El Cardboard es la apuesta de Google en un campo en el que hasta ahora no había demostrado experiencia. Pero, a diferencia de la iniciativa de Google Glass, los anteojos de realidad aumentada —proyecto con tecnología de último modelo—, esta iniciativa apunta a una realidad virtual barata y a medida. En términos simples, es un aparato hecho, como su nombre en inglés lo expresa, con cartón.

Google Cardboard
Repasemos rápidamente, para el que no sabe, qué es la realidad virtual. Básicamente, se trata de un conjunto de tecnologías que apuntan a producir la «sensación» de vivir un mundo que no es el nuestro. Así, gracias a la combinación de diferentes dispositivos (por ejemplo, anteojos, cascos, sensores de movimiento, auriculares) con programas especialmente diseñados, se le da al usuario la posibilidad de sumergirse en otra realidad construida enteramente en las computadoras o en las consolas de videojuegos, y sentir que de veras se está allí. Películas como Tron o Matrix son un ejemplo de cómo se imaginó en su momento esta tecnología, que desde su nacimiento estuvo muchas veces en las noticias, pero nunca terminó de instalarse en forma masiva.

Históricamente, este tipo de dispositivos fueron bastante costosos. Por eso, la propuesta de Google es disruptora: utilizar nuestro celular en un armazón construido con cartón, pegamento y banditas elásticas, para poder disfrutar de una «realidad» hecha en casa.

¿Cómo funciona todo esto?

El secreto de su funcionamiento no es nada muy complicado: la estructura de cartón sirve para sostener el móvil a unos 4 centímetros de nuestros ojos, y restringir todo el resto del campo visual. En la pantalla, las imágenes aparecerán duplicadas, pero al estar tan cerca de nuestros ojos, y ayudadas por los pequeños lentes que hay que colocar en la caja, parecerán transformarse en una sola imagen en tres dimensiones.

Los pasos para fabricarlo son bastante sencillos: primero hay que bajar la aplicación de Cardboard en cualquier teléfono con sistema Android (si no la encuentran, puede ser que todavía no esté disponible para el modelo de sus teléfonos, pero no se preocupen, semana a semana aparece disponible para nuevos aparatos), luego bajar e imprimir los planos del anteojo de cartón, para luego proceder a recortar y pegar todo según las instrucciones y así llegar a nuestro objetivo. Un dato para aquellos que se animen a hacerla: el único componente difícil de conseguir son las lentes de enfoque (básicamente, son pequeñas lentes de plástico que no tienen aumento pero que nos permitirán enfocar bien nuestra vista teniendo el celular tan cerca de los ojos). Cuando realizamos el experimento en educ.ar, optamos por desarmar unos binoculares de juguete y usar las lentes que venían en él. El resultado no es óptimo pero se acerca bastante.

partes Google Cardboard


¿Qué contenidos se pueden aprovechar?

La aplicación viene con algunos contenidos básicos pero muy entretenidos: la mayoría tienen que ver con plataformas de Google, como Google Earth, StreetView o Youtube. También hay otros experimentos, como un tour por el Palacio de Versailles, o un juego en el medio de un bosque. Pero, por ejemplo, si tienen celular con sistema Android 4.0 o superior y pueden sacar fotoesferas, podrán realizar sus propios recorridos en 3D.

Una característica interesante que presenta este proyecto es que no solo sigue la filosofía del DIY (Do It Yourself, o «hazlo tú mismo»), sino que es completamente abierto: la empresa liberó los planos de la estructura para que los usuarios la reproduzcan y también para que todos tengan la posibilidad de adaptarla como cada uno quiera. Si usan anteojos, pueden modificar el frente del cartón para que entren mejor en la caja; si les queda grande, pueden hacerla más chica para que se adapte a su cabeza por ejemplo.

Asimismo, Google puso a disposición de la comunidad todo lo necesario para que aquellos que saben algo de programación y tengan ganas de crear contenidos y aplicaciones para usar con esta forma de realidad virtual puedan hacerlo.

Obviamente, podemos imaginar que por más interesante que sea esta política de abrir las librerías para los desarrolladores, hay un motivo detrás: ganar terreno lo más rápido posible. Pero ¿por qué Google se quiere apurar tanto?

La competencia: el Oculus Rift

Cardboard no es el principal protagonista de esta tecnología hoy en día. El capítulo más reciente en la historia de la realidad virtual comenzó hace ya casi dos años cuando en Kickstarter, la conocida plataforma de financiamiento colectivo, apareció un proyecto llamado Oculus Rift: un casco orientado principalmente al mundo de los videojuegos. El diseño que presentó Oculus —unas antiparras enormes con una pantalla interna que permite experimentar contenidos en 3D de forma inmersiva— tuvo tanto éxito que en solo 60 días recaudó casi dos millones y medio de dólares, 10 veces más que su objetivo inicial.

oculus rift


Con semejante éxito, Oculus VR, la empresa creadora de Oculus Rift, se dedicó a comenzar a desarrollar el dispositivo. Las novedades fueron pocas durante el año siguiente, pero había rumores de que los resultados estaban siendo muy prometedores.

La cuestión es que a comienzos de 2014 recibimos una enorme noticia: nada más y nada menos que Facebook adquirió a Oculus VR y todos sus desarrollos por 2 mil millones de dólares. La sorprendente cifra confirmó que definitivamente Oculus Rift, precursor en este revival por la realidad virtual, tenía mucho futuro por delante y prácticamente ningún competidor. Ahí es justo donde aparece Google y dice “miren lo que acabamos de inventar”

A diferencia de lo que ocurrió con Glass, tecnología de alta gama en la que Google fue precursor, en la carrera de la Realidad Virtual el buscador arrancó en segundo lugar y bastante atrasado. Por eso, su estrategia fue competir desde abajo, con una tecnología simple y barata que ya todos podemos aprovechar en nuestras casas. Por su lado, Facebook todavía sigue trabajando en la versión para desarrolladores de Oculus Rift, un dispositivo mucho más avanzado y potente, pero que tardará bastante tiempo en llegar a nuestras manos. Restará ver cuál de las dos estrategias funcionará mejor.