La dimensión histórica

Una actividad interesante consiste en relacionar la figura de Edgar Allan Poe y el género «cuento» con la dimensión histórica. Dentro del ámbito escolar, esta tarea llevaría hacia la integración de la Literatura con contenidos propios de Historia y Geografía, relacionados con el ciclo de conformación de la América independiente. Se podría agregar al trabajo la búsqueda de ilustraciones que testimonien cómo eran las ciudades norteamericanas del siglo XIX y de datos sobre su población.

En este sentido, otra tarea importante sería reformular las preguntas que surgieron a partir de la lectura de «Los crímenes de la calle Morgue» vinculándolas con el contexto literario argentino. O sea, ¿cuándo surge el cuento en la Argentina? ¿En relación con que otros fenómenos sociales y culturales? ¿Quiénes son los cuentistas argentinos más importantes, cuáles son los nombres de algunos de sus cuentos y libros? ¿Publicaban en revistas?, ¿cuáles eran los nombres de las principales publicaciones?

La narrativa policial

Se puede proponer el análisis detallado de la perspectiva de la narración. Sería interesante, en primer lugar, que los estudiantes puedan observar en un caso concreto las diferencias que surgen al relatar una historia en tercera persona (del plural o del singular) y en la primera del singular. Para tal fin se podría indicar la lectura complementaria de algún otro cuento clásico de Edgar Poe, como «La máscara de la muerte roja», por ejemplo; pero también podría sugerirse cualquiera de Horacio Quiroga que cumpla este requisito narrativo.

Por otra parte, el ejercicio podría extenderse hacia la confrontación de narraciones en primera persona, pero que en ciertos casos utilizan para contar la historia la voz del protagonista principal y en otros, la de un personaje secundario. En ese sentido, se podría comparar «Los crímenes de la calle Morgue» con «Ligeia», también de Edgar Poe; aunque también podrían considerarse cuentos de autores argentinos o latinoamericanos que reúnan tales requisitos. Se trata de que los lectores puedan advertir de qué manera «cambia» la historia que se cuenta según el modo en que se la cuenta.

«Los crímenes de la calle Morgue» presenta un narrador característico. Después de una presentación tan impersonal como un tratado científico, con el relato propiamente dicho aparece un narrador que utiliza la primera persona del singular. Sin embargo, este narrador protagonista no es el personaje central del texto –el señor Dupin– sino su acompañante, un narrador testigo. Se puede plantear el debate sobre el porqué de esa elección, que entre otros clásicos descendientes tiene al inefable Watson junto a Sherlock Holmes, según los pergeñó Arthur Conan Doyle para las revistas inglesas de fines del siglo XIX.

En líneas generales, y sin descartar otras posibilidades, las observaciones podrían orientarse hacia los siguientes ejes:

  • Este narrador testigo, ¿opera como una suerte de «representante» de los lectores? Es decir, si a partir de esa figura se desarrolla una estrategia participante que determina una cierta perspectiva de lectura.
  • ¿De qué modo contribuye este tipo de narrador a monumentalizar el personaje de Dupin? Habría que advertir aquí los modos en que posibilita el énfasis constante sobre las deducciones geniales de Dupin, pero a la vez es también capaz de «acercarlo", a partir de dar cuenta de detalles que hacen a su personalidad y costumbres cotidianas.
  • ¿Qué posibilidades de diálogo o de acción-comentario inmediato establece la narración a partir de la pareja narrativa?

También puede pedírseles a los estudiantes que imaginen cómo sería la historia si se adoptara otra perspectiva de narración. Si el relato «Los crímenes de la calle Morgue» estuviera narrado en tercera persona, o si la primera utilizada fuera la del propio Dupin, ¿qué cambiaría en el tono general del relato? Se podría incluso, y de manera experimental, reescribir alguna secuencia del cuento.

El escenario gótico

El gótico tiene su origen en la Edad Media pero continúa –de manera interrumpida– hasta la actualidad. Los estudiantes, aunque no lo sepan, están en contacto a través de los productos de los medios masivos con las fórmulas del terror, lo fantástico, el gótico moderno. Un ejercicio simple, por lo tanto, es pedir a los estudiantes que hagan una lista de series televisivas, películas o historietas que presenten esas características, que las describan y que describan también las diferencias con respecto a «Los crímenes de la calle Morgue».

El primer elemento importante que se debería aquí destacar es cuál es la transformación que opera cuando se pasa de una imagen visual literaria (una descripción a través de la lengua) al territorio de las imágenes, de «Los crímenes de la calle Morgue» a la serie Buffy, la cazavampiros o las películas Alien o Depredador.

De manera complementaria se puede agregar que Julio Cortázar, en un ensayo sobre Edgar Allan Poe, recuerda una frase del filósofo inglés Francis Bacon que fascinaba al autor de «Los crímenes de la calle Morgue»: «No hay belleza exquisita sin algo extraño en las proporciones». Habría que discutir con los estudiantes hasta qué punto esta frase sirve para describir la experiencia de lectura de este cuento. Podrían agregarse a la discusión otros cuentos de Poe, quizás algunas de sus más conocidas historias «de terror».
También podría estimarse que la frase en cuestión se aleja de las consideraciones típicamente clásicas, y más bien parece surgida de un espíritu romántico. En todo caso, ¿qué es lo que clásico y romántico significan?

Otras lecturas posibles

Otros cuentos de enigma del mismo autor que pueden trabajarse son «El misterio de Marie Rogêt», «El escarabajo de oro» y «La carta robada». Pero Edgar Poe no sólo ha trascendido por sus relatos «de ingenio", de tal modo que el desafío que queda para los lectores es aventurarse también en sus otros cuentos, en particular los denominados «de terror». Hay muchísimas antologías de ellos que pueden conseguirse y a precios muy buenos.

En cuanto al género, el enigma de tipo policíaco no es propiedad exclusiva del cuento, sino que hay muchas buenas novelas sobre estos temas. Para todos aquellos que quieran continuar con estas lecturas un poco más extensas se pueden recomendar las sagas de dos detectives tan célebres como Monsieur Dupin: Sherlock Holmes y Hércules Poirot. El primero se encuentra en las célebres narraciones del inglés Arthur Conan Doyle (1859-1930) y el segundo en las de otra británica, la escritora Agatha Christie (1891-1976).

Autor: Jorge Warley