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El Monitor: más de 130 años debatiendo la educación argentina

Desde la publicación fundada en 1881 por Domingo Faustino Sarmiento hasta la actual versión en papel y en línea, la revista El Monitor, del Ministerio de Educación de la Nación, sigue vigente en las escuelas, hilando un espacio de participación federal para los docentes.


Del periódico fundado por Domingo Faustino Sarmiento en 1881 El Monitor «2.0» de hoy, la publicación dedicada a difundir, desde el Ministerio de Educación de la Nación, las directivas y los debates educativos a los docentes de todo el país ha mantenido viva una tradición atravesando cambios históricos, institucionales, tecnológicos y sociales. Actualmente, desde su versión digital en línea, El Monitor sigue ofreciendo valiosos materiales para enriquecer la tarea cotidiana en las aulas.

La etapa fundacional

En 1881 apareció por primera vez una publicación destinada a mejorar la circulación de la información entre las escuelas de todo el país y las autoridades nacionales. El director general de Escuelas, Domingo Faustino Sarmiento, fundó El Monitor de la Educación Común para dar cumplimiento a la Ley de Educación, que ordenaba: «Dirigir una publicación periódica en que se inserten todas las leyes, decretos, reglamentos informes y demás actos administrativos que se relacionen con la Educación Primaria; como asimismo los datos y conocimientos tendientes a mejorar su desarrollo».

Número 1 de la Revista El Monitor, 1881.


Eran tiempos en que se consolidaba el proyecto liberal oligárquico, Julio Argentino Roca ocupaba la presidencia y miles de inmigrantes llegaban al país con el sueño de alcanzar una vida diferente y mejor. El sistema educativo sería la mejor herramienta para integrar socialmente a los inmigrantes y promover el desarrollo cultural y económico de nuestra sociedad. La educación haría posible un gran proceso de movilidad social ascendente que sería, durante décadas, un rasgo distintivo de la sociedad argentina.

Desde entonces, El Monitor contribuiría a articular un sistema educativo geográficamente disperso y a debatir una enorme variedad de temas que van desde el control del presupuesto educativo hasta la necesidad de acercar a los maestros y autoridades escolares de todo el país información sobre las directivas nacionales.

La necesidad de contar con una herramienta de este tipo queda en evidencia con solo dar un vistazo al debate sobre la situación del sistema educativo jujeño que se discutía en el número 1: el entonces gobernador de Jujuy, Bustamante, hizo un diagnóstico detallado de la situación de la provincia y rindió cuentas del uso de las partidas recibidas. En efecto, uno de los problemas que enfrentaban las autoridades nacionales era el de controlar el destino de los fondos que se giraban a las distintas jurisdicciones.

El Monitor

Desde las páginas de El Monitor, Sarmiento defendía, con su acostumbrado apasionamiento, ideas innovadoras para su época, como la necesidad de formar profesionalmente a las mujeres como educadoras; también, la de intercambiar con otros países de la región e incorporar a las aulas a los niños sordomudos. A fines del mismo año de su fundación, El Monitor se convertiría en una herramienta fundamental para difundir la convocatoria y los debates del Congreso Pedagógico, celebrado en 1882.

Además de difundir los grandes lineamientos de política educativa, en la revista había lugar para información sumamente variada capaz de interesar a públicos diferentes. Por ejemplo, encontramos un amplio informe sobre el cultivo de la chirimoya (provisto por el Boletín de Agricultura y Ganadería), el anuncio de una conferencia sobre la lepra en Corrientes y una breve reflexión sobre la importancia de que la tipografía de los manuales contemplara las necesidades de niños con problemas de miopía. A lo largo de la historia de la revista, colaboraron destacadas figuras del país y del extranjero en el campo de la pedagogía y la cultura, como Rosario Vera Peñaloza, María Montessori, Joaquín V. González y Gabriela Mistral.

Hacia 1903, la revista incluía una serie de pintorescas «notas de color» que presentaban situaciones insólitas ocurridas en países lejanos, como la historia del «maestro peor pago del mundo», un exsoldado a cargo de la escuela en una aldea rusa que solo enseñaba a leer porque no sabía escribir. Podemos suponer que este tipo de anécdotas cumplía diferentes funciones: por un lado, acompañaba los cambios en la prensa escrita de la época, ofreciendo materiales más ligeros y entretenidos. Por otra parte, ofrecía motivos para enorgullecerse, por contraste, del sistema educativo argentino. 

En el sitio de la Biblioteca Nacional del Maestro, se puede consultar la colección completa de El Monitor de la Educación Común. Recorrer hoy sus páginas permite constatar la permanencia de algunos desafíos y acceder a un archivo invalorable sobre las políticas que orientaron la construcción de nuestro sistema educativo.

