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Pablo Lecuona: creador de Tiflolibros, biblioteca digital para ciegos de habla hispana

Una entrevista al creador de la bilioteca digital Tiflolibros, un proyecto que promueve la inclusión de las personas con discapacidad visual a través del aprovechamiento de la tecnología.


Pablo Lecuona, tiene 34 años, es estudiante avanzado de Ciencias de la Comunicación, en la UBA. Durante muchos años trabajó en la Biblioteca Argentina para Ciegos. Se formó en la gestión de proyectos y en el campo de la edición de materiales para disminuidos visuales. Casi con el inicio del siglo XXI, el surgimiento y el auge de nuevas herramientas tecnológicas, en 1999, se le ocurrió la idea de crear una biblioteca digital para ciegos.
Hasta ese entonces, las posibilidades de acceso a los libros que tenían los ciegos se reducían a los textos en Braille (para aquellos que conocían ese sistema), a unos pocos audiolibros o a lectores voluntarios. Según la Encuesta Nacional de Discapacidad realizada entre 2002 y 2003 por el INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censo), la discapacidad visual es la segunda en prevalencia, luego de la discapacidad motora. Un alto porcentaje de los estudiantes con discapacidades visuales están integrados en instituciones del sistema de educación común, pero muchos de ellos abandonan su educación durante el ciclo secundario, entre otras razones, debido a las dificultades de acceso a la bibliografía. Tiflolibros, la Primera Biblioteca Digital para Ciegos de Habla Hispana es una verdadera “biblioteca sin muros”, dado que representa una valiosa opción para la formación y educación contínua de muchas personas dispuestas a quebrar barreras con la ayuda de las nuevas tecnologías.

—¿Cuándo, cómo y por qué nació Tiflolibros?

Tiflolibros es una biblioteca para ciegos en internet, a la que se accede de forma gratuita y desde cualquier parte del mundo. Ofrece más de 24.000 libros en archivos de computadora, que consultan más de 3000 usuarios con discapacidad visual de América, Europa y Asia, y 120 instituciones que a su vez distribuyen los libros a sus usuarios.
El proyecto surgió en 1999, cuando un grupo de personas ciegas de Buenos Aires estábamos comenzando a utilizar herramientas tecnológicas que nos permitían un acceso ágil y sencillo a los libros. Habían ido apareciendo diferentes herramientas, como los programas lectores de pantalla que leen en voz alta la información de la computadora y que permiten que una persona ciega pueda utilizar una computadora común y corriente adaptada con este software. A esto se le sumó el aporte del uso del escáner, los programas de OCR (Reconocimiento Optico de Caracteres), etc. Comenzó el auge del uso de internet y las listas de correos donde se intercambiaban experiencias e información. Entonces, casi de manera natural, apareció la idea de construir una biblioteca de libros en archivos de computadora empleando el potencial de internet. Los libros que cada usuario digitalizaba para su lectura, los ponía a disposición de otras personas ciegas.
Al principio nuestra biblioteca era la más virtual de todas las bibliotecas. Consistía en un catálogo que informaba que tal libro lo tenía tal persona, y se indicaba su dirección de mail. Uno tenía que pedirle al usuario que tuviera determinada obra que se la enviara. Luego fuimos aprovechando algunos recursos gratuitos de internet y desarrollando herramientas propias, hasta que la biblioteca tomó la forma actual: un sitio web donde se reúnen los textos aportados, al que se puede acceder desde cualquier parte del mundo y en cualquier momento, para solicitar el libro deseado.

—¿Cómo surgió el nombre del proyecto?

—Se dice que la isla de Tiflos era una isla de la mitología griega a la que se desterraba a los ciegos. Por ello se utiliza el prefijo tiflo para diferentes cuestiones que tienen que ver con las personas con discapacidad visual. Así la tiflología sería la ciencia que estudia la educación y rehabilitación de los ciegos, y la tiflotecnología es la tecnología adaptada para ciegos. Cuando comenzamos a utilizar internet y explorar lo que aportaba para estos temas, existían dos listas de correos españolas relacionadas con tecnología para ciegos, que se llamaban Tifloclub y Tiflonet. Entonces, cuando pensamos la idea de la biblioteca en internet para ciegos, el nombre natural fue el de Tiflolibros.

