Todas las músicas, todos los gustos

Philip Glass 

Si bien de origen estadounidense, y nacido en Baltimore en 1937, Glass estudió música con Allah Rakha, el virtuoso hindú del tabla, tambor típico de la India. Y en la década de 1960 surgió esa entrañable relación con el célebre citarista Ravi Shankar. 

El contacto con las músicas orientales condicionó decisivamente el desarrollo de las ideas compositivas de Glass, quien absorbió la influencia de las repeticiones geométricas del arte islámico. ¿Quién puede sustraerse al embrujo de las tramas que pueblan las mezquitas marroquíes, egipcias, la Alhambra de Granada, la mezquita de Córdoba y los diseños mozárabes que tapizan toda Andalucía? Estos modos de representación que obsesionaron y siguen obsesionando a Glass son una de las fuentes donde abreva su imaginario musical.

C
omo corresponde a un espíritu sincrético, la avidez de Glass no se vio satisfecha con la incorporación del orientalismo, también la música clásica y algunos compositores clásicos —en especial Mahler y Britten— fueron de vital importancia en la creación de su vocabulario personal y distintivo. 

La versatilidad de Glass es tal que no hubo género musical que no visitara: ópera, sinfonía, música de cámara, ballet, musicalización teatral, banda de sonido de filmes y temas pop: en todos se mueve con una fluidez increíble. Prueba de ello son los más de cuarenta álbumes que llevan su nombre y que incluyen piezas como Einstein en la playa —ópera de cuatro horas y media de duración— y Passages (1990) junto a Ravi Shankar, hasta la música del filme de terror Candyman (1992).

Glass ha trabajado con una gran cantidad de artistas: los músicos David Byrne, Laurie Anderson, Paul Simon, Suzanne Vega, Ray Manzarek (The Doors), Musa Suso y Kronos Quartet; la bailarina, coreógrafa y directora Twyla Tharp, el poeta Allen Ginsberg y los cineastas Martin Scorsese —la música de Kundun—, Stephen Daldry —la música de Las horas—, Paul Schraeder —la música de Mishima—, Atom Egoyan y Shirin Neshat, entre muchos otros. Como si esto fuera poco, incorpora música de los demás y la transforma en espectaculares sinfonías, así lo hizo con los álbumes Low y Heroes de David Bowie y Brian Eno, respectivamente.

Según las palabras del propio Glass, «las separaciones entre géneros musicales carecen de sentido. Las grandes tiendas de música dedican demasiado tiempo a categorizar los CD en pop, jazz, ópera, étnico, clásico, etc., pero la audiencia —que a fin de cuentas es la que verdaderamente goza la música— no encasilla de ese modo. Por eso pienso que, en cierta manera, las barreras entre los géneros se están disolviendo».

Y una de las tantas formas de disolver esas barreras de las que habla Glass es el uso de la tecnología para permitirles a los usuarios interactuar de un modo activo y creativo con la música de los compositores que les interesan.

En este sentido, el desarrollo de aplicaciones para dispositivos móviles despliega un mundo de posibilidades para acercar la música a la gente de diferentes maneras.

Recientemente Philip Glass lanzó la aplicación para iPhone (celular) y iPad (tableta) de su disco Rework: Phillip Glass Remixed, que reúne conciertos, puestas en escena de sus trabajos teatrales y otras piezas musicales. Esta aplicación fue desarrollada por Snibbe Studio, la misma productora multimedia que hizo todas las apps del álbum Biophilia de Björk.

La aplicación incluye revisiones a la música de Glass por parte de Beck, Tyondai Braxton, Amon Tobin, Cornelius, Dan Deacon, Johann Johannsson, Nosaj Thing, Memory Tapes, Silver Alert, Pantha du Prince, My Great Ghost y Peter Broderick.

