2 de Abril: Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas

En ocasión de este 2 de Abril «Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas», presentamos aquí un nuevo material para reflexionar en las escuelas sobre la historia del conflicto y su contexto. A partir de fuentes históricas, mapas, entrevistas y actividades para las aulas proponemos abordar la enseñanza de Malvinas vinculada al reclamo y ejercicio de soberanía.

Monumento a los Veteranos y Caídos en la Guerra de Malvinas en Puerto Madryn, Chubut. Fue construido por el artista José Luis Hamze y por veteranos y ciudadanos de esta localidad. Fue inaugurado en 2002.

¿Qué se recuerda el 2 de abril?

El 2 de abril se conmemora el «Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas», en reconocimiento al sacrificio, la valentía y la entrega brindada por jóvenes soldados (conscriptos, suboficiales y oficiales) durante los los setenta y cuatro días del conflicto.

La guerra de Malvinas tuvo lugar en el contexto de la última dictadura militar, en medio de una profunda crisis social y económica. A principios de la década de los ochenta, las consecuencias económicas negativas de la apertura económica y de la desindustrialización comenzaron a tornarse evidentes y el descreimiento hacia la dictadura se extendió entre distintos sectores. La sociedad comenzaba a movilizarse y a reagruparse dentro de un fuerte clima represivo. A seis años de la toma del poder, las Fuerzas Armadas se enfrentaban a un contexto político interno difícil con varios frentes de conflicto: la creciente actividad sindical y la crisis económica, las denuncias por violaciones a los derechos humanos, y los reclamos de la recientemente creada Multipartidaria, entre otros.

Este clima de descontento social confluyó el 30 de marzo de 1982 en la importante movilización convocada por la CGT (Confederación General del Trabajo), en el marco de una huelga general lanzada contra la dictadura bajo el lema «Pan, paz y trabajo». Aunque los manifestantes no pudieron cumplir con su objetivo de llegar a Plaza de Mayo, fue una demostración importante de desacuerdo con la dictadura que terminó con más de mil quinientos detenidos. La consigna de «Se va a acabar/ se va a acabar/ la dictadura militar» parecía cerca de materializarse.

Tres días después de esta huelga, se produjo el desembarco de tropas argentinas en Malvinas. En el transcurso de abril de 1982, más de diez mil soldados consolidaron las posiciones en las islas Malvinas. A lo largo de abril hubo una febril actividad diplomática. La República Argentina cosechó importantes adhesiones entre sus naciones hermanas latinoamericanas. Sin embargo, si uno de los presupuestos de la conducción militar argentina era que Estados Unidos se mantendría prescindente, a finales de ese mes las dudas se despejaron: Estados Unidos declaró su apoyo a Gran Bretaña.

Fue en estas condiciones que el 1.° de mayo de 1982 aviones británicos bombardearon el aeropuerto de Puerto Argentino, mientras que sus naves de guerra cañoneaban las posiciones en los alrededores de la población. El 2 de mayo, fuera de la zona de exclusión que los mismos británicos habían establecido, el submarino Conqueror torpedeó y hundió al crucero argentino ARA General Belgrano: murieron 323 de sus tripulantes y se hundieron también las últimas posibilidades de negociar alguna salida diplomática al conflicto. Unos días después, aviones argentinos devolvieron el golpe: lanzaron un misil Exocet que hundió al crucero Sheffield. Los ingleses desplazaron sus barcos al Estrecho de San Carlos, que separaba ambas islas, y finalmente el 21 de mayo desembarcaron al Noroeste de la Isla Soledad. Durante muchos días, la aviación argentina bombardeó tenazmente los barcos británicos pero no pudo impedir el desembarco, que fue enfrentado en su momento inicial por una pequeña fuerza de tropas terrestres. Hasta finales de mayo, el protagonismo en las noticias por las que el grueso de los argentinos siguió la guerra lo tuvo la aviación, que enfrentó en un combate tecnológicamente desproporcionado a la flota británica, ganándose el reconocimiento de sus compatriotas y de sus propios adversarios.

Mientras se desarrollaba este combate aeronaval, el cerco sobre las islas se estrechó, y las condiciones de vida de los soldados argentinos empeoraron, ya que tuvieron que sumar a las deficiencias alimentarias y al frío que avanzaba, la tensión propia de un ejército inmovilizado a la espera de ser atacado mientras era bombardeado diariamente.

