La variedad y la riqueza de puestas en escena vienen dadas por las fantásticas posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías para manipular imágenes y videos, además de sumar una diversidad de pantallas dispuestas según diseños o arquitecturas que incrementan los puntos de vista y multiplican el espesor de las sensaciones.

«Las tecnologías, todas, modifican las relaciones entre las personas y las relaciones de las personas con el mundo», dice Diego Levis, investigador y doctor en ciencias de la información, en su libro La pantalla ubicua.

Según Levis, «la pantalla» –nosotros lo extendemos a las tecnologías en general- «se ha erigido en constructor preferente de subjetividades sociales, escenario en el que todo parece legitimarse o alternativamente condenarse. La percepción de la realidad, nuestra idea del mundo, la noción del tiempo y del espacio, la manera de relacionarnos con nosotros mismos, con nuestro entorno y con nuestros semejantes, están afectadas por un lento, pero profundo, proceso de mutación del cual en ocasiones no tenemos plena conciencia». (Para ampliar información sobre este punto, les sugerimos consultar el blog de Diego Levis, que tiene el mismo nombre que su libro: La pantalla ubicua).


En la siguiente entrevista, el escenógrafo argentino Jorge Ferrari habla de la incorporación de las nuevas tecnologías en el diseño de telones y otros elementos escenográficos. 


   


Por su parte, Peter Greenaway, artista multifacético, sostiene que la llamada revolución digital nos ofrece la posibilidad de re-crear el cine, el teatro, la ópera y las artes en general de una manera nueva, con un potencial inimaginable, que basa su arquitectura en dos pilares o conceptos claves: multimedia e interactividad.

El realizador, un verdadero pionero en la experimentación con los procesos de digitalización en las artes, señala que los lenguajes expresivos se han visto enormemente enriquecidos gracias al fabuloso desarrollo de las nuevas tecnologías.

«La mayoría de los productos de hoy, generados dentro de lo que dio en llamarse la segunda revolución de Gutenberg, intentan ofrecer a los públicos una experiencia completa y enriquecida», señala Greenaway.

Para el realizador inglés, la experiencia tridimensional requiere la posibilidad de contar con diferentes ángulos de visión, algo que la sala/pantalla de cine tradicional jamás ha considerado. Sí lo ha hecho el espacio de la ópera, con sus teatros/escenarios/butacas/palcos especialmente preparados para que los espectadores puedan ver no solo el espectáculo en sí mismo sino también a los otros espectadores. Pueden ampliar información sobre Peter Greenaway en esta entrevista que le hizo Ezequiel Boetti para Página/12: «El cine ya no satisface la imaginación».

Los invitamos ahora a mirar este video, en el que Carlos Trilnick, investigador y artista argentino, habla de la incorporación de las nuevas tecnologías en las artes audiovisuales, y de las nuevas formas de trabajo a partir de esas herramientas.