Video de la aplicación de Philip Glass
 


Björk

Lo más interesante es que Glass no es el único músico con inquietudes tecnológicas, el caso de Björk es uno de los más conocidos. Biophilia —que significa amor por la vida— es la última producción multimedia de la artista islandesa y despliega la estrecha relación que hay entre ciencia, música y nuevas tecnologías en distintos medios y soportes. Se trata de una narración expandida en un disco de vinilo, un CD, una serie de videoclips musicales, aplicaciones para iPad y iPhone, instrumentos diseñados especialmente para crear sonidos únicos, presentaciones en vivo y un programa educativo para niños.

Biophilia es una estrategia narrativa que aprovecha varios frentes para contar la ciencia a través de la música con nuevas tecnologías. En la aplicación desarrollada para iPads, los usuarios pueden encontrar, por ejemplo, las similitudes espaciales y estructurales entre la formación de los cristales en la naturaleza y los patrones musicales. O explorar de qué manera los virus se multiplican como música generativa. También pueden observar las fases de la Luna y las mareas que funcionan del mismo modo que un secuenciador musical. Además de comprender que las placas tectónicas rozan unas con otras a ritmos susceptibles de ser reproducidos por péndulos, o que las corrientes eléctricas generadas por una bobina de Tesla pueden ser interpretadas como acordes y arpegios musicales. Sin olvidar que la replicación del ADN dentro del núcleo de las células es similar a una danza con ritmos definidos. Y así podríamos continuar indagando en la estrecha vinculación de lo que la naturaleza moviliza diariamente y lo que dibujan las partituras musicales como si se tratara de su espejo sonoro.

Video sobre la aplicación de Biophilia a la educación



Peter Gabriel

Músico y compositor de rock británico, fue vocalista y flautista del grupo Genesis. Tras abandonar Genesis, Gabriel comenzó una exitosa carrera como solista y más tarde fundó la productora musical World Music. Este sello está dedicado a hacer un relevamiento de las músicas del mundo, sus orígenes, tradiciones y fusiones.

El músico siempre estuvo interesado en el uso innovador de la tecnología aplicado a la música y lo demostró al ser unos de los primeros en experimentar con la drum-machine, también conocida como caja de ritmos, que es un instrumento musical electrónico que permite componer, programar y reproducir patrones de ritmo mediante un secuenciador interno y un generador de sonidos de percusión. Con este instrumento, combinó elementos de músicas tradicionales del mundo con melodías de rock.

Gabriel siguió explorando el terreno fértil de las tecnologías en función de creaciones artísticas y recurrió a la técnica de stop-motion para animar sus videoclips. No sorprende entonces que, siendo uno de los pioneros en promover la producción y distribución de música por métodos digitales, también se haya sumado al desarrollo de aplicaciones musicales para dispositivos móviles.

El músico lanzó una aplicación que se llama MusicTiles, basada en su emblemático disco SO, que ya cumplió 25 años. Con esta aplicación los usuarios pueden crear sus propias versiones del álbum SO y compartirlas en redes sociales con amigos.

La aplicación fue creada por el mismo Peter Gabriel junto a Henrik Lund, profesor de robótica del Instituto Tecnológico de Massachusetts. La interfaz es muy parecida a la del juego Tetris y funciona tanto en iPad como en iPhone. Cada pieza representa un elemento diferente: instrumentos, voces, melodías de base, coros, etc. Como si se tratase de bloques de Lego, pueden ensamblarse de diversas maneras y obtener así un enorme repertorio de composiciones. La complejidad de las variaciones depende de la cantidad de bloques que el usuario quiera ensamblar para componer su propia versión.

Video de la aplicación de Peter Gabriel



Jorge Drexler 

Dejamos para el final de este breve recorrido por las aplicaciones musicales la que acaba de presentar el compositor y cantante uruguayo Jorge Drexler. Esta aplicación desarrollada para smartphones y tabletas permite a los oyentes convertirse en usuarios activos, capaces de transformar y editar las canciones para vivir. una experiencia musical diferente a cualquier otra.

El propio Drexler explica cómo funciona la aplicación —llamada «n»— en el siguiente video