Entre el 10 y el 14 de junio se produjeron intensos combates en muchos de los cerros que rodean el puerto: Monte Longdon, Monte Two Sisters, Wireless Ridge, Monte Tumbledown. Fueron breves pero duros enfrentamientos en pésimas condiciones climáticas, en general por la noche y luego de demoledores bombardeos por tierra, mar y aire. Como resultado, los británicos quedaron controlando las alturas que rodeaban a la población, mientras que los argentinos se replegaban y concentraban en los alrededores de Puerto Argentino. En estas condiciones, el gobernador militar Mario Benjamín Menéndez (quien fuera ulteriormente procesado por crímenes de lesa humanidad por su participación en el denominado «Operativo Independencia») firmó el cese del fuego ante el jefe británico el 14 de junio de 1982.

Los soldados argentinos, en su condición de prisioneros de guerra, permanecieron en las islas Malvinas unos días más (en el caso de algunos oficiales y soldados, hasta julio), concentrados en el aeropuerto hasta que fueron embarcados de regreso al continente; primero llegaron a los puertos patagónicos y luego fueron devueltos a sus guarniciones y hogares. En muchos casos en condiciones de semiclandestinidad, con la orden expresa de no hacer declaraciones a la prensa y no contar lo que habían vivido a sus familiares, lo que generó uno de los mayores traumas de la posguerra.

La guerra de Malvinas produjo la muerte de 649 argentinos durante su desarrollo, y heridas a otros 1063. Murieron, asimismo, 255 británicos. Es importante recordar que más de la mitad de estos soldados que integraron las filas del Ejército y la Marina lo hacían en condición de conscriptos. La gran mayoría de ellos tenían entre 19 y 20 años y provenían de distintas regiones del país.

En el contexto de la posguerra, los combatientes protagonizaron destacadas «batallas» políticas y simbólicas por el reconocimiento social. Por un lado, porque enfrentaron la política de borramiento iniciada por la última dictadura militar y por otro, porque debieron disputar su lugar social con una serie de discursos que los fijaba en tres representaciones cerradas: como protagonistas no entrenados del evento bélico; como el retrato del patriotismo de los argentinos; como víctimas del autoritarismo del régimen. Ninguna de estas miradas coincidía del todo con sus propias vivencias de la guerra y la posguerra, atravesadas por dilemas y paradojas. Estas «batallas» por el reconocimiento social debieron ser libradas en el mismo momento en que los ex soldados debían lidiar con los terribles efectos postraumáticos de la guerra y en un contexto de escasa o nula respuesta estatal y social a las demandas de trabajo, vivienda y salud. Aún cuando no hay cifras oficiales al respecto, es un hecho conocido que durante los años de la posguerra se suicidaron muchos sobrevivientes de la guerra.

Dentro de estas batallas por el reconocimiento social, debemos mencionar también aquellas que hicieron posible visibilizar que las mujeres también fueron protagonistas de la Guerra de Malvinas: como instrumentistas quirúrgicas y enfermeras; como personal a bordo de aviones que trasladaban heridos de las islas al continente; como oficiales o personal de buques mercantes con tareas logísticas; o como parte de operaciones de inteligencia. En 2012, la Resolución 1438 del Ministerio de Defensa reconoció las actuaciones de varias de estas mujeres y las filió históricamente con Manuela Pedraza y Juana Azurduy. Treinta años después del conflicto bélico, un documento oficial comenzaba a mirar la guerra con otras lentes que empezaron a desarmar los estereotipos de género.  Para profundizar sobre este tema se propone ver la entrevista a María Pozzio que forma parte de los recursos de «El género de la Patria».

Por estas razones el 2 de Abril presenta una oportunidad para realizar un necesario reconocimiento a los Veteranos y Caídos en la Guerra de Malvinas. También, para repensar un concepto valioso, el de «patria». El monumento dedicado a Veteranos y Caídos en Puerto Madryn es bien interesante al respecto. En él vemos a un combatiente sosteniendo la bandera argentina y, en el otro, a un compañero caído o desfalleciente. De este modo, el Monumento nos permite pensar que sostener la bandera nacional es indisociable de sostener a los compañeros caídos y que la solidaridad social es un valor insoslayable para la vida en común en democracia. Malvinas nos permite pensar, así, que la patria son los derechos: los derechos humanos y los derechos soberanos.  

