Pensar el surgimiento de nuevos medios y sus potencialidades implica contextualizarlos dentro de la ecología histórica en la que se inscriben. La combinación de cine, video, diferentes tipos de presentación de contenidos, proliferación de cámaras, celulares y dispositivos móviles, y el uso cada vez mayor de la web —ya no como soporte, sino como plataforma de herramientas y servicios— está generando una panoplia de soportes y formatos.

Vivimos en un período equivalente a la etapa de los incunables en la impresión mecánica (época de los primeros libros publicados en los albores de la imprenta) y en los últimos 150 años cada generación ha debido asimilar, por lo menos, un nuevo medio de comunicación. El telégrafo, el teléfono, la grabación de audio y el cine, pasando por la radio, la televisión y el video hasta llegar a los medios digitales en las últimas décadas del siglo XX y la primera del XXI. Pero lo que hace que las últimas cuatro décadas sean especialmente significativas es la rápida transformación y confluencia de todos los medios gracias al desarrollo de plataformas digitales.

En este sentido, es muy ingenuo imaginar que no hay nada nuevo bajo el sol, como también suponer que lo nuevo aplastará a lo viejo. En su libro Mediamorfosis, Roger Fidler despliega la idea de complementariedad de los medios, de coevolución, de modo que los nuevos medios y soportes no implican necesariamente la desaparición de los ya establecidos previamente. Por el contrario, se trata de una reconfiguración de los usos, los lenguajes y sus ajustes a la demanda de los públicos.

Esta realidad ha desmentido a aquellos que vaticinaban, por ejemplo, la muerte del cine. Lejos de desaparecer, el cine es un medio que está en pleno proceso de mediamorfosis y coevolución. Las innovadoras formas de producción/distribución digital y su uso complementario de otros medios demuestran que el cine tiene la flexibilidad suficiente no solo para sobrevivir, sino para sorprender.

Hay un par de ejemplos interesantes sobre el «comportamiento adaptativo» del cine en los últimos tiempos, que hacen foco especialmente en su capacidad para complementarse con otros medios y lograr objetivos que van más allá del entretenimiento.

Tal es el caso de la campaña llevada a cabo por la organización del Festival Internacional de Cine de Dubái que en 2012 optó por producir unos videos interactivos muy interesantes con el propósito de promocionar el festival y atraer a los cinéfilos. La base de los videos es un test bien original: idearon un método para saber qué tráileres deberían mostrar según los gustos de cada usuario.

Así, en el primero de los videos colgados en YouTube el usuario debe ver una serie de «manchas abstractas» y elegir entre las opciones de figuras que estas le sugieren. Cada elección conduce al usuario hacia un nuevo video que le muestra otras manchas y le ofrece otras opciones de figuras. Al completar la serie completa de videos (seis), el software arroja los resultados del test descubriendo a qué géneros cinematográficos es más adepto el usuario.

De esta manera novedosa, el Festival «recomienda» los tráileres de películas más afines a los gustos de cada cual. Además de la campaña en línea en YouTube, los videos también se pasaron en determinados puntos específicos de la vía pública. Los transeúntes podían interactuar con ellos a través de sus celulares —vía códigos QR de realidad aumentada— para completar la serie y llegar a la recomendación de los tráileres según los gustos personales.

Primer video interactivo del test cinéfilo (Festival de Cine de Dubái)



Cines bajo cero

Otra campaña muy llamativa fue la que realizó la empresa multinacional Havas Worldwide para concientizar a los ciudadanos sobre cómo es vivir en las calles. Los desprevenidos espectadores que asistieron a ver películas en algunos cines de Alemania comenzaron a sentir un frío insoportable luego de unos minutos de comenzada las proyecciones. Los equipos de aire acondicionado de las salas mantuvieron la temperatura cercana a bajo cero para que los espectadores sintieran el mismo frío que las personas sin techo.

Cuando la inquietud, los estornudos y los temblores comenzaron, los organizadores de la campaña repartieron mantas a los espectadores para que se cubrieran. Estas frazadas tenían códigos QR de realidad aumentada que al escanearse con los celulares brindaban información sobre cómo hacer donaciones y ayudar a la gente en situación de calle. Esta iniciativa llamó la atención de los medios y recibió una cobertura muy importante lo que permitió visibilizar el drama de las personas que viven en las calles y recaudar fondos para los programas de asistencia.

Video de la campaña para concientizar a los espectadores sobre la situación de las personas que viven en las calles


Cine en tiempo real

Peter Greenaway, uno de los artistas más completos de la contemporaneidad: puestista de óperas, performer y director de películas como El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante, El vientre de un arquitecto y Escrito en el cuerpo, entre muchas otras, lejos de establecerse cómodamente en la postura de un consagrado director sigue experimentando cada día como si fuese el primero de su vida.

Greenaway sostiene que la llamada revolución digital nos ofrece la posibilidad de reinventar el cine de una manera nueva, con un potencial inimaginable, que basa su arquitectura en dos pilares o conceptos claves: multimedia e interactividad.

«Si somos capaces de organizar el imaginario en múltiples capas y niveles de profundidad en función de estas claves lograremos una nueva forma de experimentar el cine. Actualmente vivimos en la era de las pantallas, y no me refiero precisamente a la pantalla del cine tradicional, no hablo del único paralelogramo iluminado al final de la sala, sino de las múltiples pantallas omnipresentes en nuestra vida cotidiana: computadoras, laptops, celulares, dispositivos móviles de todo tipo, camcorders, televisión y plasmas en cientos de espacios compartidos», explicó Greenaway.

El realizador, un verdadero pionero en la experimentación con los procesos de digitalización en las artes, señaló: «el lenguaje cinematográfico se ha visto enormemente enriquecido gracias al fabuloso desarrollo de las nuevas tecnologías. La mayoría de los productos de hoy, generados dentro de lo que dio en llamarse la segunda revolución de Gutenberg, intentan ofrecer a los públicos una experiencia completa y enriquecida que no se reduce a una mera proyección en una pantalla cinematográfica».

«Por eso la figura del Vj es tan relevante», remarcó Greenaway, «el Vj que selecciona, manipula y monta imágenes y videos en tiempo real produciendo un enganche o compromiso muy fuerte con el público presente. Y lo interesante de esta forma de generar producciones es que pueden desarrollarse en una playa, un museo, un parque, un estadio, es decir, en cualquier espacio del mundo que permita convocar y reunir público en vivo».

Greenaway y otros realizadores hablan sobre las nuevas formas de cine, creación audiovisual y remix 



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