Impresión 3D y trabajo solidario para hacer frente a la pandemia

Argentinas y argentinos, junto a otras personas de diferentes regiones del mundo, se organizaron espontáneamente en grupos de makers. Estos hacedores voluntarios comparten información a través de redes e imprimen en 3D los insumos sanitarios faltantes para la prevención del contagio del coronavirus.

Estamos viviendo un momento inédito en nuestra historia; la pandemia de coronavirus no tiene precedentes y, a falta de experiencia, aprendemos minuto a minuto, en tiempo real. Pero también, por primera vez en la humanidad, podemos conectarnos con personas y objetos en todos los rincones del planeta utilizando tecnologías y herramientas que hace veinte años eran inimaginables.

Desde educ.ar, hace muchos años venimos insistiendo en la necesidad de que nuestros niños, niñas y adolescentes aprendan haciendo. Fomentamos el aprendizaje de programación, robótica, diseño y —entre muchas otras cosas— de los fundamentos para impresión de objetos en 3D.

Nunca imaginamos un escenario como este, pero la rápida organización de grupos en redes y plataformas con el objetivo de ayudar demuestra que también hemos logrado construir ciudadanía responsable y solidaria.

La resolución de problemas a través de la colaboración abierta y distribuida fue ganando fuerza en las últimas décadas. Hablamos mucho de open source, de esa apuesta fuerte a las posibilidades que ofrece la información compartida con código abierto.

Ya lo anticipaba en 2012 el italiano Salvatore Iaconesi, arquitecto, diseñador y hacker, que abrió al mundo su propia historia clínica en una plataforma pública con el objetivo de encontrar una cura colaborativa para su rara enfermedad. Iaconesi afirmó:

El gran tema radica en que nuestra ética se crea, desarrolla y crece cuando nos ayudamos enseñándonos unos a otros lo que sabemos, lo que descubrimos y cómo decidimos manejar ese conocimiento. Una ética P2P.

Gracias a esta ética de par a par (P2P es la sigla de peer-to-peer), argentinas, argentinos y cientos de personas de todas partes del mundo hoy colaboran activamente para imprimir máscaras de protección y diferentes tipos de insumos descartables que están en falta. En España e Italia, también están imprimiendo máscaras, válvulas de respiradores y respiradores básicos. De este modo, individuos separados por miles y miles de kilómetros alrededor del planeta pueden compartir todos sus conocimientos, saberes, experiencias recientes, consejos y prototipos en tiempo real.

Sin internet y las tecnologías digitales hubiese sido imposible el desarrollo de los movimientos de open source. Las principales características de este tipo de movimiento son la autonomía, la libertad y el acercamiento con otros.

Lo que hacen los makers, hacedores o autoconvocados es un trabajo que se parece mucho a desarrollar una realidad alternativa. La realidad alternativa «materializa» algunas cosas que en la realidad ordinaria no ocurren o no se pueden hacer a la velocidad necesaria.

Objetos a la carta

El diseño computacional nos permite hacer prototipos de formas complejas con código simple. Dicho de manera muy sintética: podemos hacer plantillas o modelos para armar, es decir, las instrucciones para imprimir lo que sea. Las impresoras 3D son capaces de generar todo tipo de objetos, desde los más pequeños hasta los más grandes, desde llaveros hasta partes de un avión.

Con un material de base constituido por filamentos plásticos reciclables y el modelo de lo que se quiere imprimir cargado en la computadora, solo queda esperar unas horas para tener en las propias manos, por ejemplo, una máscara protectora.

Las máscaras resultan vitales para la protección de todos los trabajadores de la salud que son uno de los sectores más expuestos.

Consultado por la agencia TELAM, Jorge Waisman, uno de los participantes del proyecto argentino Imprimiendo Ayuda 3D, explicó:

Con un kilo de filamento podemos hacer 50 vinchas para ponerles, luego, el acetato y armar la máscara que junto a un barbijo y una cofia protegen, a quien la use, de la circulación viral.

Ante la falta de acetato, comenzaron a usar placas radiográficas. Waisman dijo que las radiografías son donadas por los vecinos. Dichas placas se lavan con lavandina y queda una filmina traslúcida con un color casi azulado. Esas filminas luego se encastran en las vinchas impresas en 3D para proteger de forma eficiente todo el rostro de los y las profesionales que trabajan en los hospitales o centros de salud.