La cuestión Malvinas

El 2 de Abril también ofrece una oportunidad para recordar las razones del reclamo de soberanía argentina. ¿Por qué decimos que las islas Malvinas, otras islas del Atlántico Sur y los espacios marítimos circundantes son argentinas?

Primero podríamos señalar que es así porque lo sostiene la disposición transitoria primera de la Constitución Nacional, que afirma que:

«La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional. La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del derecho internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino.»

 

Sin embargo, podemos seguir preguntando: ¿en base a qué argumentos la Constitución Nacional ratifica y establece como «imprescriptible» el reclamo de soberanía sobre las islas Malvinas, otras islas del Atlántico Sur y espacios marítimos circundantes?

Hay varios tipos de argumentos, dentro de los más relevantes, los argumentos históricos, pueden resumirse en los siguientes puntos: la República Argentina afirma que las islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes son argentinos porque tras la Revolución de Mayo (1810) y la Declaración de la Independencia (1816), estos territorios  pasaron a ser considerados como «territorios heredados» de la Corona española.

Este argumento se sostiene en dos cuestiones fundamentales:

  • Las islas Malvinas estuvieron bajo jurisdicción de la Corona española hasta el proceso político desencadenado por la Revolución de Mayo. A partir de la Independencia, los territorios que pertenecían a la Corona española pasaron a formar parte de las Provincias Unidas en razón del principio de derecho internacional bajo el cual se conformaron los nuevos países sudamericanos: el uti possidetis iure. ¿Qué establecía? Que las nuevas demarcaciones políticas debían seguir el curso de las previas, por lo que las nuevas naciones descolonizadas heredaban las demarcaciones territoriales establecidas en la etapa colonial.
  • Distintos gobiernos surgidos del proceso revolucionario ejercieron sobre las islas Malvinas diversos actos de soberanía que tuvieron consecuencias políticas, jurídicas, administrativas y económicas. Este proceso se vio  interrumpido en 1833 cuando los británicos tomaron las islas Malvinas de  manera ilegítima y haciendo uso de la fuerza desalojaron a la población argentina.

En síntesis, en virtud de estos argumentos históricos, la República Argentina concluye que la ocupación británica de las islas Malvinas es ilegítima, puesto que ha sido fruto de un acto de fuerza que jamás recibió reconocimiento por parte del Estado argentino. Ese acto de fuerza, y las consecuencias que se siguen de él hasta la actualidad,  representa para la República Argentina un acto de violación de su integridad territorial, provocando la existencia de un encave colonial en el Atlántico Sur en pleno siglo XXI.

A lo largo de la historia la República Argentina ha incorporado argumentos de índole geográfica. Además de las razones históricas, la República Argentina invoca también razones geográficas para sostener su reclamo. Así, en el año 1964 José María Ruda, como representante argentino ante el III Subcomité de Descolonización de Naciones Unidas, brindó un discurso que después se volvió conocido como «el Alegato Ruda», en el que afirmaba:

«El futuro de estas Islas, separadas de la República Argentina, está fuera de toda  lógica y realidad. Geográficamente, se encuentran cerca de nuestras costas patagónicas, gozan de su mismo clima y tienen una economía similar a nuestro sur. Se encuentran enclavadas en plena plataforma continental, que por el Derecho Internacional, después de las Convenciones de Ginebra de 1958, pertenece al  Estado costero de pleno derecho.»

 

Finalmente, podemos reconocer antecedentes jurídicos y políticos, que tienen que ver con el modo en que la República Argentina ejerció su reclamo de soberanía desde 1833, año de la ocupación ilegítima británica. En este aspecto, es importante subrayar que desde ese entonces, la República Argentina nunca dejó de reclamar la soberanía de las islas, sea en el plano unilateral, en el bilateral (al Reino Unido) y ante organismos  multilaterales (como por ejemplo, Naciones Unidas).

Así ocurrió en los años sesenta del siglo XX cuando Naciones Unidas se hizo eco de este conflicto. En este marco, la diplomacia argentina consiguió que la cuestión Malvinas sea inscripta como un problema a resolver en el contexto del amplio proceso de descolonización abierto por la independencia de los países asiáticos y africanos. Resulta importante repasar de qué modo Malvinas fue incorporado por Naciones Unidas como un territorio a «descolonizar».