—¿A qué tipo de público se dirigen? ¿De qué edad? ¿Para personas con qué clase de dificultades es útil el servicio que presta Tiflolibros?

—La biblioteca está a disposición de usuarios de todas las edades. Las edades van desde los más pequeños hasta gente de más de noventa años. El único requisito para acceder a ella es tener una discapacidad que no permita la lectura convencional. Si bien la gran mayoría de los usuarios son personas con discapacidad visual, también contamos con usuarios con problemas motrices o neurológicos que no les permiten la lectura.
Ofrecemos dos servicios, para llegar de la mejor manera a atender a todos los grupos. Por un lado, con una computadora adaptada una persona puede acceder a Tiflolibros a través de la Web : pide el libro y lo recibe en su casilla de correo electrónico en un archivo de texto, que podrá leer mediante su software lector de pantalla. Por otro lado, el mismo libro que está en un archivo de texto lo convertimos en un archivo de audio MP3, lo grabamos en un CD con la misma voz del software lector de pantallas, y se envía por correo postal al usuario que lo solicita. El 50% de los usuarios de este servicio son personas mayores de 75 años, que si bien no son ciegas tienen dificultades visuales para leer libros de forma tradicional, pero siguen teniendo ganas de leer.


—¿Qué tipo de libros incluye esta biblioteca digital?

—Como la biblioteca se construye con los aportes de los mismos usuarios, de voluntarios, autores y editores, se cuenta con un amplio abanico de temas y materiales. Incluye textos literarios, best sellers, textos para diversos niveles de la educación, textos científicos, ensayos, libros religiosos. Permanentemente se van incorporando nuevas obras. No tenemos una política de selección de materiales, porque el objetivo es que los libros y la información lleguen de la manera más amplia a atender las necesidades bien variadas de un gran número de usuarios. Todo libro que se pueda incorporar será útil o interesante para algún usuario.


—¿Cómo trabajan para incorporar nuevos libros? ¿Con qué recursos cuentan?

—Los libros se incorporan a través de diversas fuentes. Hay usuarios que escanean un libro para su lectura personal, y luego aportan ese libro a la biblioteca para que quede a disposición de todos. También contamos en la sede de Tiflolibros con un escáner de alimentación automática de documentos, con el que digitalizamos libros de forma rápida y casi sin intervención de recurso humano. Estamos avanzando en el desarrollo y concreción de un proyecto por el cual se trabajará con la Universidad de Buenos Aires para producir los materiales que requieran los estudiantes con discapacidad. A la vez este proyecto de producción de libros digitales se está impulsando en Córdoba y en Montevideo para trabajar conjuntamente entre los tres servicios de producción. Otros libros son aportados por sus autores y sus editores, que nos facilitan los archivos digitales de los libros, ahorrándonos todo el trabajo de escaneo y corrección, permitiéndonos poner el libro a disposición de los usuarios ciegos al mismo tiempo que este aparece en las librerías. También hay libros aportados por un plantel de 120 voluntarios que trabajan desde sus computadoras y en sus casas escaneando, tipeando o corrigiendo libros ya escaneados.


—¿Qué tiene que hacer una persona o una institución que quiere usar la biblioteca digital Tiflolibros?

—Para inscribirse en la biblioteca se requiere un proceso bien sencillo. Una persona tiene que enviar sus datos, y un comprobante de que el interesado tiene una discapacidad que no le permite el acceso a la lectura. El comprobante puede ser de diferentes tipos, depende del país y de lo que tenga a disposición. Podrían ser certificados médicos, certificados de asociaciones de ciegos, pases de transporte, etc. Este comprobante puede enviarse vía fax, correo postal, o escaneado como archivo de imagen. El acceso a la biblioteca es gratuito, así que una vez verificados sus datos, el usuario recibirá un nombre y una contraseña con los que podrá acceder a la biblioteca y descargar los libros que desee. Si se trata de una institución ésta debe presentar los datos de la institución, y de la persona responsable del servicio que dará acceso a Tiflolibros, y debe presentar una nota en la que se hace responsable de que los libros serán utilizados solamente por personas que por su discapacidad no puedan acceder a la lectura convencional.