En la segunda mitad del siglo XX, la presencia de El Monitor fue más errática. Décadas de inestabilidad política e institucional dejarían su marca en la trayectoria de la revista, del mismo modo en que afectaron a la sociedad en general y a la educación pública en particular. El Monitor reapareció durante breves períodos (1959-1961; 1965-1976 y 2000-2001) sin lograr consolidarse.

Los últimos años: la recuperación de un espacio de debate

A partir de 2004, en el marco de una serie de iniciativas destinadas a jerarquizar la educación, El Monitor volvió a aparecer como un canal de diálogo abierto a los diferentes actores de la comunidad educativa. Así lo evocaba Inés Tenewicki, una de las responsables de la publicación —junto con Inés Dussel hasta 2010 y con Myriam Southwell desde ese año:

«Corría junio de 2003, el entonces ministro Filmus estrenaba su flamante cargo y visitábamos algunas escuelas de la provincia del Chaco. A medida que nos adentrábamos en el Impenetrable, las escuelas se volvían más solas, más despojadas, más desnudas. No había netbooks, ni siquiera viejas computadoras, ni libros, a veces ni edificio, no se pagaban los salarios. Sin embargo, reparamos en que en todas las direcciones de las escuelas había ejemplares viejos de Zona Educativa, la publicación que editó el Ministerio entre 1996 y 1999 y que funcionaba como el órgano de difusión de la reforma educativa de los noventa, explicando y promocionando el proceso de implementación de la ley federal de educación».
En ese contexto, desde el Ministerio se le propuso hacer «una revista que llegara a cada rincón, para que los maestros la leyeran». Se pusieron manos a la obra y un año más tarde apareció el primer número. Allí se planteaban los objetivos del proyecto:

«El Monitor renace con la expectativa de ser un espacio para intercambiar experiencias, un espacio para debatir acerca de nuestros sueños comunes y de los caminos que nos proponemos transitar para alcanzarlos. Recuperamos la tradición de El Monitor porque queremos recuperar también las utopías de quienes imaginaron un país donde la educación, la ciencia y la tecnología se convirtieran en la columna central de una Nación con altos niveles de desarrollo, autodeterminación y justicia social».

En efecto, la nueva época de El Monitor estaría marcada por una concepción periodística actual, alejada del centralismo que caracterizó su primera época. La revista pasó a incluir dossiers en los que diversos especialistas abordaban aspectos de la problemática educativa actual, así como secciones de literatura, entrevistas, humor, arte, deporte y cultura juvenil, con una notable calidad gráfica. Los números publicados en papel y en versión digital entre 2003 y 2010 están disponibles en formato pdf.

En tiempos de rápidos cambios tecnológicos, El Monitor ha encarado una nueva transformación: a partir de 2013, se publica en formato digital a fin de aprovechar mejor las herramientas interactivas que las nuevas tecnologías ofrecen. En el nuevo soporte, además de mantener los rasgos que la hicieron una revista de consulta permanente en las escuelas por la actualidad y la calidad de sus contenidos, también abre espacios donde los docentes pueden participar libremente de debates con pares y especialistas en diversos temas. Un espacio en el que se articulan voces diversas en torno a problemas fundamentales de la educación argentina.

En ocasión de ese lanzamiento, decía el ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni:

«Hoy, El Monitor, una de las revistas más antiguas del país, se adecua a la era de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, aprovechando las potencialidades que abre la plataforma digital, pero sin renunciar a aquella identidad que la caracterizó en más de un siglo de tradición gráfica. Aquella revista se transforma hoy en un canal de comunicación virtual con nuestros maestros y profesores, una versión digital interactiva, dinámica, de actualización frecuente, que fomentará el debate, los foros de discusión y otras formas de participación propias del formato».

Por su parte, Inés Dussel señalaba que el desafío actual de quienes hacen El Monitor es «pensar en formas más ágiles, mantener la calidad de los contenidos, articular la voz del Ministerio con un debate plural de la educación, la política y la cultura argentinas».

Ficha

Publicado: 24 de abril de 2014

Última modificación: 07 de mayo de 2014

Audiencia

Docentes

Estudiantes

Área / disciplina

Nivel

Secundario

Categoría

Artículos

Modalidad

Todas

Formato

Texto

Etiquetas

revista El Monitor

publicación

espacio docente

participación docente

Domingo Faustino Sarmiento

Autor/es

María Elena Ques

Licencia

Creative Commons: Atribución – No Comercial – Compartir Igual (by-nc-sa)


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