En diciembre de 1960 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 1514 (XV), titulada como la «Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales». Allí proclamó «la necesidad de poner fin, rápida e incondicionalmente, al colonialismo en todas sus formas y  manifestaciones». Para esto consagró dos principios fundamentales que debían guiar la descolonización:

  • el principio de libre determinación;
  • el principio de integridad territorial.

El principio de libre determinación es aquel que confiere a los pueblos el derecho de instituir sus propios gobiernos; y el principio de integridad territorial encomienda que ningún Estado se constituya violando el territorio de un  Estado preexistente.

En este contexto, Gran Bretaña pretendía que para la cuestión Malvinas se aplique el principio de la libre determinación; la República Argentina, en cambio, rechazó  este planteo y sostuvo que en la cuestión Malvinas debía primar el principio de la integridad territorial. ¿Por qué? Básicamente, porque el caso de las islas Malvinas posee un carácter específico dentro de los procesos de descolonización. ¿Cuál es su especificidad? Que a diferencia de las naciones asiáticas y africanas que luchaban por la descolonización durante el siglo XX, en Malvinas no hay un pueblo subyugado por un poder colonial, sino que lo que ha sido colonizado es el territorio argentino mismo, por parte de una nación con  una innegable tradición de expansión colonialista.

Dicho de otro modo: dado que en Malvinas no hay un pueblo subyugado por un poder colonial, sino un territorio colonizado, es que la Argentina sostiene que en el litigio con Gran Bretaña debe aplicarse el principio de integridad territorial y no el principio de libre determinación. Por otro lado, la aplicación del principio de libre determinación para el caso Malvinas resulta absurdo.

Finalmente, la Asamblea General de las Naciones Unidas se pronunció, en el año  1965, en torno a la cuestión de las islas Malvinas. Lo hizo a través de la Resolución 2065, que deja traslucir un apoyo al planteo argentino y constituye uno de los más relevantes reconocimientos en el plano internacional acerca de la  existencia de un litigio entre Argentina y Gran Bretaña en torno a la cuestión Malvinas. ¿En qué sentido? Básicamente, porque insta a las partes a negociar pero  estableciendo que en la mesa de diálogo haya sólo dos partes en disputa: Argentina  y Gran Bretaña. Esto supone un rechazo tácito al planteo británico que pretendía  que la controversia se dirimiera según el principio de libre determinación ya que, de haber sido tenido en cuenta este principio, la Resolución hubiera tenido que  considerar a los isleños como una de las partes en la disputa, punto que  explícitamente queda descartado en la Resolución 2065.

Por esta razón, la Resolución 2065 constituye hoy la referencia jurídico diplomática más importante en el plano internacional sobre la cuestión Malvinas, ratificada en múltiples oportunidades desde 1965 hasta la actualidad. Hoy en día, el Reino Unido incumple esta Resolución al rehusarse a reiniciar las negociaciones por la soberanía de Malvinas y otras islas del Atlántico Sur. Negociaciones que la República Argentina sigue reclamando con un amplísimo apoyo mundial.

Todo ello permite apreciar que la Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional citada al principio, cuenta no sólo con el apoyo del pueblo argentino sino también con consensos entre distintas sociedades y Estados del mundo. Y que los argumentos que la respaldan no son otros que los que esgrime la República Argentina para reclamar el ejercicio  de soberanía de las islas del Atlántico Sur y los espacios marítimos circundantes:

  • Desde un punto de vista histórico, la República Argentina reclama la soberanía porque dichas islas son territorio heredado de la Corona española y porque ejerció actos de soberanía tras la  Revolución de Mayo y la Declaración de Independencia.
  • Desde el punto de vista geográfico, la República Argentina reclama la soberanía porque las islas del Atlántico Sur forman  parte de la plataforma continental argentina.
  • Y desde un punto de vista jurídico, porque Argentina nunca dejó de reclamarlas, porque considera que la ocupación británica constituye una violación de la integridad territorial argentina y porque, en este marco, Naciones Unidas reconoce la existencia de un conflicto de soberanía entre  nuestro país y el Reino Unido, que insta a resolverlo mediante la negociación  entre ambos países.