—En cualquier biblioteca o archivo con un volumen tan importante de información el cuello de botella es contar con herramientas y usuarios con habilidades para poder encontrar rápido la información pertinente. ¿Qué opciones de búsqueda presenta Tiflolibros? ¿Qué es lo que diferencia a esta interfaz de otros buscadores de la Web?

—Desde los inicios de Tiflolibros, algo muy importante fue hacer que los procesos de búsqueda, descarga y lectura de libros fueran lo más sencillos posibles para los usuarios. Para que sea más amplio el acceso hay que trabajar con los mínimos requerimientos técnicos y de habilidades posibles. Hoy existen dos maneras de buscar y solicitar libros. Una opción es a través de la Web : la persona ingresa en la página de la biblioteca utilizando su nombre de usuario y contraseña. Allí puede buscar por título y por autor, navegar entre las diferentes categorías y géneros, ver los libros en uno u otro idioma, o simplemente verlos en orden alfabético de autores o de títulos. Cuando el usuario elige un libro para descargar, pulsa sobre el título y se le envía automáticamente a su casilla de correo electrónico el libro como archivo de texto adjunto. En la descripción del libro incluimos el texto de la contratapa o una sinopsis; además, los mismos usuarios pueden escribir comentarios sobre la obra. Para quienes no manejan la navegación por la Web, tienen menor conectividad o simplemente prefieren realizar la selección de títulos off line, tenemos un sistema de pedido de catálogos y de libros a través de correo electrónico: pedidos@tiflolibros.com.ar. Estos catálogos se actualizan automáticamente de forma diaria. Luego, si se desea pedir un título en particular, se envía un e-mail a la misma dirección.

—¿Con qué otros proyectos o instituciones de este tipo, de aquí o de otros lugares del mundo, están conectados o trabajan cooperativamente?

—Resulta fundamental para nosotros sumar recursos y articulaciones con otras organizaciones. Trabajamos constantemente en contacto con instituciones de ciegos, escuelas especiales, bibliotecas, universidades, que brindan acceso a los materiales, que ofrecen computadoras adaptadas o utilizan las obras disponibles en Tiflolibros para distribuirlas en Braille o en audio, y a su vez aportan los materiales que ellos digitalizan.
Actualmente 120 instituciones de toda América Latina acceden a Tiflolibros, además de los 3000 usuarios individuales. Hemos firmado convenios de cooperación a través de los cuales personas ciegas de diferentes regiones pueden inscribirse en Tiflolibros de manera local, a través de la institución de su ciudad. De estos convenios los más activos y provechosos han sido los establecidos con el Centro de Rehabilitación para Ciegos de Lima (Cercil), la Unión Nacional de Ciegos del Uruguay, la Corporación para Ciegos (Chile), la Fundación Dominicana de Ciegos, el Centro Red Social (Venezuela), el Centro Red Social (San José de Costa Rica), el Centro de Rehabilitación para Ciegos (Paraguay).
También venimos realizando un trabajo de intercambio y colaboración mutua con BookShare, un proyecto similar a Tiflolibros pero en un contexto completamente diferente y con un presupuesto muy superior, dirigido solo a usuarios de los Estados Unidos.
En la Dirección General del Libro y Promoción de la Lectura del Gobierno de la Ciudad se asesoró y acompañó al equipo de personas que durante los años 2005 y 2006 buscaban generar un proyecto de biblioteca para ciegos. Si bien no prosperó ese emprendimiento, quedaron instaladas dos computadoras adaptadas con lector de pantalla, un escáner y software de lectura en dos bibliotecas del Gobierno de la Ciudad: la Biblioteca Miguel Cané, que funciona en Carlos Calvo 4319, en el barrio de Boedo, y la Biblioteca Carlos Guido Spano, que funciona en Güemes 4601, en el barrio de Palermo.
Permanentemente se trabaja en conjunto con escuelas de ciegos, dependientes en su mayoría de los estados provinciales.
Desde el año 2002 trabajamos en conjunto intercambiando archivos de libros con el Primer Centro de Copistas para Ciegos Santa Rosa de Lima, un centro que atiende principalmente las necesidades de estudiantes de educación primaria y secundaria. Archivos digitales de diversas obras se transcriben al sistema Braille a través de impresoras especiales.
Con la Unión Nacional de Ciegos del Uruguay, se viene trabajando en conjunto en diferentes proyectos de capacitación y asesoramiento desde 2006. En el 2007 publicamos conjuntamente con ellos el libro Ficciones sobre Ciegos , editado por Tiflonexos como medio de información acerca de la realidad de las personas ciegas y medio para generación de recursos económicos.
Actualmente estamos trabajando con esta organización en el diseño de proyectos que permitan el trabajo conjunto con las universidades para atender las necesidades de los estudiantes con discapacidad visual, poniendo en común los materiales y recursos producidos.
Basados en un modelo similar al proyecto que se viene desarrollando con la Universidad de la República (Uruguay), diseñamos un proyecto semejante con la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Con esta misma institución acabamos de presentar un proyecto compartido al Fondo de Juventud, convocado por el BID y Microsoft y ejecutado por la Fundación SES . Nuestro proyecto apunta a la formación de jóvenes en el uso de tecnología adaptada para el acceso a la educación.


