La idea surgió a partir de la necesidad de conservar la calidad de las frutas durante la exportación. Para lograrlo, los alumnos decidieron mejorar las tecnologías existentes utilizando partículas de bentonita junto con otros conservantes como quinoa y quitosano. 

«En el proceso, la fruta es rociada o bañada con una mezcla de esos elementos. Esa conjunción crea una película protectora que evita el contacto de la humedad con la fruta, esto retrasa la oxidación y aumenta el tiempo posible de transporte», explicó el director Jorge Gutierrez. 

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La película protectora es comestible y, al usarse con quinoa, también es apta para celíacos. Los estudiantes prevén que con ese método se podrían ganar otros mercados de exportación. 

El proyecto, «Protección de frutas con nano partículas de bentonita, quinoa y quitosano — El valor de la imagen», fue uno de los ganadores de la edición 2017 del concurso «Nano por un día». 

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