La causa Malvinas

Según hemos visto, cuando decimos «Las Malvinas son argentinas» aludimos a un conjunto de razones basadas en la historia y el derecho internacional a las que apela la República Argentina para sostener el reclamo de soberanía.

Ahora bien, para las y los argentinos, las Malvinas no son sólo el sinónimo de un litigio diplomático. Las pintadas en los barrios, los nombres de las calles, los tatuajes, las canciones en estadios de fútbol y recitales, por citar algunos ejemplos, dan cuenta de que las islas se han constituido en un símbolo sostenido por iniciativa estatal pero también atesorado y resignificado por las clases populares. Por eso, cuando decimos que «Las Malvinas son argentinas» estamos aludiendo también a este conjunto de verdades y saberes producidos por la cultura popular y sus modos de sentir y pensar la nación.

Ya antes de la guerra Malvinas se había convertido en un símbolo nacional con fuerte arraigo popular. En ¿Por qué Malvinas?, la antropóloga Rosana Guber sostiene que las islas se transformaron a lo largo de la historia en una «metáfora de la nación». Podríamos agregar en esta línea que se trata de un símbolo que reunía un espacio de experiencia y un horizonte de expectativas, es decir, que articulaba visiones del pasado con proyectos a futuro. Así fue que para distintas generaciones de argentinas y argentinos: Malvinas se constituyó en una palabra a través de la cual se elaboró la identidad nacional.

De este modo, en el siglo XIX las islas Malvinas ya aparecen asociadas como un símbolo que remitían a un «despojo». En las cartas que intercambiaron José Hernández y el marino Augusto Lasserre puede detectarse esta representación que tendrá una larga duración, tal como puede apreciarse en el último tercio del siglo XX con la famosa canción de Atahualpa Yupanqui, «La hermanita perdida». Desde esta perspectiva que va de Hernández a Yupanqui, reclamar las Malvinas es denunciar un despojo y reivindicar los derechos de quienes han sido ultrajados por una injusticia. El poder de este símbolo reside así no sólo en el modo en que se expresa un litigio diplomático, sino también en la manera en que se convierte en referencia de otros reclamos significativos para clases populares.

En el siglo XX, a este sentido se le sumará la denuncia respecto del carácter dependiente de las estructuras políticas, sociales y económicas argentinas. Si tomamos como referencia la línea histórica que va de FORJA a las y los Cóndores, las Malvinas serán pensadas como la realidad histórica de un país cuyas estructuras productivas y su propio suelo aparece dominado por una potencia extranjera, a causa de una clase dirigente que renunció a ejercer la soberanía en todos y cada uno de los asuntos que atañen al bien común. De este modo, se generaron las premisas para comenzar a pensar que recuperar las Malvinas constituía el punto de partida para la liberación de la patria. El punto de partida para una verdadera independencia.

1982 es un año que produce una conmoción al interior de esta historia. Pues en el contexto del terrorismo de estado, los responsables políticos y militares de un régimen claramente aliado a los centros de poder mundial, especialmente los Estados Unidos, buscaron apropiarse de este símbolo que reunía estas dimensiones utópicas de liberación nacional. Ese país de los militares argentinos distaba mucho de una patria que buscaba liberarse: era un país con 30 mil desaparecidos, bebés y niñas y niños apropiados, presas y presos políticos, exiliadas y exiliados. Y una estructura productiva con un tejido social hondamente dañado.

La conmoción que produjo la dictadura en la historia de las Malvinas, que es también la historia del símbolo fue tan honda que fue difícil, por muchos años, comprender este horizonte utópico al que mentaban las islas antes de la guerra. Los distintos modos de pensar la nación resultaron capturados también por el dispositivo concentracionario. Por eso, después de la última dictadura militar, sostener «Las Malvinas son argentinas» es también reclamar por la memoria, la verdad y la justicia y por el reconocimiento social de veteranas, veteranos y caídos en la guerra de las Malvinas.

En la ronda de abril de 1982, una de las Madres de Plaza de Mayo, Delia Giovanola, portaba un cartel que decía: «Las Malvinas son argentinas, los desaparecidos también». Se trata de una frase que aunque transparente en su significado, parecía indescifrable en los días del terrorismo de estado: ¿cómo la sociedad que había producido, con todas sus dimensiones utópicas, el enunciado «Las Malvinas son argentina» había producido también el terrorismo de estado?