—¿Qué pasa cuando los libros tienen una fuerte apoyatura en la imagen? ¿Qué propuestas editoriales, tanto de libros digitales, como impresos, conoce, sobre todo destinadas a los lectores más pequeños con problemas visuales?

—El asunto de los libros para los más chicos es uno de los temas más complejos, porque hoy, tanto los textos educativos de nivel primario como los libros literarios para niños tienen un fuerte basamento en la imagen, y no basta con hacer una transcripción directa al formato digital, al audio o al Braille, sino que debe hacerse un trabajo de adaptación, buscando con los medios disponibles trabajar los mismos contenidos.
En este tipo de materiales, entonces, muchas veces se combina el soporte electrónico, como el Braille, con material tangible y con gráficos en relieve. Pero producir libros de esta forma resulta caro y por lo general se hacen de forma artesanal. No existen en la Argentina proyectos editoriales que hoy trabajen este tipo de materiales, salvo las adaptaciones de materiales para los alumnos que de forma aislada se realizan en diferentes escuelas especiales. Hoy se está buscando a nivel latinoamericano sistematizar y poner lo más en común posible los recursos aprovechables, para lograr generar mejores y mayores materiales para niños.


—¿Qué aspiraciones tienen a futuro con el proyecto Tiflolibros?

—Hoy apuntamos a fortalecer nuestra tarea en tres aspectos. Primeramente, el proyecto permanentemente crece y requiere de mayor dedicación y estructura, y muchas veces no llegamos a poder crecer en estructura al mismo ritmo. Por eso aspiramos a la construcción de una estructura de administración y desarrollo del proyecto que nos permita soportar el crecimiento, para llegar así a muchas más personas. En segundo término, si bien el número actual de usuarios de Tiflolibros es muy grande, es ínfimo en relación con la cantidad de personas con discapacidad visual que habitan en América Latina. Se calcula que el número asciende aproximadamente a seis millones de personas. Por otra parte, en el último año hemos estado orientando gran parte del trabajo de la biblioteca a la atención de las necesidades de estudiantes con discapacidad visual. En América Latina existe un gran déficit en cuanto al acceso a materiales de lectura para los niveles medios y superiores de la educación. Con el uso de la tecnología adaptada y la puesta en común de recursos a través de Tiflolibros se pueden atender de forma eficiente las necesidades de los estudiantes, colaborando así para que muchas personas con discapacidad visual puedan mejorar sus niveles educativos y a través de ello contar con mejores opciones de acceso al empleo calificado.

 

Ficha

Publicado: 07 de abril de 2014

Última modificación: 14 de enero de 2021

Audiencia

Docentes

Directivos

Área / disciplina

Lengua

Lengua y Literatura

Nivel

Secundario

Superior

Categoría

Entrevistas, ponencia y exposición

Modalidad

Todas

Formato

Texto

Etiquetas

educación especial

enseñanza para ciegos

biblioteca

Tiflolibros

Autor/es

Mónica Klibanski

Licencia

Creative Commons: Atribución – No Comercial – Compartir Igual (by-nc-sa)


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