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Herminia Brumana

Herminia Brumana fue una educadora que entendía que la educación exige un compromiso integral y afectivo que debe contemplar cuál es la situación de las y los alumnos. Esta biografía forma parte de la colección de podcast «Educadores y educadoras que hicieron escuela», elaborada por el Instituto Nacional de Formación Docente (INFoD).


Instituto Nacional de Formación Docente presenta «Educadores y Educadoras que hicieron escuela».
Episodio 4: Herminia Brumana
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Escritora, periodista, dramaturga. Una intelectual con mirada crítica, feminista disidente, activista apartidaria, pedagoga progresista docente. 
Creía en la educación como instrumento de inclusión y transformación social y fue una de las primeras maestras en plantear abiertamente que la desigualdad condiciona al proceso educativo.
Herminia Catalina Brumana nació en 1897 en Pigüé, un pueblo en el sudoeste de la provincia de Buenos Aires, originado a partir de colonias agrícolas fundadas por inmigrantes franceses, españoles, alemanes e italianos, como su mamá y papá.
Su familia, que fue parte de una incipiente clase media rural, creyó fervientemente en la educación como fuente de progreso, integración social y acceso a otro tipo de capital: el simbólico.
Herminia aprendió a leer a los cuatro años; al terminar la primaria continuó su formación en el magisterio de la Escuela Normal de Olavarría. 
En 1916, recién recibida de maestra, ganó el primer premio de un concurso literario con un trabajo sobre las bibliotecas populares.
TESTIMONIO [voz femenina]: Denle libros a la juventud, muchos libros a la mujer, libros para las multitudes, libros para luchar, para vivir y denle a los pueblos tantos libros que nunca se cansen de saber.
De regreso a su pueblo natal comenzó a ejercer la docencia en la escuela primaria y fundó la revista Pigüé. 
TESTIMONIO [voz femenina]: No es una publicación política ni encuadra en ningún credo filosófico determinado porque no son los rótulos los que hacen buenos a los hombres, sino su corazón y su inteligencia.
El primer apercibimiento llegó a nombre del padre de Herminia, toda una definición de una época en la que una mujer mayor soltera debía ser tutelada por un hombre. Sin medias tintas, el consejo escolar de su distrito la íntimó a abandonar el periodismo o la destituirían como docente.
La respuesta fue igual de contundente.
Devolvió la nota corregida en rojo y con un agregado para el consejero.
TESTIMONIO [voz femenina]: Cero en ortografía.
Al año siguiente, en 1918, con sus ahorros publicó Palabritas, un libro de lectura para la primaria en el que reflejó sus ideas innovadoras acerca de la pobreza, la justicia social, el rol de la mujer y la educación. Eran los comienzos del siglo XX y las autoridades educativas no podían comprender ni aceptar que una mujer oriunda de un pequeño pueblo rural se expresara libremente y con pensamiento propio.
Este nuevo enfrentamiento, así como el de la revista, se terminó de dirimir en La Plata, ciudad a la que viajó en ambas oportunidades para defenderse ante el Inspector General de Escuelas, Juan Francisco Jáuregui.
TESTIMONIO [voz femenina]: Señor me han informado que sabe escuchar y que resuelve sin prestar atención a las recomendaciones. Aquí estoy confiada en usted y sepa que he venido de Pigüé solita y sin recomendaciones porque yo no sé pedir favores, solo sé pedir justicia.
Jáuregui terminó siendo un gran amigo de Brumana y si bien Palabritas no fue aprobado para uso oficial, ella se ocupó de repartirlo entre colegas y amigos que lo valoraron e hicieron circular.
[Música]
En 1920 Herminia Brumana consiguió el traslado para ejercer la docencia en el partido de Avellaneda, donde llegó al cargo de vicedirectora de la Escuela Número 10, de Sarandí, de la cual se retiró en 1932 para emprender viajes por América y Europa.
Regresó a las aulas en 1941 cuando el Consejo Nacional de Educación le otorgó un cargo en la Escuela para Adultos Número 6, de la Ciudad de Buenos Aires.
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Herminia trabajo con niñas y niños de sectores populares, en muchos casos mal y poco alimentados, con falta de estímulos y un insuficiente acompañamiento por familiares absortos en largas jornadas laborales.
TESTIMONIO [voz femenina]: Es sucio, es desgreñado. La mamá trabaja afuera del hogar y no le queda tiempo para su hijo que casi siempre está en la calle. Desatento en clase, no aprende nada, entonces cuando voy a reprenderlo pienso con angustia ¿habrá comido hoy? 
