Jorge Rey Valzacchi
Jorge Rey Valzacchi

—En 1992, como Director General del Colegio Schönthal, usted implementó un novedoso plan de estudios con una fuerte utilización de las computadoras en diversas áreas, el cual ha sido tomado como modelo en muchas instituciones, ¿en qué consistía fundamentalmente este plan de estudios?

—Ese fue un proyecto en donde pude concretar varias de las ansiedades que, como consultor en informática educativa en varios colegios, había tenido desde 1982, pero que por cuestiones políticas, operativas y/o económicas no se llegaban a materializar. Básicamente consistía en algo que, quizás hoy en día ya no parezca tan novedoso, pero que sí lo era en ese momento: el involucramiento de la casi totalidad de los profesores de cada una de las asignaturas en la utilización de los recursos informáticos para un mejor desempeño y aprendizaje. Asimismo, estamos hablando de hace 12 años, incorporamos al Plan de Estudios una materia como producción de video, en un momento donde recién comenzaba a hablarse del video digital, y el manejo de software ad-hoc, que luego tuvo una gran popularización entre los usuarios de PC’s. También comenzamos a desarrollar talleres de Robótica, lo cual en años posteriores le significó al Colegio Schönthal varios premios internacionales.
En definitiva, tratamos de realizar un Plan de Estudios que fuese atractivo a los intereses de los alumnos. Un espacio donde los alumnos no fuesen a “zafar” sino a aprender, aunque parezca una verdad de Perogrullo. La prueba del éxito de este Plan fue la cantidad de alumnos que se inscribieron, no sólo de los barrios próximos al colegio, sino de lugares lejanos; y la posterior adopción de este Plan por numerosas instituciones en todo el país.

—En el balance de esta experiencia ¿cuáles fueron los factores de éxito en la integración de TIC’s en estos proyectos escolares?

—Sin lugar a dudas, creo que para que un proyecto de estas características tenga éxito, debe existir un cuerpo docente totalmente consustanciado y capacitado. Al respecto pude elegir uno a uno a estos docentes, y asegurarme no sólo de su preparación en su materia y en el manejo de herramientas informáticas, sino también de su disposición. Creo profundamente que, independientemente de las condiciones económicas, los docentes se sienten gratificados y productivos en su trabajo, cuando se les explica claramente los objetivos de un proyecto, y se los alienta permanentemente a alcanzar esas metas. Por otra parte, el hecho de tener un buen parque informático, tanto en hard como en soft, es un factor que ayuda a cimentar un proyecto que, repito, comience contemplando la capacitación docente.

—En este orden, ¿cuáles debieran ser las claves de la formación en nuevas tecnologías para los docentes en nuestro país? 

—A la luz de las experiencias de los países que se encuentran a la vanguardia en el uso de las llamadas nuevas tecnologías en la educación, me atrevo a decir que cualquier proyecto que incluya un significativo número de docentes y que tenga un alcance provincial y /o nacional debe tener, antes que nada, un fuerte sustento político y económico, sin los cuales es casi seguro que dicho proyecto se quedará sólo en los lineamientos pedagógicos, en el mejor de los casos. El político, porque debe haber una bajada tan clara de parte de los funcionarios responsables, llámese Ministro de Educación o similar, que no permita que los estamentos intermedios burocraticen el proyecto hasta transformarlo en inaplicable, como tantas veces ha ocurrido en nuestro país. Y el económico, porque no se puede pretender que los alumnos aprendan a usar las nuevas tecnologías con explicaciones sólo teóricas, o con cajas de cartón, como también ha ocurrido, aunque parezca ridículo.
Si uno analiza los proyectos exitosos en el mundo, como el de Canadá, el del Reino Unido, el de algunos estados en los Estados Unidos, el de Extremadura en España, y algunos otros, lo primero que puede observarse es que son “cosas obvias” las que se enseñan a los docentes. No están hablando de inteligencia artificial, robótica, lenguajes estructurados… Van directo a una alfabetización digital básica, que obviamente incluye la navegación en Internet y el uso del correo electrónico, y luego abordan temas de integración curricular mediante el empleo de utilitarios y soft educativo. Pero todo eso debe tener una consecución en el tiempo, a través de diferentes gobiernos, como es el caso del Proyecto Enlaces en Chile. Es decir, abordar el tema como una política de Estado.
Los argentinos hemos sido pioneros en el uso de la informática en el ámbito educativo. Las primeras experiencias se realizaron en 1981, mucho antes que en cualquier país de habla hispana. Sin embargo, no hemos sido capaces de mantener una política en este sentido a través de los años, y hemos perdido la oportunidad de tener hoy en día capacitados a cientos de miles de docentes, lo que hubiese redundado en un efecto multiplicador espectacular. Renuevo hoy mi esperanza con el resurgimiento de Educ.ar y espero que dentro de algunos años estemos hablando de los logros que ha alcanzado el proyecto y no de las promesas incumplidas.

