Sofía llega del colegio. Mientras su papá le hace unas tostadas y le sirve la leche, ella le cuenta que con los chicos de primero de toda la escuela están preparando la fiesta del 9 de Julio.
–Pa, vos me dijiste que la abu tiene fotos de la casita de Tucumán, ¿no? –pregunta Sofía.
–Sí, hija; si querés, se las podemos pedir –contesta su papá.
Sofía se queda pensando unos segundos.
–Yo te quería preguntar… Cuando se declaró la Independencia, ¿la abuela era chiquita?

Sofía no entiende por qué, pero su papá larga una carcajada.

Esta anécdota ilustra lo difícil que es para los chicos y chicas, especialmente los de primer ciclo, comprender el tiempo histórico, organizar el pasado y ubicar en el tiempo hechos, acontecimientos y procesos de la vida personal y comunitaria. Por eso, Sofía confunde con facilidad la época de la Independencia nacional con la infancia de su abuela.

La especificidad de las Ciencias Sociales

La comprensión del tiempo histórico es uno de los desafíos de la enseñanza de las Ciencias Sociales en la educación primaria. La planificación en el área de Ciencias Sociales tradicionalmente ha incluido una serie de contenidos y actividades vinculadas con las llamadas «efemérides escolares» y la preparación de los actos previstos para esas conmemoraciones.

Dos niños en el Parque Pakapaka utilizan las netbooks y auricularse del stand Colección Historia argentina.

El tratamiento de estas fechas es una tarea vinculada esencialmente con uno de los objetivos generales planteados por los núcleos de aprendizajes prioritarios (NAP, para la educación primaria y para la educación secundaria), definidos por el Consejo Federal de Educación para el área: «la experiencia de participar y comprender el sentido de diferentes celebraciones que evocan acontecimientos relevantes para la escuela, la comunidad o la nación». En este sentido, estas conmemoraciones tienen un objetivo vivencial y emotivo. Al mismo tiempo, es necesario que el docente tome en cuenta objetivos más específicos de la enseñanza de las Ciencias Sociales con el fin de aprovechar las conmemoraciones para el desarrollo de contenidos y habilidades vinculadas con esta área específica.

En la actualidad, numerosos investigadores señalan la necesidad de que el docente a cargo de Sociales en primer y segundo ciclo planifique en forma separada o con objetivos específicos la enseñanza de las Ciencias Sociales, el tratamiento de las efemérides y la preparación de los actos escolares.

Dar sentido a las efemérides

Las efemérides escolares no guardan una secuencia cronológica estricta ni una correspondencia con el desarrollo de los contenidos curriculares de Ciencias Sociales en cada año. Por ese motivo, es muy importante dedicar tiempo a ubicar en el tiempo los hechos y procesos y vincularlos con algunos puntos de referencia que puedan ser de su conocimiento. Por ejemplo, el Día de la Memoria recuerda hechos que sucedieron cuando sus abuelos eran jóvenes y por eso es posible conversar con personas que vivieron en esa época; no sucede lo mismo con el Día de la Declaración de la Independencia. Las referencias a elementos de la vida cotidiana son una herramienta muy importante para que los chicos puedan ir comprendiendo, a través de aproximaciones sucesivas, el tiempo histórico. «No existían los autos, las personas se trasladaban a caballo o en carreta, no había luz eléctrica», por ejemplo, son pistas que facilitan una aproximación a la comprensión de la etapa histórica.

Por otra parte, es necesario dar sentido a esas fechas no solo desde la perspectiva histórica (vinculada al eje «Las sociedades a través del tiempo» de los NAP), sino también desde la perspectiva de la formación ciudadana (vinculada con el eje «Las actividades humanas y la organización social»), que aporta herramientas para que los alumnos relacionen el pasado con el presente y se sientan protagonistas de los cambios necesarios para una convivencia más justa y democrática.

Las efemérides tradicionales están ligadas a los hechos históricos que forman parte de lo que los historiadores denominan «mito de los orígenes» de la Argentina. En los últimos años se han sumado al calendario escolar algunas fechas que evocan acontecimientos que han tenido repercusión mundial y cuya rememoración se considera importante en pos de la formación de la ciudadanía, por ejemplo, el Día Mundial de la Lucha contra el Trabajo Infantil.

Para evitar que las conmemoraciones en la escuela queden restringidas a la narración histórica de los acontecimientos o a la repetición de ciertos ritos y acciones institucionales, es necesario dar a las efemérides un sentido renovado a la luz del presente. El contenido de estas fechas no es exclusivo del ámbito escolar. Como todo conocimiento, pertenece al patrimonio social, a la cultura, y su significado se negocia y reconstruye en cada acto educativo. Por este motivo, es importante que las propuestas para trabajar las conmemoraciones contemplen la participación activa y protagónica de los alumnos en el acto de aprender y en la resignificación permanente de los valores que encarnan esos acontecimientos.


Para lograr ese cometido, es necesario identificar, en cada efeméride, una triple referencia: al pasado, al presente y al futuro. ¿Qué nos dice este hecho en el presente? ¿Qué valores transmite su conmemoración? ¿Cuáles fueron los cambios que produjo ese acontecimiento en la historia? Tomando en cuenta el mensaje que esta conmemoración nos propone, ¿qué señales de alarma podemos detectar para mejorar la situación en la que vivimos en el presente?

Algunas sugerencias para la escuela primaria

  • Comenzar siempre reponiendo el conocimiento sobre los hechos que se conmemoran. Para ello, pueden explotarse múltiples recursos disponibles en la web, como los que publican en la sección Efemérides del portal educ.ar.
  • Proponer temas de intercambio de opiniones con sus alumnos, sin evitar la discusión ni el conflicto, que son parte del proceso histórico.

  • Sobre todo con los más chicos, dedicar tiempo al estudio de la vida cotidiana: cómo se vestían las personas de la época, qué comían, a qué jugaban los chicos, cuáles eran los medios de transporte, cuánto tardaban en trasladarse de un lugar a otro. Proponer comparaciones con el presente para identificar cambios y continuidades, como indica uno de los puntos centrales de los NAP para el primer ciclo: «El conocimiento de la vida cotidiana (organización familiar, roles de hombres, mujeres y niños, formas de crianza, cuidado de la salud, educación y recreación, trabajo, etc.) de familias representativas de distintos grupos sociales en diferentes sociedades del pasado, contrastando con la sociedad del presente».
  • Proponer siempre la elaboración de un producto grupal, como una representación teatral, la redacción de una revista, un programa de radio, la edición de un video. Estas producciones permiten aprendizajes vinculados con el trabajo en equipo, la integración con otras áreas y la puesta en práctica de habilidades relacionadas con las TIC. Hay ejemplos muy creativos a para conocer, como el video ¿Y si los próceres usaran Facebook?, producido por alumnos de nivel secundario del colegio Confluencia, de Neuquén, sobre la Revolución de Mayo.

Para conocer más

Especiales Historia de un país Argentina siglo XX. Efemérides, del Canal Encuentro

Para leer más

Aisenberg, Beatriz y Alderoqui Silvia (comp.) (1998). Didáctica de las Ciencias Sociales II. Teorías con prácticas. Buenos Aires: Paidós.

Aróstegui, J. y otros (1989). Enseñar historia. Barcelona: Laia.

Carretero, Mario (1995). Construir y enseñar. Las ciencias sociales y la historia. Buenos Aires: Aique.

Zelmaovich, Perla (1997). Efemérides, entre el mito y la historia. Buenos Aires: Paidós.