Orangután y Darwin

Un día como hoy, hace más de un siglo y medio, las ideas desarrolladas por Charles Darwin veían la luz en Londres. El texto, rico en descripciones y detalles, fue escrito con un lenguaje comprensible incluso para el público no especializado en ciencias. La primera edición de 1.250 ejemplares se agotó el mismo día que salió a la venta. Este éxito arrollador del libro se contradice con las enormes dificultades a las que se enfrentó Darwin para defender sus ideas y llegar a plasmarlas y divulgarlas.

Desde la exposición de los primeros esbozos de la teoría de Darwin, pasando por todos los años del período de su desarrollo, hasta su publicación como libro, las presiones, las controversias y polémicas generadas por la posición de la Iglesia no cesaron. Incluso, se prolongan hasta nuestros días.

Una visión sintética y a grandes rasgos de lo que postula el extenso corpus de investigación científica de Darwin es que todas las especies derivan de un antepasado común. La biodiversidad, tal como la conocemos, es el resultado de un proceso denominado «selección natural» que ha actuado sobre ese antepasado común y dado lugar a la enorme variedad de especies que habitan el planeta. Y aún más, también de las desconocidas ya que hay gran cantidad de especies que todavía no han sido descriptas. La sumatoria de las variaciones a lo largo del tiempo no es otra cosa que la evolución y, para Darwin, la «selección natural» es la herramienta de la evolución, cuya fuerza natural ha modelado la lucha por la supervivencia entre las especies. Para el científico inglés —así como también para otro investigador británico llamado Alfred Russel Wallace, que de manera independiente llegó a las mismas conclusiones que Darwin— las especies más fuertes resultan «seleccionadas» en esta contienda cotidiana por la supervivencia y las más débiles terminan extinguiéndose.  

El origen de las especies

Los minuciosos estudios de Darwin, basados en innumerables viajes de exploración por el mundo a bordo de la embarcación HMS Beagle —comandada por el vicealmirante Fitz Roy— y las investigaciones y observaciones recabadas a lo largo de toda su vida tuvieron una gran aceptación por parte de la comunidad científica y el público lego. Pero fue recién en 1930 que la teoría darwiniana de la evolución mediante selección natural resultó considerada como la explicación primaria del proceso evolutivo.

Actualmente constituye la base de la síntesis evolutiva moderna. Con algunas modificaciones, los descubrimientos científicos de Darwin aún siguen siendo el acta fundacional de la biología como ciencia, puesto que constituyen una explicación coherente que unifica las observaciones sobre la biodiversidad.

De todas formas es importante señalar que aún hoy en día grupos o corrientes de pensamiento como los «creacionistas» o aquellos que defienden el diseño inteligente no solo niegan la teoría de Darwin, sino que en algunos casos se oponen a su divulgación e inclusión en las currículas educativas. 

La resistencia que Darwin encontró en la Iglesia de sus tiempos y aquella que tantos conflictos internos le generó a la hora de decidir sacar a la luz sus ideas no es tan diferente a la que en la actualidad sostiene que la teoría de Darwin no debería aceptarse ni difundirse.

En 2009, con motivo del aniversario número 150 de la publicación de El origen de las especies, se produjeron películas, documentales y dosieres conmemorativos en torno a la figura de Darwin y sus investigaciones. El filme británico titulado Creación, dirigido por Jon Amiel y protagonizado por Paul Bettany y Jennifer Connelly, pone en escena la vida familiar de Darwin, las relaciones con su entorno social, sus vínculos científicos con el biólogo Thomas Huxley y, sobre todo, el crudo enfrentamiento con el clérigo. Las diferencias irreconciliables con la Iglesia pusieron en jaque la publicación de la teoría y representaron para Darwin un corte doloroso con la institución religiosa.

La película es una visión parcial de la historia, como muchas otras producciones lo son, pero no deja de ser una aproximación bastante interesante a la subjetividad de un hombre torturado por sus ideas.

La búsqueda de pruebas científicas

En el filme, vemos cómo a Darwin le preocupaba hasta la exasperación el acopio de pruebas y experiencias, al punto de pensar que su libro jamás estaría listo. Si lo publicó —entre otros motivos— fue por la presión de colegas como Thomas Huxley (apodado el bulldog de Darwin).

