Propiocepción: descubrí tu “sexto sentido”

Incluso con los ojos cerrados podemos evaluar la posición de nuestro cuerpo, la ubicación de nuestros brazos y piernas y cómo los movemos. Los invitamos a realizar tres sencillos experimentos para descubrir una de las capacidades de nuestro cuerpo: la propiocepción. Actividad recomendada a partir de los 8 años de edad.

Músculos, tendones, articulaciones y el oído interno contienen propioceptores, también conocidos como receptores de estiramiento. Estos receptores envían información al cerebro sobre la posición del cuerpo. Luego, nuestro cerebro analiza esta información y nos provee de un sentido de orientación y movimiento corporal. Este sentido se denomina propiocepción. A continuación los invitamos a experimentarlo.

 

¿Qué van a necesitar para este experimento?

  • Sus manos
  • Una hoja con renglones
  • Un lápiz

 

¡Paso a paso!

Paso 1. ¡Encuentren sus dedos!

Cierren los ojos y levanten ambas manos por encima de la cabeza. Mantengan los dedos de la mano izquierda totalmente quietos. Con el dedo índice de la mano derecha toquen rápidamente la punta de la nariz y luego la punta del pulgar de la mano izquierda. Repitan estos movimientos mientras intentan tocar la punta de cada uno de sus dedos de la mano izquierda (siempre tocando la punta de la nariz entre cada intento). Hagan lo mismo pero con la otra mano. ¿Cómo les resultó el ejercicio? ¿Mejoró la destreza con cada intento? ¿Lograron mejores resultados con la mano derecha o con la izquierda? Vuelvan a probar pero ahora moviendo ligeramente los dedos de la mano que tienen levantada. 

Una persona con los ojos cerrados levanta su mano derecha, con los dedos extendidos, por encima de su cabeza, y con el dedo índice de su mano izquierda toca la punta de su nariz.

Una persona con los ojos cerrados levanta su mano derecha, con los dedos extendidos, por encima de su cabeza, y con el dedo índice de su mano izquierda toca el dedo anular de su mano derecha.

 

Paso 2. Marcando la X

Coloquen la hoja con renglones sobre la mesa y con una mano sostengan el papel y con la otra el lápiz. Marquen con el lápiz una X en el papel. Luego cierren los ojos y levanten la mano con el lápiz por encima de la cabeza. Con los ojos cerrados intenten hacer un punto sobre el papel lo más cerca que puedan de la X que acaban de dibujar. Abran los ojos y corroboren el resultado. Nuevamente, levanten la mano por encima de la cabeza, cierren los ojos e intenten hacer un punto más cerca de la X que el anterior. Repitan esto varias veces y finalmente haganlo con los ojos abiertos. 

Una mano izquierda sosteniendo una hoja de papel sobre la mesa y un marcador apoyado en la hoja.

 

Paso 3. Escribir con los ojos cerrados

En un renglón de la misma hoja que usaron antes, escriban la palabra propiocepción (u otra que quieran) con los ojos abiertos. Coloquen el lápiz en el mismo renglón y al lado de la palabra que acaban de escribir, cierren los ojos y prueben escribir propiocepción. ¿Es diferente la apariencia de cada palabra?

En todas estas actividades, están utilizando los propioceptores de los músculos, tendones y articulaciones para juzgar la posición del cuerpo. Dado que la mayoría de nosotros necesitamos de señales visuales para reconocer distancias o posiciones, la propiocepción por sí sola no es suficiente para informarnos con detalle cuál es la posición adecuada para completar una actividad con precisión. En la primera actividad, mover los dedos de la mano da información adicional al cerebro, que ayuda a encontrarlos con la otra mano. 

Además, seguramente notaron que después de repetidos intentos pudieron completar cada una de las actividades con mayor exactitud. Las señales visuales, como mirar la X antes de marcar el punto, pueden ayudar a ajustar los movimientos de la mano. Por otro lado, para la mayoría de las personas, la visión no es una señal importante en la reproducción de palabras escritas, porque estamos acostumbrados a la "sensación" de escritura generada por propioceptores en nuestras manos y dedos.

Si les interesa seguir aprendiendo y divirtiéndose con experimentos sobre la propiocepción los invitamos a ver este video de los neurocientíficos Diego Golombek y Mariano Sigman en el programa El Cerebro y yo, donde investigan una de las funciones esenciales del ser humano: el movimiento. Desde antes de nacer nos movemos. Hablar, escribir, mirar, todo se realiza a través del movimiento y del cerebro que lo controla.

 

Referencia de la actividad: Exploratorium Teacher Institute

Ficha

Publicado: 14 de agosto de 2020
Última modificación: 18 de agosto de 2020

Audiencia

Área / disciplina

Nivel

Categoria

Modalidad

Formato

Etiquetas

Autor/es

Licencia

Últimos recursos

Educación en Red

"Violencia NO”, un rap de Wax