Sobre la obra

“La pintura no está hecha para decorar pisos, es un instrumento para defenderse”, decía Picasso, y así pareció entenderlo también Raquel Forner. La Guerra Civil Española fue la contienda más grande, más cruel y más destructiva de la historia de España. Forner había vivido de chica en ese país y no soportaba ver cómo sus amigos se mataban entre sí, por eso decidió denunciar el horror en sus pinturas. En El drama, Forner pinta el infierno: los seres humanos son esqueletos, los árboles están quemados, las tristes mujeres suplican a un cielo tormentoso, hay una paloma de la paz ensangrentada y un globo terráqueo salido de su eje. “El hombre es el lobo del hombre”, nos recuerda este cuadro. Forner fue una de las pocas mujeres que lograron entrar a la historia del arte argentino, que, como todas las historias, fue durante mucho tiempo un asunto exclusivo de los hombres. Cansada de los problemas en la tierra, más tarde la artista levantó la cabeza hacia el espacio y pintó astroseres en forma de manchas.

* Esta mirada sobre la obra fue escrita por María Gainza. 

Raquel Forner: El drama

Raquel Forner
(Buenos Aires, 1902-1988)
El drama, 1942
Óleo sobre tela, 125,5 x 174 cm
Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires

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Biografía del autor

Nació en Buenos Aires en 1902 y murió en la misma ciudad en 1988. Estudió en la Academia Nacional de Bellas Artes, donde obtuvo el título de profesora en 1922. En 1928 realizó sus primeras muestras individuales en Buenos Aires y La Plata. En 1929 residió en Europa y asistió a los cursos de Othon Friesz. Tomó contacto con Berni, Bigatti y Butler, con quienes –entre otros artistas– conformó el Grupo de París. Regresó a Buenos Aires en 1930. En 1936 contrajo matrimonio con Bigatti. Inició la serie El drama (1939-1946), dedicada a los desastres de la Guerra Civil Española (1936-1939), la primera de otras como Las rocas (1947) o El Apocalipsis (1955). En 1957 comenzó a interesarse por temas ligados al hombre y el espacio, como puede observarse en sus series Las lunas (1957) y Los astronautas (1965) y, en la década de 1970, Las mutaciones espaciales y Los mutantes. Su pintura, exponente del modernismo de las vanguardias históricas, incorporó después de los años 60 un expresionismo vinculado al informalismo y la nueva figuración. En 1982 creó la Fundación Forner-Bigatti. 

*Esta biografía fue escrita por Patricia Caramés y Laura Lina.