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Rosario Vera Peñaloza

Rosario Vera Peñaloza es considerada una de las pioneras de la educación nacional por impulsar una propuesta educativa novedosa para el nivel inicial. Esta biografía forma parte de la colección de podcast «Educadores y educadoras que hicieron escuela», elaborada por el Instituto Nacional de Formación Docente (INFoD).


Rosario Vera Peñaloza

Instituto Nacional de Formación Docente presenta «Educadores y Educadoras que hicieron escuela».
Episodio 3: Rosario Vera Peñaloza.
Como alumna, se formó cuando el sistema educativo se encontraba en plena construcción y tensión con las concepciones y valores preexistentes.
Como docente y pedagoga hizo aportes fundamentales para su consolidación, así como también para ampliarlo y enriquecerlo.
Su mirada estaba puesta tanto en la Formación integral de las infancias como en promover su encuentro y sentimiento de pertenencia en torno a una identidad social y cultural común. Y porque sostuvo este compromiso hasta el último de sus días la reconocemos como la «maestra de la patria».
Rosario Vera Peñaloza nació en 1873 en Atiles, un pequeño pueblo de La Rioja. Iintegrante de una familia enraizada en la historia política económica y militar de la región, a los 11 años quedó huérfana de padre y madre por lo que quedó a cargo de una tía.
Su trayectoria educativa fue un claro reflejo de las tensiones políticas y culturales de la época. En un principio, la familia Peñalosa de Ocampo no aceptó el proceso de secularización escolar promovido desde el estado por lo que enviaron a Rosario a un colegio privado en San Juan.
En 1884, con la concepción laica echando raíces en todo el país. los Peñalosa le permitieron regresar para estudiar en la Escuela Normal de La Rioja, fundada ese mismo año por Annette E. Hayen y Bernice Avery, dos de las maestras estadounidenses contratadas por Sarmiento.
[Música]
La creación de las normales permitió que las mujeres  estudiarán y se incorporarán al mundo del trabajo remunerado, un cambio radical que encontró resistencias en una sociedad católica, patriarcal y conservadora.
Ante las referencias a las maestras como la segunda madre y la definición de la tarea de enseñar como apostolado o misión, Rosario Vera sostenía los derechos sociales, políticos y civiles de las mujeres.
TESTIMONIO [voz femenina]: Siempre es lenta la marcha de las ideas nuevas. Hay siempre lucha hasta que el público las acepta y todos los que llegan a ser discípulos de tal innovación tienen que soportar críticas y advertencias injustas.
[Aplausos]
Ya recibida como maestra, en 1888 ingresó al Profesorado Superior de la Escuela Normal de Paraná, el establecimiento fundante de la educación pública de nuestro país.
Allí conoció a otra de las docentes norteamericanas del proyecto sarmientino. Sara Eccleston, una férrea impulsora de la Formación de maestras para kíndergarten (jardines de infantes), se convirtió en su mentora.
En una etapa de debate entre las normalistas y kindergarterinas, Rosario se recibió como profesora normal. Fue ayudante en el jardín de infantes anexo a la escuela paranaense y formó parte de la Sociedad Froebeliana creada por Eccleston.
Peñalosa comprendía la educación como un proceso integral que comenzaba en los primeros años de vida. Haciendo hincapié en la expresión oral y en la construcción de conocimiento a través de la creatividad, la exploración y el juego.
TESTIMONIO [voz femenina]: El juego es la vida del niño, el ejercita su actividad innata y muestra sus gustos y sus tendencias.
El rumbo de sus convicciones pedagógicas y su irrefrenable pasión por aprender (estudio trabajo manual, dibujo y pintura, ejercicios físicos, modelado, tejido de telares, grabados, corte y confección, arte…) fueron definitorias para el sistema educativo argentino.