No podemos negar que toda observación está impregnada de teoría pero al mismo tiempo sujeta a una interpretación, consciente o no, por eso la ciencia es un producto humano. La película deja entrever que si aceptáramos que las teorías científicas vehiculizaran valoraciones espirituales, emociones y sentimientos, el resultado sería una mala ciencia y, al mismo tiempo, se distorsionaría el concepto de sensibilidad. Pero las teorías científicas no tienen nada que decir respecto de lo que es específicamente emocional, sino únicamente de lo que es posible.

Thomas Huxley

El científico imagina, sueña y, en su fantasía, asocia los fenómenos, los recuerdos y todo lo que proviene de su cultura. Para el epistemólogo Evry Schatzman, durante la primera fase exploratoria, la libertad de asociación y la creatividad son la clave de la actividad científica a través de las cuales se produce una especie de poesía que tiene sus raíces tanto en lo real como en el mito y que está muy influenciada por lo emocional. Sin embargo, llega un momento en que esta construcción poética debe ser confrontada con la realidad. En esta fase interviene el rigor, el modelo debe dar cuenta de los hechos, de todos los hechos, y en definitiva solo subsiste la única representación válida. La película Creación muestra, más que nada, este proceso creativo, complejo y, por momentos, demoledor que llevó a cabo Darwin para producir una obra científica fecunda e incomparable.


Ver el tráiler de Creación: la película sobre Darwin


Darwin y las nuevas tecnologías


Si Darwin estuviera vivo, sería el fan número uno de Spore. ¿Qué es Spore? Spore es un videojuego de simulación de vida diseñado por Will Wright. El juego despliega la evolución de una especie desde las etapas más primitivas (seres unicelulares) hasta la colonización de la galaxia por parte del ser evolucionado.

El jugador decide el proceso evolutivo de la criatura. En realidad, de un modo más amplio, el jugador modela —y esto quiere decir que «dibuja» libremente la totalidad del personaje utilizando piezas que la criatura va consiguiendo a lo largo de su vida, tal como si se tratase de una arcilla— y guía a la especie a través de muchas generaciones haciéndola crecer desde un simple organismo unicelular y convirtiéndola en un animal más complejo, hasta que la especie alcanza un cierto nivel de inteligencia. En este punto, el jugador comienza a modelar y a dirigir a la población de su criatura/especie desde los albores de la civilización hasta que alcanza la capacidad de explorar el espacio.

Imagen de Matt Collins para Scientific American (enero 2009)                                    Caricatura de Darwin jugando a Spore, realizada por Matt Collins para Scientific American.

El genio detrás de Spore es (además de Darwin) el diseñador de videojuegos Will Wright. Cuando Wright estaba desarrollando Spore, entrevistó a varios científicos porque quería saber cómo la naturaleza había hecho realidad todo lo que él estaba tratando de simular en su juego, especialmente el desarrollo de las primeras etapas de la vida y su evolución. De hecho, la consigna del juego fue: «La evolución empieza en Spore.com». Entre los científicos que el diseñador consultó figuran: Michael Levine, especialista en genética de la Universidad de California, Berkeley; Neil H. Shubin, paleontólogo de la Universidad de Chicago, y Hansell Stedman, cirujano de la Universidad de Pennsylvania School of Medicine.

Cuando su juego estuvo terminado, Wright lo presentó en la conferencia TED realizada en California en 2007 y en apenas 15 minutos y con imágenes sorprendentes explicó la teoría detrás de la diversión.

En palabras del propio Wright: «No solo simulamos las dinámicas biológicas —redes alimentarias y demás— sino también geológicas en una escala muy simple».

Spore

Lo que verdaderamente le interesa a Wil Wright acerca de los juegos es que nos permiten tomar dinámicas de largo término y comprimirlas en experiencias de corto plazo.

«Es difìcil para la gente pensar en escalas de 50 o 100 años —advierte Wright— pero cuando les dan un juguete o juego de simulación pueden experimentar estas dinámicas en unos minutos. El juego puede servir para remapear la intuición, casi de la misma manera en que un telescopio o un microscopio recalibran la vista, los juegos de simulación recalibran el instinto a lo largo de vastas escalas de espacio y tiempo».

Ver la amena explicación de Wright sobre Spore en TED 2007

—Cuando reproducen el video, les aparece un botón de lenguajes/idiomas. Hagan clic en el botón y seleccionen los subtítulos en español (Spanish)—.



Como cierre a este homenaje conmemorativo de la publicación de El origen de las especies, los invitamos a recorrer los hitos de la vida de Darwin en Museos Vivos.