Sobre la obra

Se llamaba en realidad Oscar Agustín Alejandro Shulz Solari, pero eligió el seudónimo Xul Solar para acercarse a la luz del sol. Todo en su obra es luminoso y cósmico. De esos temas hablaba con Borges, quien era su gran amigo y vecino. Los artistas se visitaban mutuamente y, cuando uno se iba, el otro lo acompañaba de regreso a su casa, para seguir conversando. Hablaban sobre religión, astrología y planetas, porque Xul era un visionario, inventor de juegos y escrituras raras, pintor de imágenes únicas. Sus acuarelas son un mundo geométrico, lleno de seres fantásticos, banderas y máquinas voladoras. Son imágenes complejísimas aunque parecen fáciles de hacer. Se necesita mucha imaginación y técnica para pintar así. La historia de Palacios en Bría es misteriosa: ese cuadro fue robado de una exposición. Dicen que el ladrón habría aprovechado la distracción de los guardias que a esa hora miraban el partido de la Argentina en el Mundial de Sudáfrica. Justo el mundial, que, con su mezcla de países y camisetas de colores, parece un juego inventado por Xul.

* Esta mirada sobre la obra fue escrita por María Gainza.

Xul Solar: Palacios en Bría

Xul Solar
(Buenos Aires, 1887 - Tigre, Buenos Aires, 1963)
Palacios en Bría, 1932
Acuarela sobre cartón, 40 x 56,5 cm
Museo Provincial de Bellas Artes Emilio Pettoruti, La Plata
Derechos reservados Fundación Pan Klub - Museo Xul Solar 

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Biografía del autor

Xul Solar nació en Buenos Aires en 1887 y falleció en el Tigre, provincia de Buenos Aires, en 1963. En 1905 estudió Arquitectura, carrera que abandonó rápidamente. En 1912 inició un periplo europeo, que lo llevó a conocer varias ciudades. En esa época, tomó contacto con la obra de los expresionistas alemanes. En 1916 conoció a Emilio Pettoruti, con quien años después, en 1924, regresó al país. Se interesó por la teosofía y la antroposofía y profundizó sus conocimientos en materia de astrología. En 1920 presentó su primera muestra individual en Milán. Instalado en la Argentina, tomó contacto con el grupo Martín Fierro e inició una larga amistad con Borges. Realizó su primera exposición individual en el país, en Amigos del Arte, en 1929. Hacia la década del cuarenta, creó el panjuego, una suerte de ajedrez con base en la astrología. En su afán espiritualista, inventó lenguas como el neocriollo y la panlingua, destinadas a mejorar la comunicación entre los hombres. Sus obras (acuarelas, en su mayoría), además del tinte expresionista vinculado al manejo del color, están impregnadas de una atmósfera místico-espiritual.

* Esta biografía fue escrita por Patricia Caramés y Laura Lina.