Imagen de la ronda de Madres de Plaza de Mayo (abril de 1982): «Las Malvinas son argentinas, los desaparecidos también». Archivo General de la Nación/ Amadeo Becquer Casabelle

El enigma lanzado por Madres de Plaza de Mayo en esa plaza del año 1982 (una plaza distinta a las del 2 y 10 de abril de ese año, y que de algún modo anticipaba a la del 15 de junio de 1982, cuando miles de argentinos comenzaron a pedir el fin de la dictadura) estará en el centro de las reflexiones en tiempos de la recuperación de la democracia, cuando se vuelva acuciante pensar en qué términos volver a comunicar una idea de nación con la defensa irrestricta de los derechos humanos.

Pensar Malvinas desde los espacios marítimos argentinos

El mapa bicontinental consagrado por la Ley 27757 (sancionada en agosto de 2020) muestra una representación actualizada de la República Argentina, que incluye la demarcación del límite exterior de la plataforma continental argentina, a la vez que resalta los espacios marítimos argentinos correspondientes al territorio continental, insular y antártico de nuestro país. Es el resultado de largos años de trabajo realizado, entre otros actores, por científicos, en el marco de una política de estado iniciada a principios del siglo XXI. En efecto, el mapa se ajusta a la presentación realizada en abril de 2009 por la Comisión Nacional del Límite Exterior de la Plataforma Continental (COPLA), que en marzo de 2016 y marzo de 2017 fue aprobada por la Comisión de Límites de la Plataforma Continental (CLPC) en acuerdo con las disposiciones de la Convención de las Naciones Unidas Sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR).

El hecho de que el nuevo mapa bicontinental coloque en el centro de su representación a los espacios marítimos argentinos lo convierte en una herramienta importante para trabajar en las escuelas distintos aspectos de la historia de las Malvinas. Enumeramos, a continuación, algunas razones (entre otras que docentes y estudiantes encontrarán pertinentes) para seguir pensado Malvinas en las escuelas.  

En primer lugar, este mapa bicontinental ayuda a calibrar mejor la dimensión del reclamo que sostiene la República Argentina para ejercer la soberanía en las islas del Atlántico Sur y en los espacios marítimos circundantes. En efecto, al ofrecer una representación proporcionada del territorio continental, insular y antártico, pero también del mar territorial argentino y la plataforma continental, se obtiene una mejor comprensión de la envergadura del reclamo soberano que nuestra Constitución declara «imprescriptible», y que a la vez estipula resolver de modo pacífico y acorde con el derecho internacional. De este modo, con el mapa bicontinental contamos con una herramienta precisa y proporcionada que contribuye a conocer mejor la historia del reclamo, la envergadura del mismo y las razones que asisten a la República Argentina para demandar el ejercicio de soberanía en islas Malvinas, otras islas del Atlántico Sur y espacios marítimos circundantes.

Mapa de los Espacios Marítimos de la República Argentina. Comisión Nacional del Límite Exterior de la Plataforma Continental (COPLA). Disponible en http://www.plataformaargentina.gov.ar

En segundo lugar, al colocar en el centro de su representación a los espacios marítimos, nos ofrece una clave para profundizar la reflexión sobre la importancia de estos espacios en los días del conflicto bélico. En efecto, la guerra de Malvinas se desarrolló en el espacio terrestre, en el espacio aéreo, pero también en el espacio marítimo: episodios trágicos y al mismo tiempo decisivos de la guerra ocurrieron en el mar argentino, como el hundimiento del crucero ARA General Belgrano, a causa de un ataque naval (en el que las fuerzas inglesas no respetaron, siquiera, la zona de exclusión por ellas mismas delimitadas de manera unilateral) en el que murieron 323 argentinos, casi la mitad del total de compatriotas muertos en la guerra.

Por otra parte, y tal como aparece en múltiples testimonios de soldados (incluso en quienes combatieron en tierra o en el espacio aéreo), el Mar Argentino forma parte importante de sus recuerdos. A veces, el mar evocado como aquella inmensidad para muchos por primera vez avistada al llegar a las islas; otras veces, como el teatro mismo de las operaciones para quienes experimentaron la guerra desde la flota argentina; también, como el espacio que había que recorrer para el retorno al territorio continental en las duras y dramáticas horas transcurridas luego del cese del fuego (sólo por citar algunas de las formas en que es evocado en las memorias de la guerra).

