Si bien en un principio suele confundirse el ciberhostigamiento/maltrato y el ciberacoso sexual (grooming) y pensar que refieren a problemáticas similares, lo cierto es que se trata de dos fenómenos diferentes.

Acoso y maltrato en la web

El ciberhostigamiento o ciberacoso «a secas» (frecuentemente asociado al término inglés ciberbulying) consiste en la implementación y difusión de amenazas, «datos difamatorios y discriminatorios a través de dispositivos electrónicos como correos, mensajería instantánea, redes sociales, mensajería de texto o la publicación de videos y fotos».

«En aquel instante, una gritería ensordecedora raclama su atención; y al recorrer el patio con la mirada ve un enjambre de chicos arremolinados en torno de un centro ue no distingue aún. Las risas cacarean allá, y los gritos paracen concretarse ahora en uno solo: —¡Cara de fierro! ¡Cara de fierro!» (Leopoldo Marechal, “Libro Quinto (II)” en Adán Buenosayres. Buenos Aires, Seix Barral, 2012, P. 324). 

Muchas veces, este tipo de maltrato cobra fuerza en la institución escolar y se extiende a los hogares y a otros espacios de la vida cotidiana. El acoso escolar, en su variante tradicional, consiste en la implementación sistemática de la violencia (física y simbólica) contra un estudiante, sostenida en el tiempo, ejercida por una o más personas y respaldado —por acción u omisión— por el resto del grupo. La particularidad del ciberacoso es que, al utilizar las redes informáticas, los celulares y otros dispositivos tecnológicos, el poder multiplicativo en el tiempo y el espacio es enorme.


Video del Consejo de Publicidad (Ad Council) y el Departamento de Justicia de los Estados Unidos sobre el ciberhostigamiento (2007). La ley 26.892 pretende cubrir el vacío legal e ir más allá de la relación «víctima-victimario».

Grooming

La captación o el acoso de menores por internet con fines sexuales (conocido en inglés como grooming) es otra cuestión: implica otros objetivos, hay otros los agentes sociales involucrados (un menor vulnerable y un adulto acosador) y se materializa por medio de otras metodologías.

A grandes rasgos, consiste en la creación de perfiles falsos en las redes sociales y en otros servicios de comunicación digital, donde el acosador busca crear lazos de confianza o una supuesta amistad que a lo largo del tiempo comienza a tornarse extorsiva y abusiva. En el peor de los casos, aunque no siempre llega a suceder, se intenta concretar un encuentro físico para abusar sexualmente de los menores.

Nuevos fenómenos, nuevas leyes

El Congreso Nacional aprobó y sancionó dos nuevas leyes, durante los últimos meses de 2013, que abordan ambas temáticas.

  • Ley para la promoción de la convivencia y el abordaje de la conflictividad social en las instituciones educativas (Ley N.° 26.892).
Esta ley se origina con el objetivo de crear un marco legal y de superar la figura del bulliyng y el ciberbulliyng. Por medio de un abordaje que intenta trascender la relación «víctima - victimario», enfoca el problema como una cuestión social, promoviendo la convivencia y el respeto por la diversidad.

De fuerte incidencia en la vida escolar, es contraria de cualquier tipo de solución que excluya o expulse a los involucrados del sistema educativo, o a cualquier medida que atente contra el derecho a la participación de los docentes, los alumnos y de las familias en la vida institucional.

Video de una campaña contra el maltrato en la escuela de Unicef y el Ministerio de Educación de la Nación.


Con principios orientadores vinculados a la legislación previa sobre los derechos del niño, esta ley establece «la promoción, intervención institucional y la investigación y recopilación de experiencias sobre la convivencia así como sobre el abordaje de la conflictividad social en las instituciones educativas de todos los niveles y modalidades del sistema educativo nacional».

En su artículo octavo, por ejemplo, determina que el Ministerio de Educación de la Nación —con el acuerdo del Consejo Federal de Educación— deberá promover el desarrollo de estrategias que fortalezcan a las instituciones educativas mediante la capacitación de equipos profesionales, la elaboración de materiales orientadores y la articulación de servicios locales de atención de la problemática.

Por otra parte, y entre otras medidas, se establece la creación de una línea telefónica gratuita (0800) para la atención de casos de violencia escolar.

  • Ley N.° 26904, sobre la incorporación de la figura de «grooming» o «ciberacoso sexual» al artículo 131 del Código Penal.
Esta ley fue impulsada por el Senado de la Nación, luego fue modificada en la Cámara de Diputados y vuelta a su redacción original en la Cámara Alta. Su aprobación y sanción definitiva dejó en evidencia el disenso sobre cómo se debe enfocar esta problemática. Entre las principales críticas, se encuentran:

  • la falta de una mayor y mejor discriminación en la edad de las presuntas víctimas, pues equipara una acción cometida contra un menor de cinco años a uno de 17;
  • la equivalencia de penas entre la concreción del abuso sexual y el contacto virtual con el menor en cuestión;
  • el poder que esta herramienta brinda a las autoridades de monitorear comunicaciones privadas sin denuncia previa.