Tras ejercer la docencia en Paraná, volvió a su tierra natal a desempeñarse como profesora y establecer, en 1900, el jardín de infantes anexo a la normal de La Rioja. El primero de varios que abrió en distintos puntos del país.
A lo largo de su carrera ocupó diversos cargos directivos y fue funcionaria en La Rioja, Córdoba y la ciudad de Buenos Aires.
En 1918 fue convocada como directora de la Escuela Argentina Modelo, una institución privada en la que puso en práctica proyectos innovadores y comenzó a idear un Instituto que se dedicara a investigar y a formular propuestas educativas.
En 1926 se jubiló pero más que retirarse avanzó con todo. En esta nueva etapa de su trayectoria, Rosario se dedicó a investigar, a escribir y a viajar por todo el país para formar docentes, crear sociedades populares de educación, entrevistarse con artistas y científicos, asesorar instituciones  y a funcionarios.
En 1931 logró el ansiado objetivo de inaugurar el museo para la escuela primaria y el preescolar en el Instituto Bernasconi concebido como una muestra tangible de la reforma educativa y cuyo acervo debía ser, en esencia, material didáctico que elaboró ella misma.
TESTIMONIO [voz femenina]: Así es mi vida. Creen que estoy jugando pero en realidad estoy trabajando.
A lo largo de 17 años construyó un complejo museológico que a partir de la teoría pedagógica de Joaquín V. González tomo la Geografía como base de toda enseñanza, poniéndola en relación con otras materias y temas.
Así fue sumando nuevas salas con elementos regionales como la preparación de dulces, trenzados de cuero, danzas folclóricas o instrumentos musicales autóctonos, recursos áulicos pensados para cimentar el carácter nacional en un país que recibía grandes olas inmigratorias.
TESTIMONIO [voz femenina]: Creo en el magisterio argentino y en su obra. A los maestros corresponde formar las generaciones capaces  de mantener siempre encendida la lámpara que dejaron a nuestro cuidado los que nos dieron patria.
[Música]
En 1945 se formaron comisiones en catorce provincias y se recibieron adhesiones desde el exterior para agasajarla por sus 50 años dedicados a la educación pública y popular.
Rosario Vera Peñaloza, educadora ejemplar que se ha dado y se da por entero sin reparar en sacrificios y sin esperar recompensa, y que tiene ganado en buena ley por su vasta cultura, su clara inteligencia y su gran corazón el título de «maestra de la patria».
El 28 de mayo de 1950, a los 77 años, Peñaloza falleció en un pueblo riojano al que había ido a brindar capacitaciones.
Agrupaciones y colectivos docentes adoptaron esa fecha para celebrar en su honor el Día de los Jardines de Infantes y de la Maestra Jardinera, reconocimiento oficializado por ley en el año 2014.
[Música]
Rosario fue una reformista que busca en la historia las claves para construir una nueva propuesta educativa que fortaleciera un proyecto de nación.
Su concepción integral de la educación la alejó de la instrucción meramente procedimental y, por el contrario, postulaba que cada generación debía saber de dónde venía, cómo era y hacia dónde se dirigía.
Impulsó al nivel inicial en todo el país, promovió la experiencia y el juego como usinas pedagógicas y la Formación de maestras jardineras capaces de elaborar propuestas didácticas adecuadas y con base científica, a partir de la creatividad y la observación.
En cada educador y educadora hay un poco de Rosario Peñalosa.
Sigamos haciendo una escuela pública más justa e igualitaria.
Sigamos Educando.
Instituto Nacional de Formación Docente
Ministerio de Educación
Presidencia de la Nación
[Música]

 

Ficha

Publicado: 20 de octubre de 2020

Última modificación: 03 de septiembre de 2021

Audiencia

General

Área / disciplina

Ciencias de la Educación

Nivel

Superior

Categoría

Entrevistas, ponencia y exposición

Modalidad

Todas

Formato

Audio

Etiquetas

educadoras argentinas

Rosario Vera Peñaloza

biografía

Autor/es

Educ.ar

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