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Como todos los años, Marina García, docente de Química y Física de la institución, empezó el ciclo lectivo de su asignatura con una clase exploratoria para conocer a los chicos y sumergirlos de a poco en el mundo de la Química. «Lo que quiero transmitirles es que lo que estudiamos está presente en nuestra vida cotidiana, en todas partes», explicó la docente. 

«Siempre trato de mostrarles a los chicos que lo que aprendemos en clases es por algo, y busco la forma de que aprender sea divertido. Mi trabajo es despertar la curiosidad en ellos y que ellos mismos encuentren las respuestas. Los chicos tienen mucho potencial; algunos necesitan descubrirlo. No pretendo que todos sean excelentes en Química o en Física, pero busco que tengan la posibilidad de aplicarlas a lo que a ellos les gusta. Los ayudo a pensar y les enseño cómo razonar, tengo el doble de trabajo, pero más satisfacciones».

Un documental que los invitó a reflexionar

En las primeras clases, Marina les mostró a sus alumnos un documental para que pudieran observar y comprender de dónde provenían las leyes que estudiaban. Ese video destaca las vidas y los logros de cuatro grandes científicos: Galileo Galilei, Isaac Newton, Albert Einstein y Stephen Hawking. Después de verlo, los chicos tuvieron un espacio para hacer comentarios y preguntas, allí pudieron sacarse todas sus dudas. «Cuando llegó el momento de hablar de Stephen Hawking, uno de los chicos me preguntó: “profe, ¿entonces todavía existen los científicos?”, a lo que respondí que por supuesto», contó Marina. 

Posteriormente, Marina les propuso a los chicos hablar de la labor que desarrollan día a día científicos actuales y también que se imaginen cómo es un científico hoy en día. La docente compartió algunas de las respuestas que recibió de sus alumnos: «trabajan en laboratorios encerrados», «estudian y piensan»; «son canosos y usan anteojos»; «experimentan con ratones blancos», «tienen cuartos llenos de pócimas». 

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El contacto con científicos «reales»

Después de esas enriquecedoras clases sobre las actividades que realizan los científicos, la docente les contó a los jóvenes que conocía a varios profesionales y podrían contactarlos. Así fue que escribieron preguntas sobre sus vidas y el tipo de trabajo que realizan: «mi intención era que obtuvieran respuestas de algunos científicos conocidos para que se sintieran más cercanos a alguno de estos investigadores», sostuvo Marina.

Como el trabajo no tenía una consigna específica, los chicos tenían la libertad de armar grupos o hacerlo individualmente.

Las respuestas de los científicos llegaron

Después de que los estudiantes escribieron las cartas, empezaron a recibir algunas respuestas a sus preguntas y dudas. «Entre las que me quedaron más grabadas, está la de un señor que no era científico, pero hablaba orgulloso de su hija que sí lo era... Unas semanas después, ella también escribió», recordó la docente.

Hubo quienes redactaron cartas de puño y letra, con borrones y todo, para demostrarles a los chicos que también los científicos se equivocan. «Otras fueron muy divertidas y los jóvenes festejaban si los científicos habían mencionado a sus equipos de fútbol favoritos», dijo Marina. Asimismo, la docente agregó que muchos compartieron sus inicios en el campo de la ciencia y contaron sus experiencias mientras se formaban. 

Las respuestas se replicaron y llegaron a casi 600

Marina compartió en su muro de Facebook imágenes de las cartas que habían escrito los alumnos. Allí etiquetó a sus amigos y también las compartió en grupos cerrados sobre Educación, TIC y Ciencia. «Esos escritos enseguida se viralizaron entre la comunidad científica, y profesionales de distintas partes del mundo (Francia, España, Italia, Brasil) mandaron sus respuestas a los estudiantes del Impenetrable chaqueño...», comentó la docente. 

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Las contestaciones más emocionantes, según la docente, fueron las que planteaban la idea de acercarse a nuestra provincia a conocer a los chicos y llevarles experimentos para practicar en clase. Para concluir, Marina sostuvo que seguramente surjan explicaciones enriquecedoras cuando los chicos tengan la posibilidad de charlar cara a cara con los científicos.