El patio de esta escuela en el valle del arroyo Cuña Pirú contiene todas las variedades del verde. Por las ventanas de sus aulas se cuela la inmensidad y en el fondo, entre la selva que trepa los cerros y la tierra colorada, se recorta el perfil de una antena satelital. A orillas de la ruta provincial 7, a 170 kilómetros de Posadas (Misiones) está el territorio de la comunidad Ka´aguy Poty (Flor del Monte), una de las que habitan ancestralmente estos parajes.

Los hijos de estas familias de la etnia mbya guaraní fueron los primeros descendientes de pueblos originarios en sumarse a Conectar Igualdad. En abril de 2011 docentes y estudiantes de esta escuela –en rigor, la Extensión Mbya Guaraní de la Normal Superior N° 6, con sede a 12 kilómetros, en Aristóbulo del Valle, el poblado más cercano– se fueron a sus casas de maderas silvestres y hojas de palma con algo que su lengua originaria nunca había previsto. No existe en guaraní un vocablo para decir computadora. Así que la llaman por su mismo nombre en español. Y cuando hablan entre sí la lengua guaraní, es curioso el modo en que “computadora” fluye y resuena entre las demás palabras.


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No les importó no tener electricidad en sus casas, una decisión basada en su cosmovisión. Aquel día de abril fue una fiesta. Las autoridades nacionales y provinciales, entre ellas el ministro de Educación de la nación, Alberto Sileoni, se impresionaron por el paisaje exuberante pero más porque los chicos les arrojaron una verdad a la cara: “Creemos que, además, lo merecemos, como una sociedad más de la Argentina. Para nosotros, es el comienzo de una nueva historia”, dijo Hilario Moreira, estudiante y una de las 3000 personas de etnia myba guaraní que viven en la Argentina.



Cuentos de la selva

Más de un año después, esta mañana de invierno, los jóvenes llegaron a pie por la ruta salpicada de lapachos en flor y orquídeas. En clase, los ojos anchos puestos en la netbook, como si no existiera la lluvia torrencial ni el frío. Trabajan sobre el cuento realista con la profesora de Prácticas del Lenguaje, Evelín Gómez. Buscan en internet fotos y personajes inspiradores de esa región de valles encantados y medicinas mágicas. Lo que Google les devuelve cuando escriben “los mbya del Cuña Pirú” desata risas de dientes anchos: imágenes de ellos mismos el día de la entrega de esas computadoras.

A la escuela concurren 32 chicos, hijos de hombres y mujeres de familias numerosas, que cuando sale el sol arman sus puestos sobre la ruta y venden tallas artesanales: yacarés, yaguaretés y tucanes; llamadores de ángeles, cestos, mates y termos, realizados con materias primas de la zona. O salen a recolectar miel silvestre, leña y todo aquello que la selva guarda para quienes conocen y respetan sus tesoros.

El edificio donde se dictan las clases era una sala de primeros auxilios. Estuvo abandonada hasta que la comunidad la ofreció como sede para esta aula satélite con quince docentes, preceptor, y un coordinador y asesor intercultural: Críspulo Ibarra, antropólogo de la UNAM (Universidad Nacional de Misiones). Entre mate y mate (herencia del pueblo guaraní) comparte la historia de este secundario, maravillosa y fresca como la vegetación que la refugia.

El equipo docente llegó a la zona –siete comunidades sobre la ruta, 300 personas– a través del Instituto de Formación Docente de la Escuela Normal Superior Nº 6, como parte de un proyecto de investigación y formación en Orientación Intercultural Bilingüe. Los profesores se interesaron por hacer observaciones en la Escuela Primaria Nº 657 (funciona en un edificio vecino, en el mismo predio verde brillante). Cuando plantearon que querían hacer sus prácticas, los locales hicieron oír las reglas de juego: hablar con el cacique. Aunque los maestros vengan de otros parajes, la escuela es de ellos, los locales. “En el nivel primario la familia participa directamente.