—Después de tantos intentos fallidos de mejorar la educación incorporando tecnología, ¿por qué deberíamos suponer que las computadoras no seguirán el mismo camino?

—Las grandes revoluciones que provocaron sustanciales cambios en la Humanidad y las tecnologías que en esos períodos se fueron introduciendo en la sociedad, han tenido su correlato en mejorar la educación, pero por acción secundaria. Por ejemplo, la revolución Agrícola mejoró las condiciones de los alumnos, que se vieron mejor alimentados, más nutridos, y pudieron aprender en condiciones más favorables. La revolución Industrial por su parte posibilitó, a través del transporte, la llegada de grandes contingentes de alumnos, y a través de la electricidad, un entorno más acogedor.
Las tecnologías que el siglo pasado han aportado al crecimiento comunicacional de la sociedad (radio, cine, televisión, video) no tuvieron presencia masiva en las aulas, fundamentalmente porque el paradigma de la presencialidad atentó en forma directa contra las costumbres de los docentes. Fíjáte que los mayores logros de este tipo de tecnología en la educación no han sido en la educación formal, sino en lo que se ha denominado “educación abierta y a distancia” para formar alumnos que estuvieran alejados de los centros urbanos.
En contrapartida, esta revolución que estamos viviendo, la de la Información, está aportando herramientas que están directamente relacionadas al proceso de enseñanza-aprendizaje, y que denotan cambios sustantivos no ya en el entorno de aprendizaje, sino fundamentalmente en su misma esencia.

—Se dice que el 80% de las tecnologías actuales estarán obsoletas en los próximos 10 años o que a lo largo de nuestra vida laboral, nos desempeñaremos hasta en 12 trabajos distintos. El aprendizaje es a lo largo de toda la vida, e implica no sólo conocimiento ilustrado, científico, etc.; sino también inteligencia emocional, manejo de relaciones interpersonales, comunicación, gestión de sí mismo, creatividad, innovación, y se obtiene mediante la práctica de la vida y muchas veces sin darnos cuenta de que lo adquirimos. En este contexto, ¿qué tiene para ofrecer el e-learning?

—Comparto totalmente tu apreciación, y en este sentido me opongo a las experiencias que, por ejemplo en Estados Unidos, se están llevando a cabo para desarrollar colegios de nivel primario y secundario totalmente virtuales, ya que considero que el fin último de la escuela no es la formación estrictamente académica, la cual evidentemente puede darse en una modalidad presencial o virtual, sino la socialización y la formación en valores del niño en su interacción con sus pares y mayores. Si, como mucha gente supone, esta última es en definitiva la función de la escuela, Internet no parece, a priori, el espacio indicado para la formación integral de un niño. Quizás, la concepción que hoy en día tenemos, y nuestro propio background como alumnos de "escuelas tradicionales", nos impide pensar en una "interacción holográfica" o algo similar en un futuro que permita una interacción mayor en entornos virtuales.
Por eso, y de acuerdo a las tecnologías que hoy disponemos, creo que el ámbito del e-Learning es el de la educación de adultos, tanto en los posgrados universitarios, como en la capacitación a nivel empresaria.

—El e-learning ha evolucionado en los últimos años en América Latina tanto en el ámbito académico como corporativo, pero al mismo tiempo existe una escasa política educativa gubernamental con respecto a la definición y adopción de estándares para el e-learning y la mayor parte de las ofertas proviene de sectores privados ¿Cuáles serían las causas de este fenómeno en la Región? Y en su opinión, ¿cuáles debieran ser los lineamientos en términos de política educativa nacional con respecto al tema?

—La introducción de cualquier tecnología en el ámbito educativo siempre le ha llevado muchos cuerpos de ventaja a quienes se encargan de diseñar las políticas educativas. Alguna vez, en los albores de la informática educativa en la Argentina, algún funcionario educativo quiso prohibir el uso de las computadoras en los colegios “hasta tanto no se definiesen los objetivos”. Si bien esto último debería ser lo razonable en cualquier institución al comenzar un nuevo proyecto, también es cierto que las presiones sociales nos imponen otro ritmo. La moda, el “no quedarse atrás”, la competencia, llevan a las instituciones académicas y también a las empresas, a embarcarse en proyectos que, en el mejor de los casos, se hacen sobre la marcha. Ese es el momento donde irrumpen los advenedizos, los que suponen que se trata de un negocio para hacer plata fácil porque en definitiva tienen compradores con pocas demandas, y la calidad del servicio y/o producto que se requiere no es lo primordial.

