22062005José Luis Orihuela es profesor en la Universidad de Navarra y autor del weblog eCuaderno. En octubre de 2003, lo entrevistamos para hablar sobre «la exigencia de una nueva alfabetización» ante la inclusión de las nuevas tecnologías en el aula.
Hoy, un año y medio después, volvemos a hablar con él, profundizando algunos temas y volviendo la mirada hacia la experiencia para diseñar horizontes de alfabetización digital y transferencia tecnológica más posibles.


Por Pablo Mancini

—En el último año, la cantidad de internautas ha crecido exponencialmente en la mayoría de los países, proceso al que la Argentina no es ajena. Son propias de ese incremento la multiplicidad de experiencias educativas con nuevas tecnologías que van apareciendo. Usted participa de algunas de ellas y es un observador cotidiano de la inclusión de las TIC en la educación. ¿Qué evaluación hace actualmente de las experiencias colaborativas que tienen a las TIC en el centro de su realización?

—La incorporación de las innovaciones tecnológicas en la educación es un proceso históricamente determinado por los ritmos de la industria, a los que la academia ha intentado plegarse bajo la presión social, cultural o del propio mercado. Ocurrió con los usos educativos de los medios audiovisuales en los setenta, con los ordenadores en los ochenta, con los satélites en los noventa y actualmente con la red, que aparece como una vertiginosa mezcla de todo lo anterior. Estas experiencias han mostrado que, cuando se antepone la pura instrumentalidad del nuevo medio a los objetivos didácticos, los efectos son de corto plazo.

»Sigo creyendo que el mayor obstáculo para la transformación de los sistemas educativos no es básicamente de carácter tecnológico, sino fundamentalmente metodológico. El problema de fondo no se limita a la inclusión de las TIC en la educación, sino que pasa por la exigencia de la formación permanente de los propios formadores: no se trata de hacer lo mismo de siempre con nuevos medios, sino de redefinir los contenidos educativos, las estrategias didácticas y los roles de educadores y educandos. Las TIC han cambiado el mundo mucho más rápidamente que lo que la escuela y la academia han sido capaces de asimilar.

—En una entrevista que nos concedió el año pasado, le preguntábamos acerca de la aplicación de nuevas tecnologías, en particular el uso de los weblogs, en la práctica docente. ¿Cómo ve esos usos desde el lugar de los alumnos, en qué medida los involucra de una forma más activa en el proceso de aprendizaje?

—Los alumnos producen contenido de calidad en sus weblogs cuando escriben acerca de lo que les interesa, de lo que saben o de lo que hacen. Las exigencias académicas relativas a frecuencia de publicación de posts, temáticas acotadas y uso intensivo de enlaces tienden a impactar de forma negativa en la calidad de la escritura. Por el contrario, las listas de weblogs de clase destacados, los comentarios y enlaces que reciben, y la reseña en los weblogs de los profesores suelen ser estímulos que contribuyen a mejorar la calidad, mantener la frecuencia de publicación y apostar por la originalidad. En posgrado, resulta interesante experimentar con blogs grupales en los cursos de máster, así como blogs de investigación personales en los cursos de doctorado.

—Los sistemas educativos hasta aquí han sido arduamente «diseñados», «gestionados» y «supervisados» por las autoridades estatales nacionales con suerte variada, pero son excepciones las experiencias positivas. La pregunta es si este modo «estatal» de la educación seguirá en el futuro siendo esencialmente así. ¿La disposición de los trabajos colaborativos y en red no impacta sobre el éxito de una gestión jerárquica y centralizada como lo ha sido la estatalidad?

—En materia educativa, así como en muchos otros ámbitos, lo estatal estará cada vez más condicionado por lo supraestatal, tanto a nivel regional como global. Es lo que está pasando en los sistemas educativos nacionales europeos como efecto de la Declaración de Bolonia, que orienta la convergencia hacia el Espacio Europeo de Educación Superior.

—En el plano de la apropiación cultural, qué lectura realizaría usted de la proliferación de los nuevos sistemas de publicación y distribución de información, como los weblogs, los fotologs, los wikis y las listas o grupos, que no cesan de multiplicarse (ya hay más de 11 millones de weblogs, por ejemplo). ¿Se trata de un camino colectivo hacia sociedades que escriben, leen, estudian y trabajan en red?


—El movimiento de apropiación social de las nuevas herramientas de gestión de conocimiento y comunidad en red que llamamos «medios sociales» es una de las tendencias más esperanzadoras que está alumbrando la red. Pero el perfil de riesgo de esta oportunidad histórica es la infopolución.