En el primer ciclo se trabaja con un maestro y un auxiliar docente indígena, interlocutor entre la lengua y la cultura del docente y la de los alumnos. Las mamás se acercan a ver qué están haciendo los chicos. Es normal que la maestra conozca a todas las familias, con sus madres y abuelas”, explica Críspulo, testigo de cada paso inicial. Los interesados del INFD (Instituto Nacional de Formación Docente) se reunieron en la primaria con el cacique. El hombre planteó: “Siempre damos cosas a los blancos, nos sacan fotos, vienen a observar. Ahora tenemos un problema y les queremos pedir algo a cambio de que vengan a practicar”. Describió una realidad: al terminar la primaria, los jóvenes se iban a estudiar a Aristóbulo del Valle o a Jardín América. Nunca antes habían salido de la comunidad. Sentían el desarraigo. En los colegios “de los blancos” tenían que vestirse como blancos. Se sentían solos, frustrados, sin recursos. Abandonaban la escuela y volvían a sus casas. Más tarde entendieron: querían un secundario para aprender lo mismo que los demás chicos. El equipo que escuchó el pedido se comprometió: elevó el pedido al Consejo General de Educación provincial. Desde la Escuela Normal Superior Nº 6 llegaron a Cuña Pirú docentes, padres y fondos de aquella cooperadora. Y la directora, la vice, el secretario y el portero. Entre todos limpiaron el terreno, podaron, arreglaron las ventanas y pintaron. Como en las películas con final feliz, en 2009 pusieron en marcha la escuela. Era apenas el paso inicial.

La nueva secundaria

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La primera cohorte incluyó a estudiantes de 15 a 32 años. Más de la mitad estaban casados. Se decidió, por única vez, seguir el Plan de Jóvenes y Adultos en 3 años.
En 2011 egresaron, el título y la netbook bajo el brazo. Por primera vez, algunos siguieron estudios terciarios: cuatro eligieron la carrera docente y una de las chicas, la de guardaparques. “Para ellos, que viajan todos los días a estudiar, la netbook es una herramienta digital significativa. Pueden ir, venir, trabajar en su casa”, dice Críspulo, que también viaja a diario desde Aristóbulo del Valle. Era coordinador del CAIE, centro que depende de INFD, y lo sigue siendo a nivel superior, cuando desde educación intercultural bilingüe de la universidad preguntaron quién podía venir. Él, entre causas y azares, ya era parte de la rueda desde el INFD.

Mejor asistencia

La escuela tiene hasta tercer año. Sumará hasta quinto a medida que los alumnos crezcan. Entre estas paredes, humildes y a pulmón, hay afiches hechos por los estudiantes que dicen: “Asistir diariamente a la clase es para nuestro futuro”; “Estudiar es un derecho un humano”; “Cuanto menos falto, mejor aprendo”; “Seamos responsables y vengamos a la escuela”

Nadie lo dice pero se rumorea por lo bajo: amor mata estudio. “Se nos enamoran y se van”, cuentan los docentes. En esta cultura son las chicas las que eligen dónde establecer su hogar: si con la familia de origen o con la de su pareja, que tantas veces viene de otro pago.
- La llegada de Conectar Igualdad ¿impactó en la asistencia?
- Sí. La computadora está funcionando como un elemento que compromete al alumno y a la familia. Está clarísimo: si no vienen, tienen que dejarla –dice Críspulo. Pero hay otro tema que impacta en la asistencia y se relaciona con otros factores: la identidad, la lengua, la cultura. Hubo alguno que por no comprender una pregunta se paró y se fue, ante el desconcierto de los profes que recién al hablar con el cacique –que es además quien entrega el boletín–  comprendieron la situación: miedo a lo desconocido, a decir “no sé”.

La selva conectada


En mayo, una antena blanca dotó de conectividad a una zona a la que no llegan los teléfonos fijos ni la señal de los móviles. A través del plan nacional Argentina Conectada, estas aulas ahora disponen de internet. Tanto los profesores como las familias están mejor comunicados: siempre tienen la opción de enviar un mail o un mensaje a un celular a través de las páginas de las compañías de teléfonos. Si en las escuelas de la comunidad los padres siempre estaban cerca, ahora más. Preguntan cómo es el servicio y prueban a ver si captan la señal de wifi en los alrededores.

Un integrante de la misma comunidad se ocupa de cuidar la antena y de comunicar a los vecinos la importancia de cuidar ese espacio. Ninguna de estas familias había tenido acceso antes a una computadora, pero la mayoría tenía un celular. Los chicos no eran analfabetos en el manejo de TIC.