El tiempo, inexorablemente, hace que en una decantación natural, vayan quedando aquellas propuestas serias, y que las autoridades educativas, con sus tiempos propios, vayan asumiendo las tareas del contralor con parámetros más ajustados a la realidad.
Siempre cuento, como dato anecdótico, que si uno quiere abrir un instituto de educación virtual (o sea, sin alumnos presenciales), la habilitación del local requiere baños para hombres y para mujeres separados ...
En cuanto a los estándares en el ámbito del e-Learning, también es un proceso de decantación natural. No podemos pasarnos la vida esperando que otros se pongan de acuerdo para que nosotros podamos realizar nuestros proyectos. Hace 15 años, Lotus 1-2-3 era la planilla indiscutida, la que yo utilizaba en mis tareas. Sin embargo, Excel es hoy la planilla estándar en todos los ámbitos, pero ¿quién me quita el conocimiento que fui adquiriendo en esos años? ¿Tendría que haber esperado a que Excel fuese la planilla estándar para comenzar a aprender este utilitario?

—Hace un par de semanas usted ha renunciado a la presidencia de Edutic, ¿cuáles han sido los objetivos que se planteó bajo su conducción?

—Ante todo debo aclarar que mi renuncia a Edutic se debe fundamentalmente a una sobrecarga de trabajo que me impide dedicarme tal como lo había hecho desde su nacimiento. Aún así creo que no es malo para una Cámara que sus autoridades vayan rotándose en los cargos, y no ocurra eso que tantas veces oímos de “La Cámara de Fulano” o “La Asociación de Mengano”. Seguiré apoyando a Edutic (de hecho formo parte de la Comisión Directiva) porque creo que la sinergia que provoca el agrupamiento de las empresas del sector, provocará una mayor concientización en el empleo de las nuevas tecnologías en la educación y la capacitación.
Bajo mi gestión hemos tratado de ordenar e incentivar la irrupción del e-Learning en nuestro país, en un momento de profunda crisis económica. Pasados dos años y medio hemos cuadruplicado la cantidad de empresas asociadas, y la demanda de contenidos desde otros países –como México y España- ha creado un mercado realmente progresista y pujante, tanto por las condiciones macroeconómicas como por el buen nivel de desarrollo local. Argentina es, hoy en día, uno de los referentes más importantes en el mercado de habla hispana del e-Learning.

—Hoy, siglos después a la alfabetización universal posterior a la imprenta, existe un alto porcentaje de analfabetismo que se relaciona también con la brecha económica, cultural, etc. ¿La brecha digital se cerrará algún día? ¿Cuál será la próxima brecha de la que todos estaremos hablando?

—Si tenemos en cuenta que, hoy en día, casi un 70% de los africanos no tiene conexión eléctrica, es casi improbable pensar que Internet será en el futuro un bien masivo, habida cuenta del tiempo que ha transcurrido desde que se descubrió la electricidad. Otro tanto podría decirse con respecto al teléfono: el 60% de la población mundial no tiene acceso desde sus casas.
Desde hace un par de años estoy analizando el tema de la brecha digital, que si bien es un fenómeno que se originó en los Estados Unidos para tratar las diferencias entre los habitantes de ese país, luego de extrapoló al resto del mundo. En este sentido creo que, para no caer en deseos voluntaristas o promesas utópicas, los gobiernos nacionales, provinciales y municipales deben adoptar políticas de micro emprendimientos autosustentables que tiendan a acercar las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación a vastos sectores de la sociedad que comúnmente están relegados. Los telecentros (en Argentina llamados CTC’s) son el puente necesario para ir reduciendo esa brecha. Seguramente, casi paralelamente, se genere otra brecha: la de la calidad de los recursos educativos, pero si no comenzamos por solventar la primera el abismo será cada vez mayor.

—Por último, ¿por qué publica mensualmente El Magazine de Horizonte?

En los ’80 tuve la oportunidad de dirigir dos revistas de la temática: “Mundo Informático Educativo” e “Informática Educativa”. Luego, en los ’90, conduje un programa por cable, también denominado “Informática educativa”. Era casi cantado que en el nuevo siglo iba a hacer algo relacionado a la divulgación de esta área a través de Internet. Es algo que me encanta por el feedback que provoca. Prácticamente no he dejado de responder cada uno de los e-mails de los lectores que me llegan diariamente (son más de 30000 los suscriptores en la actualidad) en estos cuatro años y medio de vida del Magazine. Más allá del desgaste físico que hacer esto provoca, me fascina saber que aunque sea en una proporción muy pequeña estoy ayudando a gente que recién empieza en esto a hacer sus primeros palotes más ordenadamente.


Fecha: Mayo de 2004