Si por trabajo entendemos 'ocupación retribuida', claro que la docencia es un trabajo y los docentes, trabajadores. Aunque no siempre ni en todo momento hayan sido bien retribuidos, no por eso la docencia deja de ser un buen trabajo.

También lo es si aceptamos aquella otra de las acepciones que entrega para el término el Diccionario de la lengua española, de la Real Academia, cuando señala que trabajo es el 'esfuerzo humano aplicado a la producción de riqueza (…)'.

Trabajo en diccionario RAE1.


Qué mayor riqueza que la tarea cotidiana de los y las docentes de formar a los niños, niñas y jóvenes de la Argentina. También los docentes que han abrazado la educación permanente o continua, destinada a hombres y mujeres, así como a adultos mayores, contribuyen con el enriquecimiento de la nación.

Pero, si tomamos otras acepciones del término trabajo presentes en el diccionario, diremos que la docencia no es un trabajo. Porque disentimos profundamente —pensando en la docencia— de aquellas acepciones que lo significan como 'suceso infeliz, molestia, perjuicio, tormento'. La docencia no es eso, aunque hay que reconocer que en el desarrollo diario de la tarea hay «dificultades e impedimentos» de distinta índole que son sobrellevados y superados, en la mayoría de los casos, por la vocación y el compromiso de los maestros y maestras, los profesores, directivos, preceptores y asistentes.

Trabajo en diccionario RAE2.

Para ello, estos trabajadores y trabajadoras de la educación no realizan ningún trabajo de zapa. Día a día dan la cara, ponen el cuerpo, entregan el alma por conseguir el fin principal: incluir a todos sus alumnos y alumnas para brindarles una educación pertinente y relevante. Una educación que conoce, reconoce y acepta a todos sus alumnos y alumnas. Una educación que permite el desarrollo de habilidades necesarias para vivir en el siglo XXI y les entrega herramientas para construir sus proyectos de vida.

¿Es un trabajo forzoso la docencia? En parte, porque los y las docentes aceptan conscientemente la obligación, pero no para cumplir una pena, sino para asumir la responsabilidad que tienen en la creación de una patria más solidaria, más justa e integrada. La construcción de esta patria anhelada se realiza en el día a día de las escuelas y sus aulas.

Para lograr esto, los y las docentes se toman el trabajo de formarse continuamente, esto es, de participar en cursos, talleres, seminarios, presenciales o en línea. Es un esfuerzo personal, a costa de tiempos y recursos personales, que llega a las escuelas. Sin embargo, muchas veces, no logra el impacto esperado.

Por todo lo anterior, afirmamos que en la Argentina la docencia es un trabajo fundamental para dar cabida a todos y todas en nuestra sociedad. Trabajo con fines colectivos que desarrollan los trabajadores y trabajadoras de la educación, mayoritariamente de manera individual. Muchas veces, en soledad.

Sin embargo, el trabajo individual, que termina siendo un gran esfuerzo, puede verse alivianado cuando se comparte la carga y se distribuyen las tareas. 

Docentes participan del taller presencial sobre uso de TIC en la enseñanza de lenguas extranjeras.

Desafíos actuales para el trabajo docente

Hasta ahora ha prevalecido una práctica de trabajo individual en las escuelas. Esto se ve reflejado en la arquitectura escolar, la estructura de los currículos, los parámetros para organizar las escuelas (contratos docentes, uso del tiempo, uso de los espacios). La situación que se configura se ve reforzada por la formación inicial y también por el tipo de perfeccionamiento que se ofrece y se toma. Un perfeccionamiento para cada docente y no para cada escuela.

Nuestra hipótesis de trabajo apunta a que, si cada escuela logra transformarse en una comunidad profesional de aprendizaje, avanzaremos más profunda y rápidamente en los procesos de mejora en marcha. Para ello, la gran tarea es «remirar» nuestras escuelas, buscar formas más colaborativas de trabajo, plantearse los objetivos de la mejora escolar de manera conjunta y participativamente para llevar adelante acciones coordinadas. Esto no es un planteamiento nuevo; la novedad radica en que las políticas educativas actuales se asientan en esta premisa.

Desde la Ley Nacional de Educación, pasando por las Resoluciones del CFE donde se definen lineamientos políticos y estratégicos para las instituciones de los distintos niveles (en particular, la educación secundaria obligatoria), la implementación del Programa Conectar Igualdad, el Plan Nacional de Educación Obligatoria y Formación Docente, el Programa de Formación Docente Permanente Nuestra Escuela, la oferta de cursos y talleres desde del portal educ.ar, se visualiza la escuela como una construcción social e histórica que opera como «sistema», además de entregar herramientas para una nueva organización y reconceptualización del trabajo docente.

Los desafíos actuales para los distintos actores del sistema escolar son avanzar en la generación e instalación de condiciones estructurales, condiciones organizacionales, en la conceptualización y representación de la escuela como sistema para desarrollar un trabajo colaborativo dentro de las instituciones educativas del país.

Y así podremos decir que la docencia es un trabajo con y por otros y otras, como la patria.

* Marta Elías es licenciada en Ciencias de la Educación; es consultora educacional en temas de evaluación institucional y tutora virtual en educ.ar.