Además, el Mar Argentino fue objeto de ilegítimas y unilaterales demarcaciones por parte del Reino Unido después de la guerra, que provocaron la protesta de la diplomacia argentina durante en los años ochenta.

En síntesis, es posible decir que la reflexión sobre nuestros espacios marítimos (que habilita el mapa bicontinental en tiempo presente) nos permite a su vez recordar que el mar constituyó uno de los escenarios claves de la guerra de Malvinas. Contamos así con la posibilidad de reconstruir una dimensión importante de la experiencia de la guerra de Veteranos/as y Caídos, la que tuvo al mar como escenario decisivo del conflicto bélico. Novelas como Trasfondo, de Patricia Ratto, o Los viajes del Penélope, de Roberto Herrscher, constituyen exploraciones que van en este sentido.

En tercer lugar, el mapa bicontinental brinda una imagen más ajustada de la diversidad territorial argentina. A la imagen de la República Argentina ofrecida por el mapa bicontinental cuyo uso obligatorio (en instituciones públicas y escuelas) ya regía desde el año 2010 por medio de la Ley 26651, agrega los espacios marítimos y el límite de la plataforma continental, dando así cuenta de los diversos relieves y potencialidades productivas argentinas. En este sentido, muestra a un país que es a la vez continental, antártico, insular y marítimo. Por esta vía, habilita la pregunta, clave también para la historia de Malvinas, en torno a la soberanía: ¿qué proyectos políticos, acordes con la vida en común democrática, tenemos las y los argentinas/os, en pleno siglo XXI, para ese país que el mapa bicontinental representa en proporciones más justas? De esta manera, el mapa bicontinental habilita una discusión que la escuela puede alojar recogiendo la pluralidad de voces que habitan nuestro territorio.

Para profundizar en esta propuesta que reúne la conmemoración del «Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas» con el nuevo mapa bicontinental, recomendamos visualizar la entrevista a Frida Armas, Coordinadora de la Comisión Nacional del Límite Exterior de la Plataforma Continental (COPLA) dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la Nación, donde explica qué es la plataforma continental del país, cómo fue el largo proceso que permitió demarcar su límite exterior, qué novedades aporta el nuevo mapa bicontinental y por qué ofrece una representación más ajustada del territorio argentina. También sugerimos ver la entrevista a Mario Volpe, ex combatiente de la Guerra de Malvinas, donde nos cuenta sus recuerdos del Mar Argentino durante los días de la guerra, explica las intervenciones unilaterales de los británicos sobre el mar  después de la guerra y reflexiona sobre las nuevas formas de pensar la nación que se desprenden de una imagen más rica del territorio nacional, incluyendo en él al territorio continental, insular, antártico y los espacios marítimos. Ambas entrevistas fueron realizadas por el Programa Educación y Memoria para esta propuesta.

PROPUESTA DE ACTIVIDADES

NIVEL PRIMARIO

  • La Constitución Nacional en su reforma de 1994 incorporó una Disposición Transitoria por la que la Nación Argentina ratifica «su legítima e imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional». Sugerimos que los y las estudiantes puedan recomponer, en función del texto desarrollado en este recurso, los argumentos del reclamo de soberanía argentina, pensando en que estos son históricos, geográficos y diplomáticos/jurídicos. También, pueden consultar el capítulo «La asombrosa excursión de Zamba en el Museo Malvinas» de Pakapaka para nutrir de contenido el enunciado «las Malvinas son argentinas».
  • Por otro lado, uno de los aspectos centrales de la cuestión Malvinas se relaciona con el uso y aprovechamiento de los recursos naturales. Porque los recursos naturales son una de las formas posibles de la soberanía. Su utilización forma parte de una discusión estratégica en la que están en juego no solo el presente de la flora, fauna y minerales disponibles sino su preservación a futuro. Sugerimos que los y las estudiantes investiguen sobre dos temas: las actividades económicas que se realizan a partir de los recursos naturales existentes en las islas; y las normativas internacionales que regulan esas actividades, teniendo en cuenta el conflicto por la soberanía que existen en esa región.
  • Por último, sugerimos que los y las estudiantes construyan un mapa colaborativo que muestre los distintos «sitios de memoria» dedicados a las memorias de Malvinas en el propio barrio o localidad: nombre de calles, escuelas, monumentos, canciones hechas por el grupo de barrio, centros de veteranos, e incluso las marcas de estas memorias en la escuela. ¿Cuándo fueron construidos estos sitios? ¿Qué evocan? ¿Cuáles recuerdan a los veteranos y a las veteranas? ¿Cómo los recuerdan? ¿Están ubicados en zonas céntricas o periféricas de la ciudad? ¿Participaron los ex combatientes de su construcción? Estas memorias: ¿cuestionan el clima social y político que existía en Argentina durante la guerra de Malvinas?