Waisman agregó: «La red se está armando minuto a minuto, no hay un mapa de impresores, aunque sabemos que hay en todo el país».

Los diferentes grupos están muy activos en las redes. Allí se comparten desde mejoras de modelos, alternativas, modificaciones, maneras de reducir los tiempos de impresión, formas eficientes para desinfectar los materiales, rendimiento de los filamentos hasta cómo organizar la distribución de las piezas impresas.

Mensajes como estos se multiplican en los grupos:

Hola: quería saber si tuvieron alguna respuesta de las empresas proveedoras de filamento, ya que soy de Hurlingham y necesito más filamento para hacer máscaras y llevarlas a Campo de Mayo.

Hay varias iniciativas que también están desarrollándose velozmente. A pedido de hospitales, alumnos, investigadores, graduados y docentes de la UTN de La Plata también fabricarán dispositivos que funcionan como una barrera de aislamiento para las vías respiratorias de focos infecciosos que puedan transmitir covid-19.

Por su parte, Gerónimo Cabrera y su padre Guillermo, creadores de Te doy una mano, un proyecto de impresión 3D que nació en Banfield en 2017, imprimieron 70 accesorios para respiradores y cuatro máscaras protectoras.

Otro de los grupos autoconvocados es el Club Social de Innovación de Olavarría, que trabaja codo a codo con ese municipio de provincia de Buenos Aires. Lo primero que hizo este equipo de voluntarios fue preparar un prototipo inicial de máscara para que fuera validado por el hospital municipal. Cuando obtuvieron la aprobación, lanzaron una convocatoria a la comunidad con el lema «Maratón solidaria», utilizando el hashtag #Solidaridad3D en redes sociales. En pocas horas, eran 35 las impresoras 3D que comenzaban a imprimir máscaras.

A esta iniciativa de Olavarría, se sumaron el compromiso de las escuelas Técnicas N.° 2 y Agraria. El  ejército y la policía colaboraron con la logística de los traslados de materiales e insumos para que todos los voluntarios pudieran cumplir las cuarentenas en sus casas.

Los integrantes del grupo decidieron imprimir en PLA, uno de los plásticos más utilizados, y el municipio aportó el PLA necesario para las impresiones. Diversas empresas gráficas, librerías y particulares donaron el PET y el acetato con el que se elaboraron los frentes de las máscaras.

Produjeron 1500 máscaras y la viralización de la convocatoria en redes generó que los contactaran desde más de 30 ciudades. El grupo de Olavarría compartió sus archivos y sugerencias sobre el uso de materiales para que muchos otros voluntarios en todo el país pudieran imprimir máscaras. Así, los profesionales de la salud estarán un poco más protegidos en su trabajo diario.

 

Unidos x Argentina es otra de las iniciativas que nuclea voluntarios con impresoras 3D para producir protectores faciales.

Estos son solo algunos de los muchos grupos solidarios que en la Argentina trabajan incansablemente para salvar vidas.

Para poder aglutinar todos estos esfuerzos e iniciativas y fomentar nuevos, el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación lanzó una campaña en todo el país para producir en forma solidaria máscaras y otros elementos de protección personal, que serán destinados a centros de salud, fuerzas de seguridad y otras instituciones que lo precisen, según como informó en un comunicado. Esta iniciativa es llamada Campaña nacional para la producción solidaria de elementos de protección personal

 

 

Todavía hay mucho por hacer y aprender. Los modelos para válvulas y respiradores que son útiles en España o Italia a veces no son compatibles con equipamientos que tenemos en la Argentina, pero los grupos siguen investigando y testeando adaptaciones que logren ser viables.

Si les interesa la impresión 3D, les recomendamos el libro Diseño e impresión de objetos 3D: una guía de apoyo a escuelas (2018), compilado por Fernando BordignonAlejandro Adrián IglesiasÁngela Hahn (UNIPE Editorial Universitaria), que se puede descargar en PDF de forma gratuita.

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Publicado: 26 de marzo de 2020
Última modificación: 30 de julio de 2020

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