La Computadora Industrial Abierta Argentina (CIAA) comenzó a gestarse hace un año a partir de una inquietud planteada por el Ministerio de Industria de la Nación en el marco del Plan Estratégico Industrial 2020. Durante la etapa de establecimiento de las metas del Plan, se detectó un problema estructural para el crecimiento de la industria: la gran dificultad que tienen las empresas para incorporar tecnología a sus procesos productivos. En la búsqueda por dar respuesta a esa inquietud, dieron con el equipo de la Asociación Civil para la Investigación, Promoción y Desarrollo de los Sistemas Electrónicos Embebidos (ACSE) y la Cámara Argentina de Industrias Electrónicas, Electromecánicas y Luminotécnicas (CADIEEL) que junto al Laboratorio de Sistemas Embebidos de la Facultad de Ingeniería de la UBA (FIUBA), impulsaron la CIAA.

Por ser el problema de la incorporación de tecnología una falencia estructural, que afecta a empresas de diversas ramas y diversos tamaños, el equipo de trabajo se planteó: «No podíamos resolver el tema empresa por empresa y por eso decidimos trabajar en una solución general que sirviera a todas las empresas». La metáfora del aporte que la CIAA realiza al sector industrial, en palabras de Lutenberg, es «acercar hasta el piso 11 a quienes están en el segundo subsuelo y necesitan ir hasta el piso 14». Para comprender cabalmente la importancia de «llegar al piso 11», es fundamental entender qué es una computadora industrial.

Compartimos una entrevista en la TV Pública a Ariel Lutenberg, coordinador general del proyecto.

Si bien por su nombre parecerían ser algo similar a las computadoras que usamos en nuestras casas y oficinas, las computadoras industriales son muy diferentes. Básicamente, se trata de plataformas electrónicas que, mediante un sistema de entrada, procesamiento y salida, permiten automatizar los procesos productivos de una industria. Siguiendo con los ejemplos de Lutenberg, «pensemos en la botonera de un ascensor y en un lector de tarjeta SUBE. Aunque lo parezcan, no son sistemas tan distintos: en los dos hay una entrada —en un caso, es la acción de pulsar el botón del ascensor; en el otro, el de pasar la tarjeta—, en los dos hay un procesador, que toma esa información y decide qué hacer, y en los dos hay una salida —en un caso, será el accionamiento del motor del ascensor y en el otro, el display que te dice el precio del boleto—. Entonces, una computadora industrial es esto: un sistema que tiene entrada, procesamiento y salida. La mayoría de las placas electrónicas que realizan estas operaciones se parecen entre sí, con sus particularidades. Lo que nosotros hicimos fue diseñar y desarrollar la placa base, la que tiene las cosas más comunes a todos los procesos industriales. Y lo que está previsto es que quien necesite cuestiones específicas como, por ejemplo, un GPS, tenga la posibilidad de agregarlas».

Computadora Industrial Abierta Argentina (CIAA)
Computadora Industrial Abierta Argentina (CIAA)

La potencia de los modelos abiertos

Una de las innovaciones más relevantes de este proyecto tiene que ver, justamente, con su modelo abierto. ¿Qué significa que esta computadora industrial es abierta? Significa que todos los planos y toda la documentación asociada a su producción están publicados en la web para acceder de manera libre y gratuita. Es decir que cualquier empresa que esté interesada en automatizar uno o varios de sus procesos productivos puede obtener toda la información necesaria para producir la placa a pequeña o gran escala y modificar su diseño incorporando funcionalidades específicas propias de su proceso productivo.


Continuando con la metáfora de Lutenberg, la placa base es el trayecto hasta el piso 11 y el modelo abierto es lo que permite que cada empresa, de acuerdo con sus necesidades específicas y sus posibilidades de desarrollo, avance hasta su piso 14.

La CIAA en la educación

Otro aspecto sumamente interesante de este proyecto es la EduCIAA, la computadora industrial abierta para uso educativo. Se trata de una versión más económica de la CIAA, pensada para el uso en la educación. Tiene las mismas funcionalidades que la versión industrial, pero con menor resistencia a la exposición a altos voltajes o al trabajo continuo, características que no son necesarias para el uso educativo y que permiten mantener su costo en alrededor de 50 dólares.

Las primeras 40 EduCIAA estarán listas a mediados de septiembre y se espera que puedan ser incorporadas por universidades y escuelas secundarias técnicas de todo el país.

Más información: CIAA
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