NIVEL SECUNDARIO

  • Proponemos que los y las estudiantes escriban un texto breve sobre qué conocen del mar. Si cuando piensan en el territorio incluyen al mar, qué información o temas relacionados con el mar aprendieron en la escuela. Luego pueden ver y escuchar la entrevista a Mario Volpe, en particular los primeros minutos en los que describe el mar desde su experiencia personal cómo ex combatiente, y registrar en un afiche las palabras o ideas que el entrevistado utiliza para describirlo. Algunas preguntas para conversar en torno a la entrevista: ¿Qué pasó con los usos del mar antes y después de la Guerra de Malvinas? ¿Qué tipos de Argentinas describe?
  • Por otro lado, sugerimos conversar y reflexionar a partir de la entrevista realizada a Frida Armas sobre las siguientes preguntas: ¿Qué es la plataforma continental? ¿Cómo se consideran los espacios marítimos en relación con la plataforma? ¿Cómo se determinan los límites territoriales de estos espacios? ¿Por qué es importante estudiar y establecer los límites naturales de un territorio nacional? ¿Qué es lo que evidencia el Mapa Bicontinental de la República Argentina? ¿Cómo se muestran allí los espacios marítimos? ¿Cómo contribuye esta nueva representación que incluye la plataforma continental argentina en el reclamo de soberanía que sostiene Argentina? ¿Por qué es importante la difusión y el trabajo con el Mapa Bicontinental de la República Argentina en las aulas?
  • Por último, la efeméride es una forma del recuerdo. Existen también cantidad de posibilidades para la memoria y el homenaje, en este caso, de quienes combatieron en las islas. Proponemos que investiguen cómo son recordados y/o homenajeados los ex combatientes en sus localidades. ¿Hay placas o monumentos en su honor? ¿Hay calles, escuelas, teatros u otros edificios públicos que llevan sus nombres? ¿Hay libros, poemas, películas, canciones, murales que los recuerdan? ¿Dónde está más presente su huella? Sugerimos que elijan uno de esos lugares de memoria y escriban un texto que lo describa, lo analice, lo interprete. Pueden usar como material complementario el «Mapa Federal de Memoriales de la Guerra de Malvinas» disponible en la página del Museo Malvinas. Busquen información para reconstruir qué sucedió con la identificación de los soldados que estaban enterrados como NN en el Cementerio de Darwin y que hace pocos años fueron identificados y ahora tienen en su tumba una placa con su nombre.
  • Otra opción puede ser trabajar con el afiche del 2 de Abril y las propuestas desarrolladas en «El género de la Patria». para los Niveles Inicial, Primario y Secundario.

Otros recursos sugeridos

Cortometraje sobre Pablo Areguatí, comandante guaraní de las Islas Malvinas en 1824

Cortometraje sobre Luis Vernet, primer comandante político y militar de las Islas Malvinas

Pensar Malvinas. Una selección de fuentes documentales, testimoniales, ficcionales y fotográficas para trabajar en el aula

Pensar Malvinas / Malvinas en la escuela (Canal Encuentro)

Un viaje a Malvinas (Canal Encuentro)

La Asombrosa Excursión de Zamba en el Museo Malvinas

Malvinas. Historia de una usurpación (Canal Encuentro)

 

Últimos recursos

Convivencia digital: Cómo acompañar a chicos y chicas en entornos digitales.

Serie Reencuentros

El que no salta es un holandés, conversatorio de Mario Méndez con docentes y estudiantes

La larga noche de los lápices, conversatorio de Emilce Moler con docentes y estudiantes.
 

Identidad, memoria y literatura: ¿Quién soy?, conversatorio de Paula Bombara con docentes y estudiantes.