la cadena de nuestra dependencia. No importa que busquen todavía el silencio y la sombra para respirar, en breve serán todos intrépidos y sólo temblarán los que antes infundían terror al humilde americano.
Así sucedió a poco tiempo: empezó nuestra revolución y en vano los mandatarios de España ocurrirán con mano trémula y precipitada a empuñar la espada contra nosotros: ellos erguían la cabeza y juraban apagar con nuestra sangre la llama que empezaba a arder; pero luego se ponían pálidos al ver la insuficiencia de sus recursos. La Plata rasgó el velo; La Paz presentó el cuadro; Quito arrostró los suplicios; Buenos Aires desplegó a la faz del mundo su energía y todos los pueblos juraron sucesivamente vengar la naturaleza ultrajada por la tiranía.
Ciudadanos, he aquí la época de la salud: el orden inevitable de los sucesos os ha puesto en disposición de ser libres si queréis serlo: en vuestra mano está abrogar el decreto de vuestra esclavitud y sancionar vuestra independencia. Sostener con energía la majestad del pueblo, fomentar la ilustración; tales deben ser los objetos de esta sociedad patriótica, que sin duda hará época en nuestros anales, si, como yo lo espero, fija en ellos los esfuerzos de su celo y amor público. Analicemos la importancia de esta materia.”
Fuente: Escritos políticos. Recopilados y ordenados por Mariano A. Pelliza, Buenos Aires, La Cultura Argentina - Avenida de Mayo 646, 1916.

En el fragmento siguiente, Bernardo de Monteagudo, en 1812, enuncia que la revolución debe traer la independencia. 
“Continúan las observaciones didácticas [5]
[…] Yo no encuentro sino dos arbitrios para conciliar estas miras: declarar la independencia y soberanía de las provincias unidas o nombrar un dictador que responda de nuestra LIBERTAD, obrando con la plenitud de poder que elijan las circunstancias y sin más restricción que la que convenga al principal interés. […] Sería un insulto a la dignidad del pueblo americano, el probar que debemos ser independientes: este es un principio sancionado por la naturaleza y reconocido solemnemente por el gran consejo de las naciones imparciales.[…]”

Monteagudo plantea dos alternativas y se queda con la independencia:
  • ¿Cuál es para él la razón por la que América debe ser independiente?


Para cerrar esta actividad, sugerimos convocar a un debate acerca de las diferentes concepciones acerca de la revolución. Dividiendo en grupos a los alumnos y planteándoles realizar una investigación previa, cada grupo podría argumentar a partir de las diferentes posiciones respecto a este tema que propusieron las figuras relevantes del período, como Mariano Moreno, Cornelio Saavedra, Juan José Castelli y Bernardo de Monteagudo.