Diariamente, en el aula utilizamos una diversidad de recursos, entre los que cada vez más incluimos materiales digitales: sitios de internet, videos, imágenes, audios, artículos que encontramos al navegar en la web. Y también adaptamos materiales y creamos, por ejemplo, nuestras presentaciones para explicar un tema del modo que consideramos más didáctico, subimos un video propio, escribimos apuntes que luego publicamos en el blog de nuestro curso o compartimos en un grupo de Facebook. O pedimos a nuestros estudiantes un producto creado por ellos como cierre de una actividad para ser publicado. Sin embargo, generalmente no tenemos en cuenta qué tipo de licencias o permisos tienen los materiales que circulan en la web.

Por caso, muchas veces trabajamos con materiales de terceros sin preguntarnos si podemos usarlos ni bajo qué condiciones, así como tampoco indicamos qué tipo de permisos queremos establecer para que otras personas utilicen o no —y de qué manera— el material propio que subimos a internet. 

Trabajo colaborativo.


Cuando se trata de material en soporte papel, como por ejemplo los libros de texto, sabemos que en su enorme mayoría tienen un «Copyright ©» que indica que «Todos los derechos (están) reservados», dan a conocer quién es el titular de esos derechos y todas las prohibiciones que giran en torno al uso del material: está «prohibida su reproducción total o parcial», el fotocopiado y la reproducción por cualquier otro medio técnico, etcétera. Este tipo de licencias es la que utilizan la mayor parte de los productores comerciales de contenidos educativos; las grandes industrias editoriales protegen así sus contenidos y los derechos de sus autores de la copia ilegal de libros y materiales. Esto quiere decir que, para reproducir ese material, publicarlo o incluirlo en otras producciones, es necesario pedir autorización.

Y lo mismo sucede con el material digital que circula en internet: es una creencia errónea considerar que «si está en internet, se puede usar libremente». Al igual que los contenidos en soporte papel, es necesario conocer qué tipo de licencia tienen para saber qué se puede hacer con ellos y si es necesario pedir autorizaciones.

¿Qué significa esto? Que cada vez que subimos un material a la web, a este se le aplican los mismos criterios legales que rigen en la ley de propiedad intelectual: es decir que somos dueños de esa obra y cualquiera que desee usarla deberá tener nuestra autorización para hacerlo. También hay que tener en cuenta que esto se aplicaría si la obra es completamente original. Caso contrario, otros podrían reclamarnos que estamos violando sus derechos de propiedad intelectual, por eso siempre es pertinente adjuntar en nuestras producciones la bibliografía correspondiente o bien las obras que intervienen en nuestra producción. No obstante, en el artículo 10 de la Ley 11.723 de Propiedad Intelectual se afirma que:

Cualquiera puede publicar con fines didácticos o científicos, comentarios, críticas o notas referentes a las obras intelectuales, incluyendo hasta mil palabras de obras literarias o científicas u ocho compases en las musicales y en todos los casos sólo las partes del texto indispensables a ese efecto.
Quedan comprendidas en esta disposición las obras docentes, de enseñanza, colecciones, antologías y otras semejantes.
Cuando las inclusiones de obras ajenas sean la parte principal de la nueva obra, podrán los tribunales fijar equitativamente en juicio sumario la cantidad proporcional que les corresponde a los titulares de los derechos de las obras incluidas.

Licencias para compartir y construir conocimiento

¿Qué alternativas tenemos a la hora de subir producciones propias o de nuestros estudiantes a la web? Nuestras producciones en tanto docentes no son parte de la gran industria. Muchas veces no nos preguntamos qué sucede cuando subimos presentaciones a la web o qué pasa si alguien decide usarlas sin autorización. Tomemos como ejemplo el momento en el que subimos un video propio a YouTube. La plataforma del sitio pregunta qué tipo de licencia queremos establecer para nuestro video y tenemos que elegir entre una «Licencia estándar de YouTube», es decir, «con todos los derechos reservados», o bien licencias Creative Commons

Formulario de YouTube.



La legislación vigente no contempla los nuevos modos en que los materiales digitales circulan en la web. Y uno de los proyectos que consiguió establecer un nuevo sentido al licenciamiento es Creative Commons. Se trata de un modo de proteger la propiedad intelectual de los contenidos pero teniendo en cuenta cómo circularán en los medios digitales (más allá de que contempla otros soportes). Poner nuestras obras bajo una licencia Creative Commons no significa que no tengan copyright, sino que podemos ofrecer algunos derechos a otras personas bajo ciertas condiciones. ¿Qué condiciones?

  • Atribución (Attribution): En cualquier explotación de la obra autorizada por la licencia será necesario reconocer la autoría (obligatoria en todos los casos).
  • No Comercial (Non commercial): La explotación de la obra queda limitada a usos no comerciales.
  • Sin obras derivadas (No Derivate Works): La autorización para explotar la obra no incluye la posibilidad de crear una obra derivada.
  • Compartir Igual (Share alike): La explotación autorizada incluye la creación de obras derivadas siempre que mantengan la misma licencia al ser divulgadas.
Al combinar estas condiciones se pueden producir seis tipos de licencias:
  • Atribución (by): Se permite cualquier explotación de la obra, incluyendo la explotación con fines comerciales y la creación de obras derivadas, la distribución de las cuales también está permitida sin ninguna restricción. Esta es una licencia libre según la Freedom Defined.
  • Reconocimiento – Compartir Igual (by-sa): Se permite el uso comercial de la obra y de las posibles obras derivadas, la distribución de las cuales se debe hacer con una licencia igual a la que regula la obra original. Esta licencia es una licencia libre según la Freedom Defined.
  • Atribución – No Comercial (by-nc): Se permite la generación de obras derivadas siempre que no se haga con fines comerciales. Tampoco se puede utilizar la obra original con fines comerciales. Esta licencia no es una licencia libre.
  • Atribución – No Comercial – Compartir Igual (by-nc-sa): No se permite un uso comercial de la obra original ni de las posibles obras derivadas, la distribución de las cuales se debe hacer con una licencia igual a la que regula la obra original. Esta licencia no es una licencia libre.
  • Atribución – Sin Obra Derivada (by-nd): Se permite el uso comercial de la obra pero no la generación de obras derivadas. Esta licencia no es una licencia libre.
  • Atribución – No Comercial – Sin Obra Derivada (by-nc-nd): No se permite un uso comercial de la obra original ni la generación de obras derivadas. Esta licencia no es una licencia libre, y es la más cercana al derecho de autor tradicional.

Al momento de producir contenidos que como docentes producimos, o bien al subir los trabajos de nuestros alumnos, es una buena práctica preguntarse entonces cómo nos gustaría que circule este contenido por la red. Elegir un tipo de licenciamiento es una forma de abrir el juego a la colaboración con el otro que puede encontrar en nuestras producciones un insumo interesante para sus clases, que puede crear a partir de lo que ya hicimos… establecer un modo de protección de contenidos es no solo darle valor a nuestra autoría, sino también al uso que otros puedan hacer de nuestras obras.

En el caso de Creative Commons, una vez que elegimos el tipo de licencia que nos interesa, desde la página de CC nos brindan un código o imagen que podemos agregar a nuestras producciones para que quienes se topen con ellas sepan cuáles con las condiciones de uso de las mismas.

Formulario para elegir licencias CC.