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En el 2016, Sofía López obtuvo el primer premio en la instancia nacional de la Olimpíada de Informática Argentina en la categoría programación. Durante el 2017, participó de la selección que realizó la Universidad de San Martín y fue elegida para ser parte del equipo que representó al país en la instancia internacional de la competencia que se desarrolló durante agosto en Teherán, Irán.

La joven aprendió a programar durante su tercer año en el Colegio Secundario Norbridge de Mendoza, en donde conoció a su profesor Claudio Paz (coordinador de la OIA de la provincia). «Él me contagió su pasión por la programación, más específicamente la programación competitiva, que consiste en la resolución de problemas mediante el razonamiento lógico y la utilización de algoritmos», contó López. Además, explicó que, por su interés en el área, decidió cambiarse a la Escuela de Comercio Martín Zapata, donde pudo estudiar la modalidad de informática.

«Desde que empecé a introducirme en este campo, descubrí que me entusiasma mucho el desafío de estar frente a un problema e intentar resolverlo. Cada uno de ellos me incentiva a aprender no solo sobre programación e informática, sino también a ampliar mis conocimientos en otras áreas», resaltó la joven estudiante. Para ella, haber tenido como profesor a un docente apasionado por la programación fue una gran ayuda para descubrir aquello a lo que quiere dedicarse en el futuro.

Sobre la competencia

Para formar parte del equipo que viajó a Teherán a participar de las Olimpíadas de Informática Internacional, Sofía López tuvo que pasar por varias instancias: provinciales, nacionales y un selectivo, que se realizó en la UNSAM entre los días 26 y 28 de abril.

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Para la joven, la experiencia de competir a nivel internacional fue muy importante. «Considero que no me fue tan mal, teniendo en cuenta que participaron los mejores de cada país, aunque yo esperaba mejores resultados», sostuvo. En la misma línea, subrayó que fue una competencia que tuvo un nivel excepcional y en la que conoció a personas de otras partes del mundo con aspiraciones profesionales similares a las de ella.

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La preparación

«Con Santiago Gómez, mi novio, participé en la Olimpiada Informática Argentina (OIA) durante tres años y además asistí a tres training camps, que son los entrenamientos intensivos con duración de dos semanas cada uno. A la mañana se dictan clases teóricas y a la tarde se realizan simulacros de competencia que duran entre 4 y 5 horas», detalló López. Respecto a esos entrenamientos, remarcó que fueron de gran ayuda para adquirir conocimientos así como también para conocer personas claves que actuaron como guías en el proceso.

La dedicación para presentarse en esta competencia fue ardua: la joven practicaba entre 7 y 8 horas diarias la resolución de problemas, simulacros y teoría. 

«El apoyo más grande fue el que me dio Claudio Paz, que aunque solo fue mi profesor durante un año, siempre siguió acompañándome y enseñándome», contó. Asimismo, señaló que los profesores de la Escuela de Comercio Martín Zapata le permitieron entrenar una vez finalizadas las tareas específicas de sus materias, lo que significó poder dedicarle más tiempo a su preparación.

La programación como un camino

«Recomendaría a otros chicos adentrarse en esta área porque a muchos les podría pasar lo mismo que a mí. Al no conocer sobre este campo, se estarían perdiendo de algo maravilloso como las Ciencias de la Computación», sostuvo López y compartió su mirada sobre las aptitudes más importantes que se desarrollan a través de la programación: la creatividad, el razonamiento lógico y, sobre todo, «las ganas de seguir mejorando constantemente».