Brumana creía en una educación con conciencia social y de clase que fuera factor de inclusión y desarrollo comunitario así como también personal. 
TESTIMONIO [voz femenina]: Sí, el comedor escolar cumple su cometido, satisface el hambre de estos niños y de estas madres que cría ¿pero eso puede dejarnos tranquilos? Para no irme con esta angustia hago surgir del fondo de mi pesimismo una idea optimista ¿cuál de ellos será un gran artista o el inspirado poeta, el austero sabio, el mejor ciudadano?
Esta brillante librepensadora se alejó de la frialdad de distancia que asumía la intelectualidad de la época e incorporó la dimensión de lo emocional, el vínculo con la persona y su circunstancia. Planteaba que los docentes debían visibilizar las desigualdades y educar para superarlas, desenmascarandolas frente a las y los alumnos pobres, que entonces ya no eran responsables de su miseria sino sujetos de derechos, y trayendo la realidad a los que no pasaban necesidades para que la sociedad en su conjunto tomara conciencia y transformara esta situación. 
De ahí su indignación con la falta de vocación en la enseñanza.
TESTIMONIO [voz femenina]: Viven al margen de toda preocupación social, impermeables a toda inquietud. Les ha bastado pasar por la escuela normal y salir con sus diplomas bajo el brazo para sentirse dueñas y señoras de su misión. La maestra argentina vive aún en la creencia que a ella sólo le incumbe enseñar a leer, a escribir y hacer cuentas.
Frente a una colega que reaccionó airadamente al ver a un alumno humilde gastar las pocas monedas que tenía en una golosina en lugar de ahorrarlas, Herminio demostró que el dinero acumulado no tendría impacto dado el nivel de sus carencias y que, por el contrario, el niño tenía la satisfacción material y simbólica del consumo que al menos, en ese pequeño acto, lo ponía en igualdad con el resto de sus compañeros.
Brumana se reconocía integrante del movimiento obrero, se identificaba con el socialismo y aún más con el anarquismo pero nunca quiso tener actividad partidaria. 
La militancia atravesó sus libros, obras de teatro y artículos periodísticos. 
Publicó poesía, ensayo, notas y opiniones en medios tan contrastantes como La Vanguardia, Caras y Caretas, Nosotros, El hogar, La Nación y La Nueva Provincia, entre otros. 
Su incansable pluma en ocasiones a dúo con su marido, el militante socialista Juan Antonio Solari, tuvo por eje las condiciones de vida de la mujer, los niños y la educación como estrategia transformadora. 
Como en todos los aspectos de su vida mantuvo una relación crítica con el movimiento feminista de la época.
TESTIMONIO [voz femenina]: Las feministas piden libertad para la mujer ¿A quien? Al hombre. Luego, las feministas reconocen en el hombre un amo.
En el mismo sentido se apropió de la maternidad social como un acto revolucionario y transformador 
TESTIMONIO [voz femenina]: Si todas las madres del mundo enseñaran a sus hijos que la guerra es un crimen y los soldados sus ejecutores ¿hijos de quienes iban a ser los guerreros?
La inclaudicable pigüense falleció el 9 de enero de 1954. 
En su honor pusieron su nombre al último colegio porteño en el que había trabajado y su vasta obra, aún hoy parcialmente inédita, fue recopilada y publicada por la Sociedad Amigos de Herminia Brumana. 
Hermina Catalina Brumana enseñó y aportó a la formación de docentes con conciencia de que las necesidades, la exclusión y la desigualdad determinan el proceso de aprendizaje. 
Entendía que la educación exige un compromiso integral y afectivo que contemple el contexto de las y los alumnos a la hora de tratarlos y evaluarlos. 
Por decisión, discurso y conducta, Herminia fue una persona tan inabarcable como imposible de etiquetar.
En cada educador y educadora hay un poco de Herminia Brumana.
Sigamos haciendo una escuela pública más justa e igualitaria.
Sigamos educando. 
«Educadores y educadoras que hicieron escuela», episodio 4: Herminia Brumana.
Instituto Nacional de Formación Docente.
Ministerio de Educación.
Presidencia de la Nación.
[Música]

 

Ficha

Publicado: 20 de octubre de 2020

Última modificación: 06 de enero de 2021

Audiencia

General

Área / disciplina

Ciencias de la Educación

Nivel

Superior

Categoría

Entrevistas, ponencia y exposición

Modalidad

Todas

Formato

Audio

Etiquetas

educadoras argentinas

aprendizaje

inclusión educativa

enseñanza

Autor/es

Educ.ar

Licencia

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