—Respecto de la escritura particularmente: las personas que tienen acceso a las nuevas tecnologías y a internet cada vez escriben más, y cada vez escriben más haciendo referencias a la web. ¿Cómo analizaría, con qué categorías pensaría tal fenómeno?

—La web ha cambiado nuestra forma de leer y está cambiando nuestra forma de escribir. El barrido visual y el zapping de páginas, la lectura de titulares y la búsqueda de palabras clave en un texto aproximan la experiencia del usuario más a la navegación que a la lectura tradicional. Es lo que Rodríguez de las Heras bautizó en 1991 como «navegar por la información».

»La información en la era digital ha dejado de ser una cosa y se ha convertido en un espacio, un lugar que hay que aprender a construir y a explorar. La arquitectura de los espacios de información digital es lo que llamamos hipertexto, y los puentes entre los espacios del mundo digital son los enlaces. Por esta razón es que sostengo que aprender a leer y a escribir mediante enlaces es la nueva forma de la alfabetización.

»Enlazar es establecer relaciones, atribuir significados, asignar contextos, mostrar similitudes, revelar jerarquías, determinar secuencias y organizar trayectos, es decir, aportar inteligencia al espacio para hacerlo navegable y dotarlo de valor semántico.

—En una entrevista que recientemente concedió a Blogs Perú, usted explica que su weblog funciona como un filtro de recursos y enlaces de utilidad para algunos colegas y alumnos, referencias útiles para periodistas y otros comunicadores, como un lugar de paso en la blogosfera: el Memory Expander que vislumbró Vannevar Bush en 1945. Eso es transformar el caos de la información en una estructura significativa. La indiferencia de la web respecto de la calidad de la información es su característica, así como lo es su universalidad. En ese sentido, ¿cómo diseñar una arquitectura semántica, cómo pensar el largo plazo de la información de calidad en internet?

—Agregar valor a la información disponible en la red y encontrar de forma eficaz la información de calidad son los dos grandes desafíos que necesariamente suceden al logro de un sistema de publicación universal que funciona de forma descentralizada y sin editores. La infopolución es el precio que hay que pagar cuando cada ordenador conectado a la red se ha convertido en una imprenta, «la imprenta del siglo XXI», al decir de Piscitelli.

»Etiquetado y filtrado de información son procesos a los que hay que prestar atención, al igual que a los mecanismos que gobiernan la reputación en el mundo digital. El establecimiento de relaciones a distancia entre desconocidos para realizar cualquier tipo de transacción, mercantil o informativa por ejemplo, se basa en el acuerdo acerca del modo en que se verifica la reputación de las partes.

»La autoridad y la credibilidad de las fuentes, también en el mundo digital, están condicionadas por la identidad y la reputación asociadas a ellas. El valor semántico de la información y su visibilidad están condicionados en la web por la naturaleza del lenguaje HTML, que fue diseñado para mostrar textos e imágenes de tal forma que fueran entendidos por personas, no para que las máquinas entendieran su significado (que es lo que les estamos exigiendo ahora). Por esta razón, se está impulsando desde hace varios años la llamada «web semántica», una extensión de la web actual en la cual se consiga, en palabras de Tim Berners-Lee, describir bien el significado de la información para que las personas y las máquinas puedan trabajar juntas de una manera más eficaz.

—Quienes desconfían de la inclusión de la tecnología en el proceso de enseñanza aprendizaje tienen generalmente como objetivo común dar una batalla constante contra los videojuegos. Por supuesto, son reduccionistas respecto de los videojuegos porque no realizan distinción alguna entre ellos: «todos son lo mismo». Sin embargo, para muchos otros el paradigma de los videojuegos como nuevas formas cognitivas, basadas en la abducción y la simulación, está poco explorado y puede constituir un gran aporte a la educación. ¿Cómo ve este debate?

—Los videojuegos contribuyen al desarrollo de destrezas y aptitudes que resultan vitales para navegar por la información y para interactuar con las máquinas y con otras personas. Pero además, y de forma creciente, los simuladores y otros entornos de realidad virtual se incorporan a los sistemas educativos civiles como plataformas de entrenamiento seguras y de bajo coste.

De nuevo, se trata de un problema en el que la clave es cambiar de mentalidad y perder el miedo.


Fecha: Junio de 2005

La imagen que ilustra la entrevista fue tomada de diariovasco.com