El día que llegó la antena de Argentina Conectada, cuando los técnicos del equipo se pusieron a explicar la novedad de la conexión y cómo funcionaba, la mayoría de los alumnos ya estaban navegando desde hacía un rato.



Integrar las TIC


En sus pequeños pupitres las netbooks se acomodan con naturalidad encima de las carpetas, las más prolijas que cualquiera haya visto en mucho tiempo, a pesar de que la lengua guaraní se basa en la oralidad. “Está pasando el boom del primer momento de conocer la máquina. Las computadoras se empiezan a acomodar a las actividades. Teníamos la experiencia de la Normal de subir y bajar materiales; aunque no teníamos internet, creíamos que la conectividad en ese momento no era lo más necesario. Trabajábamos con el servidor. Muchas cosas que antes no sabíamos cómo solucionar o que teníamos que resolver en Aristóbulo se fueron acomodando. Ahora los profes pueden bajar cosas de internet y dejarlas en el servidor, se arma un paquete de documentación y se trabaja desde ahí.

Los chicos se conectan, hacen el repositorio, se pasan los materiales. Empiezan a crear sus correos electrónicos y sus perfiles de Facebook. “Es práctico porque ellos son poquitos y funciona óptima la red. Pudieron usar el E-learning Class para resolver problemas en una clase de Matemáticas. Ellos demuestran entusiasmo siempre, no son dispersos.

Trabajan intensamente en clase”, dice Leonardo Ramírez, el profesor de Matemáticas. “Ayudó muchísimo un trabajo previo que hizo el INFD con el modelo 1 a 1. Los profesores traían a esta escuela esas veinte computadoras azules con manguito que llegaron para el Departamento de Aplicación”, recuerda el coordinador.

Cuando llegaron las computadoras, lo primero que hicieron los estudiantes fue filmarse. Después armaron un  proyecto turístico en el marco del Plan de Mejora Institucional. Fue un trabajo integrado por varios docentes, desde el espacio del Lengua con Evelín Gómez, de Tecnología con Lorena do Santos, y Pasantía Laboral a cargo de María Cubisen. Cada uno abordaba una temática: funcionamiento político, salud. Se iban a hacer el circuito turístico. Sacaban fotos y filmaban. Los que elegían trabajar medicina natural tomaban capturas de las plantas. En los ratos libres, fotografiaban a las familias. Enseñaron a padres y a hermanitos. “Fue y sigue siendo todo un impacto. Los de primer año aún no las tienen, todos los días entran y preguntan: ¿sabés algo? Están ansiosos”, dice Críspulo, convencido de que “disponer de las máquinas era un paso, pero tener acceso a esto, un privilegio, y más acá”. Acá una hermosa chica sonríe y con sus uñas pintadas de rosa metálico enseña las fotos de su familia: su casa hecha con materiales de la selva y sus hermanitos jugando, los paisajes teñidos con efectos tornasol con algún editor. La colección es enorme, una foto más linda y luminosa que la otra. Con el tiempo, esas imágenes de gente bella y con alta identidad podrían estar en un museo.

Hoy están acá, en una escuela en la que desde hace muy poco la palabra computadora es tan común como gurí o tereré. Habrá quien que se pregunte ¿cómo preservar la identidad en un mundo globalizado y atravesado por las TIC? Y habrá quien, como Críspulo, responda: solo existe un camino, que desde el jardín de infantes estas chicas y chicos mbya guaraní puedan formarse en todos los niveles, con las mismas oportunidades. Compartir y transmitir su conocimiento. “Interpelar a la educación. Convertirse el día de mañana en los maestros de esta y otras escuelas de la zona es la única manera de garantizar la permanencia en la educación y la preservación de su patrimonio cultural”.

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Recursos educ.ar

El escritorio de las netbooks cuenta con contenidos pensados a medida de la Educación Intercultural Bilingüe. También se puede acceder en línea a debates, recursos y a un compilado de experiencias de educación intercultural en todo el país. En la biblitoteca digital hay documentos, leyes, tratados y otros textos jurídicos que hacen a la normativa sobre pueblos indígenas. 
Colección educ.ar

Si querés leer ésta y otras notas de interés, podés acceder y descargarlas gratuitamente (en formato digital) en la publicación N° 2 de la revista "Escuelas Conectad@s", en la Biblioteca de Libros Digitales de educ.ar.