El duende mágico
Esta actividad introduce la noción de la utilidad de las señales de tránsito en la ciudad, y la importancia de su cumplimiento para convivencia social.
Resumen
Conocer las señales de tránsito a esta edad -y a cualquier edad- no es muy valioso si no se atiende a su valor social y a la importancia de respetarlas.
Esta actividad introduce la noción de la utilidad de las señales de tránsito en la ciudad, y la importancia de su cumplimiento para la convivencia social.
Objetivos
Que los alumnos logren:
- Descubrir la existencia de normas de tránsito como reguladoras de la convivencia social.
- Conocer el significado de las luces del semáforo como elemento de seguridad para el peatón.
Núcleos de Aprendizajes Prioritarios (NAP)
- Iniciación en el conocimiento y respeto de las normas
- Conocimiento de hábitos relacionados con la seguridad personal y la de los otros.
Descripción
Pregunte a sus alumnos si han visto en la calle distintos carteles -señales de tránsito-, por qué creen que están allí o para qué sirven.
Luego de este diálogo, léales el cuento "El duende mágico".
El duende mágico
Cuéntase que un día, mientras Pedro caminaba por la plaza, encontró una cajita de color plateado que tenía muchos dibujitos raros, dibujos que Pedro nunca habría imaginado.
Calladito e intrigado en un banco se sentó, y despacito y con cuidado la tapita le abrió.
¡Cuál no fue su sorpresa cuando de la cajita un duende se asomó! Inmediatamente al piso saltó, y con un pase mágico de tamaño aumentó.
–¡Hola mi buen amigo! ¡Qué salvación! De estar encerrado ya me había cansado. ¿Qué mundo tan extraño es este que no lo conozco yo?
-Este es mi mundo, ¿y vos de dónde sos?
-Vengo del mundo mágico y busco diversión, de tanto estar encerrado, ahora quiero mucha acción...
E inmediatamente después, con pasitos cortitos, y algún saltito, de la plaza huyó.
Pedro quedó sorprendido, pero enseguida reaccionó, y tras el duende en fuga, corriendo salió.
¡Cuando vio lo que hacía ese duende burlón...! ¡Ponía todos los carteles patas para arriba, los conductores no entendían nada y el lío entre los autos no terminaba nunca! A los semáforos de la esquina, a todos le cambió el color: violeta, azul y naranja; gris, celeste y marrón. La gente nada entendía, todos gritaban, corrían, los autos tocaban bocina. Pedro, desesperado, y el duendecito seguía contento, saltando de aquí para allá. La ciudad era un caos, los autos no sabían qué hacer: continuar, parar, algunos miraban los carteles con curiosidad, otros escapaban gritando sin parar, nadie entendía nada.
En eso y en medio del samborombóm, un personaje apareció. Su nombre es Merlín, con capucha y bastón, y seriamente a Pedro se dirigió:
–¿Qué es lo que está pasando? ¿Cómo es que se escapó? –dijo Merlín.
-Yo encontré una cajita y le abrí la tapita, salió y ya no paró. –contestó Pedro.
-A ese duende travieso, ya le voy a enseñar que este es un mundo distinto, y que él no lo puede cambiar –acotó Merlín.
A lo que Pedro contestó: -Él no tiene mala intención, sólo lo hace por diversión.Entonces Merlín se adelantó, tan poderoso, que el pobre duendecito muy quietito se quedó. El mago levantó de pronto su vara, y las palabras mágicas pronunció. Mágicamente todo volvió a la normalidad, los colores el semáforo volvió a recuperar: rojo, amarillo y verde, como tienen que estar. Los carteles de seguridad a su anterior forma por suerte volvieron a estar, y los del duende desaparecieron sin llorar.
–Mejor es que aprendas cómo funciona este mundo. Pedro te puede mostrar todo este lugar, para que sepas que las cosas no están por estar, que todo tiene importancia y es por nuestra seguridad.
Merlín se fue caminando y el duende con Pedro quedó, mirándolo con ojos grandes, aprender le pidió. Entonces Pedro, contento, se dispuso a enseñar, y juntitos se fueron a recorrer la ciudad.Pedro: -¿Ves esas luces de colores?
