30112005Por Verónica Castro

Karina Crespo es licenciada en Artes Plásticas y especialista en Creatividad, Comunicación y Nuevas Tecnologías. Es docente de nivel medio en el Instituto Herman Hollerith, de Tucumán, y miembro de Amnistía Internacional Argentina, Grupo Tucumán, desde donde coordina –junto con los licenciados Gustavo Díaz Fernández y Andrea Estévez– un proyecto educativo de arte y nuevas tecnologías que hace reflexionar y sensibiliza sobre los derechos de los niños y las niñas. Sobre ese proyecto habla en profundidad en esta entrevista.

Se trata de una propuesta lúdica alejada de la didáctica convencional, que puede adaptarse perfectamente al espacio curricular: una pedagogía con imágenes, que estimula y entrena la creatividad dentro del aula, junto con la incorporación de las nuevas tecnologías, y que pone los medios de comunicación en manos de los chicos, para que conozcan, interpreten y hagan valer sus derechos.

*educ.ar tiene el agrado de contar con Karina Crespo como moderadora del Espacio de innovación docente "Webcreatividad" del portal.

—Cómo surge el proyecto organizado por el Grupo Tucumán de Amnistía Internacional para reflexionar y sensibilizar sobre los derechos de los niños y las niñas? ¿Qué objetivos se plantearon?

—El proyecto nace desde las artes, desde las inquietudes de unir arte, educación y nuevas tecnologías, herramientas que nos permitirían abordar algo tan importante (y para nada sencillo) como es la educación en derechos humanos. Una vez unidos los ejes (y nosotros/as), el objetivo principal era y sigue siendo sensibilizar, concientizar y difundir la Declaración de los Derechos del Niño.

Comenzó de forma espontánea, puesto que los que formamos parte del proyecto coincidimos porque pertenecemos a la misma área de conocimientos, aunque cada uno con una especialidad diferente –y a la vez complementaria–: Gustavo Díaz Fernández ha dedicado años a capacitarse en Gestión y Derechos Humanos; Andrea Estévez (coordinadora del Grupo Tucumán) se orientó hacia la Didáctica Innovadora en Educación Plástica (específicamente en Nivel EGB 1 y 2), y en mi caso, abordé el aprendizaje desde el uso de las TIC y el desarrollo del pensamiento creativo como parte del proceso de aprendizajes significativos (especialmente en Nivel EGB 3 y Polimodal). Percibíamos que podíamos abarcar prácticamente todos los niveles, pero en principio decidimos comenzar por uno solo: EGB 1.

Nuestra sorpresa fue cuando vimos que no sólo obteníamos respuestas del Nivel EGB 1, sino que otros niveles también se veían interesados en participar de nuestra primera actividad, a partir de la exposición Por los derechos del niño, del fotógrafo Néstor Favre Mossier. No fue una simple exposición, sino que tenía como objetivo principal ofrecer a niños, niñas y docentes un acercamiento a la “Convención sobre los derechos del niño desde un espacio lúdico y reflexivo, donde la expresión y decodificación de imágenes fueron los disparadores principales de un posterior proceso de profundización y trabajo áulico. Para esto preparamos un dossier destinado tanto a los alumnos y alumnas como a los y las docentes, quienes interactuaban con las fotografías para luego plasmar sus representaciones en una ficha (de relevamiento de información) donde estaban presentes el lenguaje escrito y la expresión gráfica.

Las escuelas de Tucumán que participan son: Escuela Normal Juan Bautista Alberdi, Escuela Gregorio Aráoz de Lamadrid, Instituto Herman Hollerith, Colegio Suizo, Taller de Artes Ayesa.

Las actividades implicaron siempre la participación de niños y niñas, y se realizaron en distintos espacios curriculares, utilizando los medios de comunicación como soporte de difusión y complemento. Si bien trabajamos con las imágenes, se han aplicado prácticas con cuentos tradicionales, canciones, pequeñas obras de teatro, proyección de videos, consulta en bibliografía de Amnistía Internacional, consultas en la web, trabajos individuales y grupales, y técnicas como dibujo, pintura, collage, dibujos o pinturas digitalizadas, fotomontajes, entre otras.

