Sobre la obra

Hay quienes lo consideran un surrealista, pero Roberto Aizenberg odiaba ser encasillado. Decía: «Soy una máquina del tiempo que desconoce el pasado, el presente y el futuro». Lo que rescataba del surrealismo era su interés por las visiones y los sueños. En sus imágenes aparecen siempre la geometría y las arquitecturas fantasmales. Son como una obsesión y, como toda obsesión, recurrentes. En Ciudad engalanada para recibir a los príncipes de baja Sajonia, se ve un edificio grande color café, sin puertas pero con hileras de ventanitas negras. Abajo, un corte transversal de la tierra que parece reproducir esas ventanitas como en un espejo distorsionado o un test de Rorschach. ¿Dónde están los adornos que anuncia el título? ¿Y la gente? El clima de fiesta brilla por su ausencia en esa ciudad que más bien parece una prisión en el desierto, una oficina o un hospital abandonado. Aizenberg pintaba con pinceles de pelo de marta muy finitos y un óleo diluido en aceite que secaba tan lentamente que solo le permitía terminar cinco o seis cuadros al año. Pero eso a él no le importaba, dado que poseía otro tipo de velocidad: la de transformar la realidad en algo misterioso con solo abrir y cerrar los ojos.

* Esta mirada sobre la obra fue escrita por María Gainza.

Roberto Aizenberg: Ciudad engalanada para recibir a los príncipes de la baja Sajonia

Roberto Aizenberg
(Villa Federal, Entre Ríos, 1928 - Buenos Aires, 1996)
Ciudad engalanada para recibir a los príncipes de la baja Sajonia, 1962-1963
Óleo sobre hardboard, 36 x 74 cm
Colección privada

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Biografía del autor

Roberto Aizenberg nació en Villa Federal, provincia de Entre Ríos, en 1928 y falleció en Buenos Aires en 1996. Luego de abandonar la carrera de Arquitectura, entre 1950 y 1953 estudió con Juan Batlle Planas, de quien tomó las técnicas del automatismo. En sus pinturas, dibujos, collages y objetos se manifiesta su vinculación con el surrealismo y la pintura metafísica. Se exilió en París entre 1977 y 1981, luego se instaló en Tarquinia y más tarde en Milán. Regresó a la Argentinaen 1984. Expuso en muestras individuales y colectivas; entre ellas se destacan su temprana retrospectiva en el Centro de Artes Visuales del Instituto Torcuato Di Tella, en 1969; la muestra antológica del Centro Cultural Recoleta, 2001, curada por Marcelo Pacheco, y su presentación reciente en la Colección de Arte Amalia Lacroze de Fortabat, 2013. 

*Esta biografía fue escrita por Patricia Caramés y Laura Lina.