Duende: -¡Son para jugar!
Pedro: -¡No! Son para avisarte cuándo podés cruzar. Si cruzás en cualquier momento un accidente podés causar. Mejor es esperar un poquito nada más. Cuando el semáforo está verde tranquilo podés pasar, pero cuando se pone rojo ¡sí o sí hay que esperar!
Duende: -¿Y cuándo está en amarillo?
Pedro: -Es cuando hay que prestar atención y mirar, porque nos avisa que muy alerta debemos estar.
Duende: -¿Y si cambiamos el color?
Pedro: -¡No! ¿No viste lo que pasó? La gente conoce el mensaje, porque conoce cada color.
Duende: -Y frente a ese cartel, que dice “Pare”, ¿tengo que parar y no caminar nunca más?
Pedro: -No, los conductores tienen que parar, mirar hacia ambos lados, y si nadie viene, pueden continuar.
Duende: -Y... a este señor tan serio yo lo cambié por un poco más de color, una imagen mía sonriendo con una flor.
Pedro: -Sí, pero eso no puede ser, porque ese cartel debe a las personas informar sobre ese determinado lugar.
Duende: -¿Y qué es ese lugar?
Pedro: -Es donde podemos encontrar a los señores encargados de velar por nuestra seguridad.Y siguieron caminando, Pedro hablando y el duende escuchando.
Andando y andando llegaron a la plaza, y allí se sentaron, en un banquito cercano.
-¿Te gustó lo que aprendiste? –preguntó Pedro al duende.
-Claro que me gustó, ahora entiendo cómo viven los humanos. ¡Con tantos autos y tanta gente se tienen que organizar, y para ello reglas tienen que inventar! –dijo el duende.
-¡Así es!, ¡tal cual!, ¡qué bueno que lo aprendiste, para no hacer nada mal! –contestó Pedro.
-Sí... aunque me gustaría a mi mundo regresar. Esto es lindo, pero prefiero bajo mis árboles pasear. –comentó el duende.Pedro quedó pensativo, ¿cómo podría ayudar?... Pero en ese momento, justo en ese momento, volvió a aparecer Merlín, y sonriendo se acercó y al duende le preguntó:
–¿Cómo estás mi duendecito? Del castigo de la caja saliste solito, la oportunidad la tuviste y bien lo cumpliste. Tanto has aprendido que el castigo quedó cumplido. Ahora... ¿te gustaría estar en estos momentos en tu hogar? Si querés para allá te puedo llevar.
Ni lerdo, ni perezoso, el duende se levantó, sonriendo le dio las gracias... y de Pedro se despidió. Entonces, Pedro vio asombrado al mago allí parado, abriendo una puerta mágica y secreta hacia el mundo encantado, por la que salieron ambos con una sonrisa en los labios saludando.
Y esta historia de tránsito y magia ya se está terminando. ¡Colorín colorado, este cuento se ha acabado!
Al finalizar, comente el cuento con sus alumnos y dialoguen acerca de la importancia de las normas de tránsito como reguladoras de la circulación, mencionando el semáforo para peatones.
Explíqueles el significado de los colores del semáforo peatonal, haciendo hincapié en la seguridad de cada uno.
En el recurso Ley y señales de tránsito, puede buscar y mostrarles las señales más significativas para ellos, como las que indican la presencia de escolares y las que aparecen en el cuento "El duende mágico".
Pida a sus alumnos que dibujen la parte del cuento que más les gustó.
El cuento de esta actividad es del programa Creciendo seguros.
Nota de Ed.: inicialmente este recurso estaba incluido en el CD 16. Educación del transeúnte de la Colección educ.ar.
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Ficha
Publicado: 15 de julio de 2008
Última modificación: 11 de septiembre de 2026
Audiencia
Docentes
Área / disciplina
Administración
Nivel
Inicial
Categoría
Actividades
Modalidad
Todas
Formato
Texto
Etiquetas
señal de tránsito
educación vial
normas de tránsito
educación del transeúnte
seguridad vial
prevención de accidentes de tránsito
Autor/es
Educ.ar
CESVI Argentina
Licencia
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