Las dinámicas sugeridas pueden ser tratadas desde Lengua, como lo hizo la profesora Olivia Blanchard (miembro del Grupo Tucumán), quien ha superado los obstáculos e invitó a sus alumnos y alumnas a realizar historietas en inglés. Otro grupo realizó una obra de teatro cuyo guión fue escrito especialmente para estos contenidos, desarrollados en horas de clase (y extraclase). Es importante hacer hincapié en que no son propuestas limitadas al espacio de Plástica, sino que pueden ser abordadas desde cualquier área del conocimiento.

Simultáneamente se fueron abriendo otros caminos, al darnos cuenta de que existían otras prioridades, como capacitar docentes, trabajar con las familias, abordar el tema en las instituciones, como entes responsables de proteger a los menores, y ver cuáles son los instrumentos legales con los que se cuenta para dar solución a las distintas problemáticas. A medida que fuimos conectándonos con distintos grupos sociales nos dimos cuenta de que también es necesario trabajar con niños y niñas con capacidades diferentes. Esto surgió a partir de las visitas al programa Proposiciones, de Viviana de Scarzo, en Radio Universidad. Lo que comenzó como un pequeño proyecto puede ir extendiéndose en diversas áreas.

Es muy evidente la avidez que existe en alumnos, docentes y familias respecto del tratamiento de estos temas. Hemos tomado conciencia también de lo vulnerables que están los niños y niñas ante diferentes situaciones, y de que nosotros no podemos dar soluciones a problemas que competen al
Estado. Pero los logros han sido muchos. No lo decimos nosotros sino los padres y familias, tanto como los propios niños y niñas que forman parte de este emprendimiento.

—Desde que empezó el proyecto hasta ahora han realizado actividades de distinta índole, pero la mayoría de ellas tiene como protagonista la imagen y las nuevas tecnologías: la webcreatividad. Nos gustaría que explicaras el porqué de la centralidad de la imagen y las nuevas tecnologías.

—A través de las imágenes los seres humanos logramos expresar nuestro mundo interior, representar emociones, afectos y conflictos, así como gozar de ellas a través de la sensibilidad estética. Prácticamente en todas las culturas la imagen está unida al arte como una manifestación de la creatividad humana (a lo largo del tiempo), y con los avances tecnológicos se enriquecen sus posibilidades expresivas.

La tecnología que heredamos del siglo XX, el desarrollo de los medios de comunicación y las nuevas tecnologías informáticas hicieron de la imagen una de sus principales formas expresivas, el canal por donde transcurre la creatividad de artistas y de quienes se atreven a percibir y resignificar decodificando sus elementos constitutivos. Esto incluye también a comunicadores, publicistas, y –por qué no– a los propios educadores.

Abordando la imagen en el campo educativo, es importante señalar que es necesario un entrenamiento para poder educar con imágenes, ya que no basta con ilustrar con estampas o decorar libros, sino que el impacto visual y cognitivo debe ser tal que permita al receptor interpretar las imágenes y acercarse al campo de la reflexión, la comparación y el análisis. Es decir que no estamos ilustrando un tema sino que transmitimos e interpretamos un mensaje.

En un mundo donde la globalización y la sociedad de la información son los referentes dinámicos, y avanzan a pasos agigantados, las imágenes y el flujo de información se vuelven protagonistas. Por lo tanto, es indispensable una alfabetización audiovisual. No saber interpretar imágenes puede parecerse a informar sin decir, hablar sin escuchar, ver sin mirar. Es como transitar un túnel a ciegas pero repleto de cables donde se tejen redes con grandes caudales de información. Por tal motivo, es fundamental una reflexión acerca de la valoración de la comunicación visual y los lenguajes artísticos comunicacionales, para que estos puedan ser utilizados con fines pedagógicos.

La pedagogía con imágenes, utilizada como herramienta de aprendizaje dentro de una combinación de códigos que conforman un lenguaje, permite innovar las prácticas áulicas y enriquecer la currícula estimulando el desarrollo del pensamiento crítico-creativo.

Planteamos este tópico porque los docentes hemos sido formados con el lenguaje de la palabra, y en la actualidad es necesario comprender que nuestros alumnos y alumnas están familiarizados con el mundo de las imágenes. Esto genera un gran defasaje en la comunicación, y por eso sostenemos que el acercamiento puede venir acompañado por la implementación de nuevas estrategias didácticas, en las que las imágenes sean las protagonistas y sirvan para el desarrollo cognitivo.

Para que esto suceda se requiere un gran cambio en el sistema educativo. Capacitar a los docentes en materia de nuevas corrientes pedagógicas no resulta suficiente; ha de tenerse en cuenta, asimismo, la capacidad creadora de todos los seres humanos y combinar estos recursos con el desarrollo tecnológico. En este caso específico, la utilización de las TIC en los procesos de enseñanza y aprendizaje, y –concretamente– recursos tan amplios coma la informática y la web.

La actual proliferación de imágenes y sonidos está dando lugar al nacimiento de un sujeto con predominio del hemisferio cerebral derecho, que comprende sobre todo de un modo sensitivo, dejando que vibren todos sus sentidos. Conoce a través de sensaciones. Reacciona ante los estímulos de los sentidos, no ante las argumentaciones de la razón. El adulto con predominio del hemisferio cerebral izquierdo sólo comprende abstrayendo, mientras que el joven comprende sintiendo.

Y ¿Por qué hablamos de creatividad?

La creatividad es el proceso de presentar un problema a la mente con claridad (ya sea imaginándolo, visualizándolo, suponiéndolo, meditando, contemplando, etc.) y luego originar o inventar una idea, concepto, noción o esquema según líneas nuevas o no convencionales. Supone estudio y reflexión, y también acción. A la vez, requiere todo un proceso de construcción de hábitos que desarrollan diferentes capacidades para lograr la nueva conexión de ideas y la re-construcción de significados y/ o conocimientos, como el aprendizaje de trabajar en procesos.

El acto creativo no surge como herencia divina ni de románticos momentos de inspiración, sino gracias a un variado proceso intelectual que requiere práctica, estudio, esfuerzo, interacción social, investigación y diversidad de habilidades y destrezas que le permitan a la persona unir las partes en un todo re-significado para transformar su realidad y la de su entorno. Por esto mismo, hay una serie de habilidades que, prácticamente sin darse cuenta, van incorporando. La creatividad es una cuestión de actitud hacia la vida; por lo tanto, se puede desarrollar.

—Cuéntenos de las experiencias que han realizado con la creatividad en la web, de la webcreatividad.

—Es que los avances tecnológicos nos facilitan las alternativas de resolución de problemas o nos abren caminos al aprendizaje. Tal es el caso de lo que definimos como webcreatividad. Es decir: el desarrollo del pensamiento creativo gracias a los procesos de comunicación y retroalimentación en la web.

Concretamente, nosotros utilizamos permanentemente distintos recursos, como correo electrónico, chat, celular (para comunicaciones en distintos lugares y mensajes de texto), weblogs (como banco de datos de nuestras experiencias e investigaciones), álbumes de fotos (como material didáctico, registros de trabajo de campo, relevamiento de producciones, montajes de experiencias, etc.), cámara digital para registrar todos los procesos y producciones del proyecto, PC, conexión a internet, dispositivos para guardar información, programas convencionales y distintos programas de diseño, materiales tradicionales (pinturas, papel, telas, pinceles, etc.).

La posibilidad de ir conformando una red y elaborando publicaciones con hipervínculos dinamiza las presentaciones y conduce al lector por diferentes recorridos que se alejan del formato lineal y convencional. Del mismo modo planteamos nuestro proyecto, que va extendiéndose y diversificándose sin perder el grado de profundización.

Este medio nos va poniendo en contacto con especialistas, padres, docentes, niños y niñas de diferentes lugares. También nos posibilita difundir las expresiones culturales de nuestros alumnos y alumnas, que ponen de manifiesto sus percepciones y realizan pedidos concretos y explícitos a la sociedad.

La web también abre caminos de retroalimentación y creatividad, puesto que la información y la producción se encuentran a disposición de todo aquel que pueda resignificarla interviniendo mediante los lenguajes que le son familiares. Los niños se expresan sin tapujos ni medias tintas. Piden espacios donde hacer propio su ejercicio de pequeños ciudadanos, aprendices y a la vez maestros de muchos adultos que no se detienen a escuchar o conocer sobre la importancia de ser conscientes de nuestros derechos y obligaciones en cuanto a respetar y hacer respetar los derechos humanos.

—También es preponderante el pensamiento en red que han adoptado para diseñar este espacio de aprendizaje y de producción cultural, lo que ha hecho surgir cosas muy interesantes. En la última muestra, por ejemplo, la conducción estuvo realizada por los niños y niñas; también está el caso de una niña seis años que fue convocada –a partir de su participación en una de las muestras– a conducir un programa de radio...

—Sí, alcanzamos a construir, paso a paso, un proceso que continúa expandiéndose por los medios de comunicación, así como en los trabajos personalizados que hacemos en las escuelas y que ellas a su vez, van replicando en otras, repitiendo el ciclo. Pronto estaremos lanzando también una convocatoria de arte-correo para continuar con las actividades de convocatoria, difusión y concientización respecto de la Declaración de los Derechos del Niño.

Luego tenemos planificada una campaña por TV, pero eso está aún en trámite; necesitamos apoyo de los medios para que reciban las obras de los niños, niñas y adolescentes en el marco de una campaña de difusión y sensibilización. Hasta el momento no recibimos atención de todos los medios, aunque sin embargo hay otros que nos abrieron sus puertas con muchísima generosidad, como es el caso de algunos medios de prensa, sitios web y portales (educ.ar es un caso concreto porque viene apoyándonos desde que comenzamos).

La experiencia de la radio fue muy interesante, ya que las chicas y chicos quedaron muy entusiasmados. Sobre todo algunas niñas, que mostraron interés y habilidad para expresarse e interactuar en un medio tan atractivo como este. Una de las niñas (Belén, de seis años) fue convocada para ser columnista en un programa que sale al aire los días domingo. Es notable el entusiasmo que esto genera y despierta en los alumnos, que pasan de una clase convencional a prácticas realmente diferentes donde se enfrentan a situaciones en que las vivencias son experiencias inolvidables. También es destacable el apoyo de los padres.

—Tanto lo que realizan en las aulas para la educación en derechos humanos, como las muestras, el blog donde se pueden ver todas las obras de los chicos y la galería de postales virtuales, se alejan de la didáctica convencional. ¿Cuáles han sido las respuestas de los chicos, de los docentes y de las instituciones educativas ante su incorporación al espacio curricular?

—Sí, efectivamente son prácticas no convencionales. También es innovador el hecho mismo de plantear los contenidos de derechos humanos dentro de la currícula, en distintos espacios.

Por ejemplo: nos encontramos con situaciones en que algunos derechos no los podíamos trabajar por que era como tocar una herida (por ser derechos que están sumamente vulnerados, lo que genera un efecto de rechazo en los niños) y somos conscientes de que deben ser cuidados, contenidos y tratados por especialistas en determinados casos. Entonces, en algunas oportunidades, cuando veíamos que no podíamos dar soluciones (porque averiguamos la legislación vigente y demás) decidimos replantearnos los contenidos y las estrategias para trabajar.

A pesar de estas diferencias pudimos identificar que, sin importar el nivel o clase social, algunos niños expresan generalmente una situación de abandono, la mayoría de las veces porque sienten la ausencia de sus padres. En otros casos se detectaron situaciones de violencia familiar, trabajo infantil, etcétera.

En todos los casos, la respuesta de las docentes fue muy buena; algunas se entusiasmaron más que otras. Les entregamos material y actividades sugeridas para que trabajen de forma independiente luego de la primera visita.

Lo que más les llama la atención a los chicos es cuando ven los trabajos que hacen otros alumnos de su misma edad: quedan sorprendidos. Contarles que sus obras van a ser expuestas en una muestra, que van a ir a otra escuela para enseñar a otros niños, y que además estarán en internet es un gran estímulo!

Los inconvenientes se plantean con las escuelas de pocos recursos, ya que en muy pocas –prácticamente sólo en dos– alcanzamos a utilizar la web. Nos enfrentamos con la dura realidad de que en la mayoría de las instituciones no se cuenta con computadoras. Entonces nos centramos en murales transportables y luego los digitalizamos; gran parte de ellos fueron publicados. Ver la emoción de los chicos cuando ven sus obras en internet es una hermosa recompensa a nuestro trabajo. El material producido es mucho y nos encontramos en proceso de edición para luego hacer una publicación y entregar el material (digital) a distintas instituciones educativas, junto al dossier con material bibliográfico (contenidos) y sugerencias de dinámicas para trabajar en clase.

Con respecto a los directivos de las instituciones, en gran parte no tuvimos inconvenientes, aunque hay que reconocer que nos vendrían muy bien unas jornadas de reflexión acerca de la importancia de la educación en derechos humanos y Nuevas Tecnologías Educativas, no sólo para docentes sino también para directivos y autoridades educativas en general, puesto que minimizan el tema o directamente lo ignoran.

—¿Pueden participar escuelas de todo el país en este proyecto? ¿Cómo pueden hacerlo, a dónde deben escribir?

—Claro que pueden participar otras escuelas, eso dinamizaría y enriquecería el proceso, puesto que podemos articular lo presencial con lo virtual y estaríamos planteando un espacio de enseñanza y aprendizaje en el que tiempo y espacio dejan de tener las características convencionales para alcanzar la superación de las distancias. El conocimiento y la creatividad, el respeto por los derechos humanos serían lo primordial.

En caso de que la escuela no dispusiera de computadoras, podríamos recurrir a un cíber: los chicos suelen ser habitués de los cíbers, y conocen más o menos las herramientas. De todas formas, no es tan difícil. Ya vemos aquí que tenemos que tener docentes que sepan tomar riesgos y que aprendan informática aplicada a la pedagogía. Queda abierta la invitación para todas las escuelas que quieran participar, pueden escribirnos a: grupotucuman@amnesty.org.ar.

—¿Cuál es el nivel de alfabetización tecnológica en Tucumán? ¿La utilización de las TIC en educación se ha convertido en una demanda de los distintos actores educativos (alumnos, maestros, directores) a nivel curricular?

—La incorporación de las nuevas tecnologías de la información y comunicación en el ámbito educativo en Tucumán no se encuentra desarrollada. Es paradójico comprobar que , por ejemplo en la Universidad Nacional de Tucumán, la sobrepoblación de alumnos, las dificultades en el dictado de clases, los anfiteatros e infraestructuras insuficientes, y paralelamente saber que se tienen los recursos como para montar cursos en una plataforma libre y sin costos.

Pero sin detenerse en el ámbito universitario –que dentro de todo es el que más avances va logrando— el problema más serio se encuentra en los otros niveles. En un mundo donde las ciudades digitales están creciendo y ofreciendo cada vez más posibilidades de acceso, en el Jardín de la República, cuna de la Independencia, la alfabetización digital en el ámbito educativo es prácticamente nula.

En el Nivel Polimodal, que es el que más conozco por haber trabajado en un Proyecto de Revisión en Diseños Curriculares, los propios docentes son los que solicitan inversión en recursos tecnológicos, y capacitación en estas nuevas áreas de conocimiento. Porque hay una gran distancia entre los códigos de los jóvenes y los de los docentes.

A esto tendríamos que sumarle el gran defasaje existente entre las escuelas públicas y las privadas, siendo estas últimas las que tal vez se acercan en alguna medida a la alfabetización tecnológica, aunque no es abordada desde todos los espacios curriculares. Generalmente se reserva el uso de la computadora y otros recursos para materias específicas como Informática y Tecnología o TIC.

Mientras los adolescentes pasan horas en los cíbers, en las horas de clase se sigue con metodologías de antaño. Esto es lo más general; es obvio que existen casos de docentes investigadores que aplican estrategias innovadoras y buscan alternativas diferentes para mantener motivados a los alumnos y alumnas.

Según una encuesta realizada por La Gaceta y publicada el 31 de julio pasado, un grupo de adolescentes de primer año de Polimodal (CAD) del Instituto Herman Hollerith afirma: “los chicos no entienden por qué sus padres y abuelos sufren una suerte de bloqueo mental frente a los dispositivos tecnológicos. En cambio, ellos aprenden rápido e incluso los utilizan con éxito para sus proyectos educativos en el colegio”.


Fecha: Noviembre de 2005