Berta Perelstein de Braslavsky tenía dos grandes obsesiones: la educación pública y gratuita, y la convicción de que todos los chicos pueden aprender.

Consecuente con ellas, escribió libros, dio clases y desarrolló proyectos para colaborar con los maestros en su tarea. También se preocupó por la enseñanza de la lectura y la escritura, la formación de los docentes y por que los chicos de los sectores más vulnerables del país tengan mejores oportunidades educativas. El proyecto Zona de Acción Prioritaria Maestro más Maestro —que buscó evitar que los chicos repitieran el grado en las escuelas de los barrios más pobres de la Ciudad de Buenos Aires— la desveló hasta bien entrados sus noventa años.

Berta Perelstein de Braslavsky

Su formación y su trayectoria

El padre de Berta había llegado a la Argentina a fines del siglo XIX, y se afincó en Gobernador Sola, una localidad de la provincia de Entre Ríos, entre las poblaciones de inmigrantes de entonces, los «gauchos judíos», donde ella nació el 19 de junio de 1913. Cuando la joven creció, su familia decidió emigrar para que ella continuara sus estudios: egresó de la Escuela Normal N.°7 egresó en 1932 con medalla de honor.

Juan Carlos Tedesco, en su discurso con motivo de la incorporación de la educadora como miembro de número de la Academia Nacional de Educación en 2004, dijo sobre su paso por ese establecimiento: 

«(Allí aprendió) no solo los contenidos de la didáctica y la pedagogía dominantes en ese período, sino los valores más profundos de las escuelas normalistas de la Argentina: el esfuerzo como base para superar las dificultades, la austeridad tanto en el comportamiento privado como público, la responsabilidad frente a los resultados de las acciones, el respeto a la diversidad de ideas políticas, valores religiosos o pautas culturales, junto con un fuerte sentido nacional como base del proceso de integración y cohesión de las distintas corrientes migratorias que integraban nuestra población.» Juan Carlos Tedesco, presentación en la Academia Nacional de Educación, 12 de abril de 2004. 

Expulsada del Profesorado Secundario por militar en la Juventud Comunista 1936, en 1946 obtuvo el título de profesora de Pedagogía en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires con diploma de honor. Su carrera profesional y académica circuló por fuera de las instituciones oficiales durante algunos años. En 1948, tomó contacto con las técnicas más avanzadas en el diagnóstico y las problemáticas de la educación especial, y con los debates europeos sobre el desarrollo de la infancia y la adolescencia en el Instituto de Psicobiología del Niño de la Universidad de París.  En 1963 se incorporó como profesora en la Universidad de La Plata (UNLP),

Fiel seguidora de los principales preceptos de Jean Piaget, no ahorró polémicas cuando lo consideró necesario: durante la década del setenta, mantuvo una intensa correspondencia con Paulo Freire, que en esos años publicó Pedagogía del oprimido. Mientras que el pedagogo brasilero consideraba que el proceso de alfabetización de los alumnos más humildes tenía que llevarse adelante en las propias comunidades, Berta Braslavsky propulsaba la importancia del aula y la escuela, y la interacción del maestro con sus alumnos para sobrellevar la enseñanza.

Entre 1970 y 1976, Braslavsky trabajó como consultora de la Unesco en los países de América Latina, hasta que por el golpe militar de 1976 en la Argentina tuvo que exiliarse en Venezuela, donde colaboró como asesora del Ministerio de Educación en Caracas, tarea que también realizó en en México y Cuba. En 1983, cuando retornó la democracia, volvió a dar clases como profesora en la UBA y trabajó intensivamente en las estrategias para la enseñanza de la lectoescritura que se aplicaron en las escuelas públicas de la ciudad de Buenos Aires, la misma ciudad donde en 1999 fue declarada Ciudadana Ilustre. Por esta época, recibió también el premio Interamericano Andrés Bello, de la Organización de Estados Americanos (OEA), el Premio Golda Meir de la Universidad Hebrea de Jerusalén y el de Mayores Notables Argentinos por parte de la Cámara de Diputados de la Nación.

Sus libros 

Escribió una gran cantidad de trabajos, entre los que figuran los libros La querella de los métodos en la enseñanza de la lectura, Positivismo y antipositivismo en la Argentina, La educación y el hombre argentino y Maestro más maestro. En ¿Primeras letras o primeras lecturas? Una introducción a la alfabetización temprana, que publicó en 2004 y dedicó a sus bisnietos —lo escribió con casi noventa años—, Braslavsky vaticinó:

«Todo enfoque sobre alfabetización temprana debe empezar por preguntarse: ¿Quién es este niño? ¿Qué experiencias ha tenido? (...) La presentación de las nuevas tecnologías como continuadoras de tendencias ya existentes que promueven el aprendizaje por indagación, pero con la particularidad de que simplifican enormemente la posibilidad de organizar y publicar los textos propios y comunicarse con otros, facilita el acceso a una multiplicidad de recursos y de voces de distinto nivel de "autoridad". Y no por versatilidad ni por obstinación sino por adherir a una filosofía que no admite verdades absolutas, o tal vez por mi pragmática educacional, considero que ya, a esta altura, no es cuestión de opciones entre dos tendencias sino que se trata de aceptar de qué manera una de ellas no pierde su valor ni su prestigio cuando se integra en las dimensiones más extensas de la otra. Son dimensiones que permiten abordar los nuevos problemas que afectan a la educación en general y a la alfabetización en particular ante las nuevas condiciones que se presentan en nuestro tiempo».

Inquieta y lúcida hasta sus últimos días, murió el 9 de septiembre de 2008, a los 95 años, trabajando todavía en los barrios del sur de Buenos Aires en el programa Maestros más Maestros, en la búsqueda por elevar la calidad de los aprendizajes de los alumnos de las familias más desfavorecidas.