Ana Moreno Romero, Ingeniera Industrial por la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Industrial de la Universidad Politécnica de Madrid y Doctora en Psicología Social y de las Organizaciones por la UNED. Profesora en la ETSII-UPM, en las áreas de organización del trabajo, recursos humanos y RSC. Coordinadora del Grupo de Investigación de Organizaciones Sostenibles (GIOS).

Ruth Carrasco Gallego, Doctora Ingeniera Industrial por la Universidad Politécnica de Madrid. Ha realizado estancias en la Ecole Nationale des Ponts et Chaussées (París), en la Erasmus Universiteit (Rotterdam) y en INSEAD (Fontainebleau). En la actualidad, es profesora en la ETSI Industriales de la UPM.

 

Nuevo contexto, la sociedad en red; nuevos instrumentos, las TIC


Mirando al pasado y al futuro desde la perspectiva del inicio del siglo XXI podemos apreciar que vivimos en sociedades que están en permanente cambio. En la sociedad industrial las mujeres estábamos excluidas de la escena productiva y con ello se nos excluía del poder económico, social y político. La sociedad post-industrial, con el desarrollo masivo de los servicios, incorpora a las mujeres para la actividad productiva, pero se mantiene sustancialmente el predominio económico y político de los hombres y las mujeres avanzan con dificultades a posiciones de poder. Es necesaria una reflexión acerca de cómo es el proceso de incorporación de las mujeres a la sociedad del conocimiento y a la sociedad en red.

Los conceptos de sociedad de la información, sociedad del conocimiento y sociedad en red se utilizan para marcar las tendencias de este modelo postindustrial. A veces se utilizan como sinónimos, si bien representan distintos grados de madurez de un mismo proceso de transformación. La sociedad de la información se centra en las herramientas y oportunidades que la tecnología ha proporcionado a la sociedad en los últimos años, que ponen a nuestra disposición una gran cantidad de información y múltiples posibilidades de acceso a ella. La sociedad del conocimiento significa ir un paso más allá, implica la explotación de la información en un determinado contexto para la acción, para provocar un conjunto de cambios que establecen diferencias con modelos anteriores. Por ejemplo, existen nuevas empresas, que se relacionan de otra manera con proveedores y clientes; existen comunidades virtuales y nuevos roles; existen nuevas culturas y nuevas formas de comunicación entre los jóvenes; y nuevas élites profesionales, donde lo que prima es el conocimiento (SETSI, 2005).

A su vez, y como consolidación de estas nuevas formas de relación, se puede hablar de la sociedad en red. Castells (1998) la ha conceptualizado como el sistema social de la era de la información, estructurado en redes que se apoyan sobre Tecnologías de Información y Comunicación (TIC), instrumentos que potencian esta forma de relación. Habla de un “nuevo sistema tecnológico, económico y social”, una nueva forma de capitalismo restructurado que se caracteriza por la difusión generalizada de las tecnologías de la información; una nueva forma de producción y de organización; cambios en el empleo y el trabajo, con empleos de calidad en los sectores más dinámicos y otros empleos destruidos, subcontratados o transferidos entre regiones y desigualdades económicas con acentuación del desarrollo desigual y aumento de la exclusión de todos aquellos que quedan fuera de los conocimientos. Tapscott (2010) habla de los principios para un mundo abierto, solo posible a través de Internet: colaboración, apertura, compartición, integridad e interdependencia.

En este contexto, las organizaciones viven cambios estratégicos, culturales y organizativos para adaptarse a la sociedad red. La incorporación de las TIC facilita los esquemas de trabajo en red de los profesionales (teletrabajo, participación en equipos virtuales, flexibilidad para la movilidad….) y la relación entre organizaciones (redes inter-organizativas, alianzas virtuales, proyectos compartidos…). El avance hacia el funcionamiento en red se produce en cuatro ámbitos: la propia organización, el conjunto de organizaciones con el que se interactúa, el sector de actividad y el conjunto de la sociedad (Moreno, 2009). Las empresas del sector TIC son las pioneras en la implantación del teletrabajo, la creación de alianzas productivas, la dinámica red del sector.

Aprovechar las oportunidades y afrontar adecuadamente los desafíos de la sociedad en red requiere un nuevo ámbito de competencias. Podría incluso decirse que las claves para la adecuada “alfabetización digital”, se basan en las transformación de los procesos sociales de aprendizaje (Casado, 2004). Son necesarias las habilidades de red para utilizar adecuadamente el nuevo entorno tecnológico, las capacidades generativas para aportar valor en el entorno de redes organizativas y sociales, el equilibrio de roles, para la gestión armónica de este nuevo contexto complejo y carente de pautas fijas.

El liderazgo que integra y potencia estas competencias en los equipos supone un desafío para las organizaciones que avanzan a modelos en red. Entre las tendencias del liderazgo para el siglo XXI, quizás las tres más relevantes para los modelos red son la gestión de la complejidad (IBM, 2010); la capacidad de sacar lo mejor de los equipos que se dirigen, con el liderazgo centrado en las personas (Drucker, 1999, Covey, 2007) y la dirección por valores (García y Dolan, 1997).

Las transformaciones organizativas que se han descrito en este epígrafe ¿las afrontan de igual forma hombres y mujeres? ¿Son una oportunidad para que las mujeres alcancen la paridad en los puestos de responsabilidad para liderar el despliegue de la sociedad en red?. En todo caso, no hay duda de que es el momento de potenciar las palancas para que las mujeres se posicionen para liderar la sociedad en red. El epígrafe que sigue recoge algunas tendencias que invitan al optimismo y algunos de los desafíos que hay que afrontar en este camino.

Para continuar leyendo la nota ir a Tendencias en Foco nº26. Las TIC y la sociedad en red: nuevos ingredientes en la agenda de igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres