Hace algunos años, si uno abría un documento Word, tecleaba esto: =rand(100,1) y hacía enter, aparecía el siguiente texto: «El veloz murciélago hindú comía feliz cardillo y kiwi», repetido una decena de veces. Una cosa rara, definitivamente. Uno estaba en presencia de lo que se llama, en la jerga informática, un huevo de Pascua.

¿Cómo se llega a ellos? ¿Cómo se abren? En general, es fácil. Solo hay que seguir las instrucciones y, a veces, se encuentran sorpresas muy interesantes. Un mensaje escondido y secreto. Una broma que nos depara la red.

En cine, se habla de «guiños al lector», pistas muy sutiles que el director va colando sin aviso y que un ojo curioso va interpretando. Es una manera de comunicarse con el cinéfilo, como si le dijera: «sí, te estoy mostrando esta corbata roja, que parece no guardar ninguna relación con la película, en este momento y en este cuadro, pero sí, será, en pocos minutos, el arma asesina». Es una especie de complicidad.

En informática, el guiño al lector tiene, de alguna manera, la misma intención: dos factores (emisor y receptor) del sistema de comunicación son depositarios de una información que un tercero desconoce. Es un pacto. Es el código secreto, la comunicación entre el que hace y el que usa. Es una conversación implícita e ingeniosa.

Esta frase parece no solo verdadera sino muy ejemplificadora:

«Una de las razones que aumentó la producción de eggs (huevos de pascua) es el deseo de ser reconocidos que atesoran muchos programadores. Hay algo que es cierto: existen remeras y pósteres con los rostros del Che Guevara, Jim Morrison o las Spice Girls, pero ¿quién se acuerda de Rajesh Ganesan, uno de los programadores del Explorer 4.0?»

Y así nacieron estos juegos, guiños y firmas sorpresa.

En su libro Easter Eggs - Software Surprises, David Nagy Farkas habla sobre ellos y menciona algunas de las características que los identifican. Por ejemplo, un huevo de Pascua tiene que ser descubierto en todas las versiones de un programa determinado. No debe estar documentado, ya que de esos trucos no debe quedar ningún registro. No son virus ni spam, así que de ninguna manera deben dañar la computadora. Y, por supuesto, deben ser divertidos.

Especulaciones sobre la primera vez: el primero podría ser considerado el que se encontró en un videojuego de Atari de 1978, el Adventure. Su autor, Warren Robinett, parece que no estaba muy contento con el rédito económico que recibían los programadores:

«Cada juego de Atari 2600 estaba diseñado de principio a fin por una sola persona. Pero en la caja simplemente figuraba "Adventure, por Atari", y nosotros solo recibíamos nuestro salario, no participábamos de las inmensas ganancias. Era una firma, como en los cuadros. Pero para poder hacerlo, tuve que esconder mi firma en un sitio verdaderamente oculto, y no decírselo a nadie. (…) Por supuesto, un juego de aventuras, con múltiples pantallas es el sitio perfecto para ocultar cosas, ya que es muy fácil hacer nuevas habitaciones a las que sea muy difícil acceder».

A modo introductorio, acá van algunos huevos de Pascua activos para que prueben.

  • Mozilla Firefox: si, en la barra de direcciones del navegador, se escribe about:robots, aparecerá el siguiente mensaje:

Huevo de pascua

  • Prueben escribir: do the harlem shake en YouTube. O use the force luke. En Google prueben escribir: do a barrel roll en el cuadro de búsqueda, o askew.
  • En Google Imágenes, el término de búsqueda Atari Breakout traerá consigo otra sorpresa.

huevos de pascua

  • En Goole Maps, escribí Hawái (el de Estados Unidos) y luego pinchá el muñequito que te lleva por los lugares, conocido como Pegman, mantenelo apretado y trasladalo, vas a ver que ¡se convierte en una sirena! Y, si tecleás área 51 (la de Nevada, Estados Unidos), el paseante deviene ovni.

Hay huevos de Pascua en videojuegos y también en películas. Aunque son más difícil de ver ya que hay que contar con ellos. Así que nos quedamos con el concepto y con los ejemplos que podemos ver desde la computadora. Programar también tiene sus secretos.