Cuando preparamos los contenidos de nuestras clases, buscamos materiales en diversos soportes y procuramos seleccionar lo mejor de lo que está al alcance según nuestros objetivos didácticos. Por eso, solemos pasar mucho tiempo buscando recursos para que nuestros alumnos aprendan más y mejor, para interesarlos a la hora de la explicación y entusiasmarlos en el trabajo en grupo. Estos recursos pueden ser analógicos, pero también digitales y, ante la multiplicidad de fuentes y sitios donde encontrar contenidos educativos, siempre es bueno tener algunas consideraciones para seleccionar y relacionar los más pertinentes para trabajar en el aula.

Al respecto, dice Cecilia Sagol, coordinadora de Contenidos del portal educ.ar: «Esta tarea de selección, supervisión y relación no es marginal o menor, sino que es una de las prácticas más importantes del mundo del conocimiento. A cada sitio o contenido se le suma valor cuando es seleccionado y utilizado. Existe un rol específico hoy en la web, que es la curación de contenidos».

La práctica de la curación de contenidos está cada vez más presente en el contexto actual de crecimiento de internet y de una inmensa cantidad de recursos digitales disponibles, que crece exponencialmente. Pero ¿de qué se trata, básicamente, la curación?

Según Dolors Reig, especialista española en cultura digital que administra su sitio web El caparazón, de referencia en este campo: «El curador de contenido o el intermediario crítico del conocimiento es un profesional, interno o externo, especialmente implicado con el conocimiento, que asesora sobre la información más relevante de su sector de actividad».

En el medio educativo, es quien adquiere cierta destreza en un campo o disciplina y cuenta con las herramientas y conocimientos que le permiten elegir con ciertos criterios que contemplen una mejora en su práctica de enseñanza, o bien que hagan un aporte al proceso de aprendizaje.

Los especialistas proponen algunos criterios o indicadores que nos pueden ayudar en la evaluación de sitios y recursos educativos en internet:

  • Autoridad: nos permite tener una idea de quiénes son los responsables de la creación de un determinado contenido. Esto puede determinarse de manera personal, sobre la base de resultados propios, o bien, por reconocimiento de terceros.
  • Actualización curricular: por un lado, hay que saber si corresponde a los enfoques más actuales o, por lo menos, a los que nos abocamos en nuestras clases, y si no genera conflicto con lo que enseñamos en cada materia.
  • Navegabilidad: nos referimos a la facilidad de acceso pero también de uso del recurso. Esto es de especial cuidado, sobre todo cuando trabajamos con los más chicos, tanto por si requieren motricidad fina o de algún comando complejo que no sea del todo práctico a la hora de trabajar.
  • Legibilidad: además de una buena interfaz para su uso, también necesitamos que el contenido sea claro y que todo se entienda. La combinación de colores, tamaños y tipos de letras, y los fondos e ilustraciones tienen importancia para saber si un contenido es adecuado.
  • Adecuación al destinatario: por último, y no por eso menos importante, es necesario saber que ese contenido es capaz de responder a los requerimientos educativos del nivel en el que damos clase, que no sea muy infantil si se quiere presentar en secundaria, que no sea muy complejo para trabajar con los más chicos. 

Los curadores

Si bien con la exploración cada uno va consiguiendo fuentes confiables para obtener material —como el portal educ.ar y los recursos disponibles en el portal Conectate, que reúne los materiales audiovisuales de los canales Encuentro, Pakapaka, el propio portal educ.ar y el Programa Conectar Igualdad—, existen diferentes sitios web que se encargan de seleccionar y recopilar material digital con fines educativos.

En este video del Centro de Producción en Comunicación y Educación, de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de Entre Ríos, Sagol explica objetivos y estrategias del portal educ.ar en la producción y curación de contenidos.


Un ejemplo es el portal Las 400 clases, impulsado por el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), cuyo objetivo es fortalecer el currículum común con materiales audiovisuales de alta calidad, seleccionados para cada año y materia de la educación primaria y secundaria, y ordenados en 400 videos con guías para su uso.


Axel Rivas, director del proyecto e investigador del CIPPEC, señaló que uno de los primeros aspectos para tener en cuenta es que los recursos y contenidos que abordan estén alineados con los núcleos de aprendizajes prioritarios (NAP) y que no presenten complicaciones en cuanto a la aplicación de términos conceptuales. En segundo lugar, que sean variados, atractivos, capaces de aprovechar todo el potencial del registro audiovisual.

«Creemos en la variedad y en mantener siempre los dos criterios anteriores. Si un video es excelente, original y valioso, pero está en inglés, lo subimos también. Pero hacemos un balance para que la inmensa mayoría esté en español y sea cercano a nuestra cultura», aseguró.


Asimismo, Rivas señala que, a la hora de seleccionar o bien material audiovisual, o bien cualquier otro tipo de contenido digital educativo, los docentes debemos ser cuidadosos, visionar el material completo y verificar su adecuación al currículum y al grupo de alumnos con el cual cada uno trabaja. En cuanto a su utilización, las estrategias pueden variar: a veces, los recursos digitales nos sirven para introducir una clase; otras, como tarea para el hogar y también para ilustrar un ejemplo. Los videos, bien aprovechados, son una fuente inagotable de energía pedagógica. «En Las 400 clases hay no solo una selección muy rigurosa de videos, sino una guía para acceder a los mejores portales del mundo de videos educativos», subrayó.


Por su parte, Graciela Rabajoli, coordinadora de Contenidos del portal Ceibal de Uruguay, repasa en este video la historia de los portales educativos y su rol actual en tanto curadores. A partir del minuto 5.45, aproximadamente, se detiene en la práctica de la curación de contenidos en el marco de lo que define como web 3.0.


Para leer más

«Content curator, Intermediario del conocimiento: nueva profesión para la web 3.0», un artículo de Dolors Reig en su sitio El caparazón