Sobre la obra

Cuando a los once años murió su padre, Lacámera tuvo que buscar trabajo como aprendiz de telegrafista en los ferrocarriles. Tiempo después, quisieron nombrarlo jefe de una estación de provincia, pero él no aceptó porque no quería dejar la ciudad. Adoraba su barrio de la Boca, esa zona de inmigrantes italianos que habían construido sus casas alrededor del Riachuelo, y, además, quería convertirse en artista. Lacámera pintó el río, las calles y el interior de su taller, pero, para ganarse la vida, trabajó como pintor de paredes. No le interesaban los grandes paisajes, esos que quitan el aliento, lo que le gustaba era captar la magia de la luz. Cuando no quería salir de su casa usaba como modelo una simple latita de querosene. Un amigo, al verlo, le dijo: “Tire esa porquería, yo le voy a traer unos lindos jarrones”. Lacámera le contestó: “Esa lata no se tira. Esa lata soy yo”. Las cosas que pintaba estaban siempre bañadas en el misterio de la memoria. Lacámera nunca viajó al exterior; su viaje más largo lo hizo hacia el interior de sí mismo.

* Esta mirada sobre la obra fue escrita por María Gainza.

Fortunato Lacámera: Vuelta de Rocha

Fortunato Lacámera
(Buenos Aires, 1887-1951)
Vuelta de Rocha, ca. 1937
Óleo sobre tela, 83 x 110 cm
Colección privada 

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Biografía del autor

Nació en Buenos Aires en 1887 y falleció en la misma ciudad en 1951. Inició sus estudios con Alfredo Lazzari en la Unión de la Boca. En 1922 realizó su primera exposición individual, Paisajes de la isla Maciel, en la galería Chandler. Fue cofundador, en 1926, del Ateneo Popular de la Boca, barrio en el que vivió toda su vida. A fines de la década del 30 se desempeñó como docente en una escuela de oficios. En 1940 fundó, junto con Vicente Vento, José Luis Menghi y José Desiderio Rosso, la Agrupación de Gente de Arte y Letras Impulso, que presidió hasta su muerte. Si bien en sus comienzos su pintura desarrolló una obra de impronta impresionista, luego su producción se tornó mucho más sintética en el tratamiento de las formas, con una paleta restringida a los ocres y grises, y enfatizó, sobre todo, el factor lumínico como gran protagonista. Recibió numerosas distinciones y premios.

* Esta biografía fue escrita por Patricia Caramés y Laura Lina.