Teresa Otondo
Teresa Otondo

—Nos interesa saber algo más del canal de televisión TV Cultura.

—Es una televisora pública, pública en el buen sentido, o sea: es una fundación de derecho privado sustentada con dinero del Estado, pero tiene un estatuto de independencia en relación con el gobierno. Esto es bastante importante porque nos permite hacer una programación de calidad y de interés público.

—TV Cultura lleva más de 30 años emitiendo sus contenidos educativos y culturales. ¿Cómo ha sido transitar ese camino teniendo en cuenta los cambios tecnológicos y culturales que se han producido en la televisión?

—TV Cultura tiene actualmente casi 35 años. Fue creada justamente como un modelo de canal un poco al estilo BBC, o BBS, educativo y cultural. Al principio era muy escolar en sus propuestas, porque hasta hace 30 años era lo que se suponía que debía ser para la televisión de un país donde el analfabetismo alcanzaba a más del 60 por ciento de la población. Se creía que la televisión como instrumento de educación escolar iba a funcionar, y dar buenos resultados inmediatos. Luego verificamos que eso no es cierto, porque la televisión sola no enseña, es un complemento del aula. La enseñanza, la transmisión de conocimientos y las técnicas de aprendizaje necesitan una presencia, hay que estar en contacto con los alumnos. La televisión puede complementar, puede ayudar, puede completar, puede ampliar, puede fomentar, puede sobre todo tratar de que la curiosidad y las ganas de aprender y de conocer sean estimuladas en todos los ámbitos del conocimiento.
Partiendo de eso hemos cambiado nuestra programación, de puramente escolar a productos educativos. Series de conocimientos generales, series de entretenimiento educativo –que es lo mas difícil de hacer–, programas alegres, divertidos, bien producidos, inteligentes, que puedan ser usados por los profesores en el aula y que también los alumnos puedan acercarse a esos programas para completar sus conocimientos y como un entretenimiento, porque la curiosidad es el arma para el descubrimiento.


—¿Qué clase de proyectos lleva adelante TV Cultura?

—Tenemos proyectos específicos. Hemos hecho cursos de formación profesional, de capacitación. El Ministerio de Educación nos comenta sus necesidades, nos da las bases y nosotros creamos el programa. Lo emitimos por televisión, y también damos el conjunto de programas para que los maestros y alumnos trabajen ese material en el aula.


—La competencia de los canales de televisión, en tanto empresas, en todas partes del mundo resulta cada vez más fuerte y excluyente. ¿Qué percepción tiene el pueblo brasileño de TV Cultura en relación con los canales de televisión comercial?

—TV Cultura es un modelo de referencia. Por razones de mercado tiene comparativamente muy poca audiencia. Pero todo el mundo sabe que los contenidos que emite TV Cultura son buenos, que TV Cultura “debe estar ahí”. La gente, cuando dice cuál es el mejor canal menciona a TV Cultura pero, paralelamente, ve otra programación, los programas de los canales comerciales; eso pasa en todo el mundo. Pero el simple hecho de que ellos sepan que TV Cultura existe y que hay una posibilidad de elección de parámetros y de criterio es importantísimo desde el punto de vista de la democracia. De todas formas, a mi entender y teniendo en cuenta el apoyo del sector educativo, de los docentes, lo que hace falta es una acción más organizada y con mejores recursos para que los proyectos que son esporádicos puedan efectivamente ser permanentes.

—Usted ha trabajado en una gran cantidad de proyectos en los cuales la alianza entre la educación y la comunicación fue decisiva. Según su experiencia, ¿cuál es el rol de la televisión pública en América Latina en términos culturales y educativos?

—Yo creo que es dar oportunidad, acceso a la información. Cuando uno presenta programas que pasan información, que dan una oportunidad de participación, el ciudadano puede construir elementos para tomar sus decisiones. Y si no tiene los elementos de conocimiento necesarios que le permitan decidir, y no hablo solamente de ir a votar, que es lo último, no es un ciudadano, no es libre y no vivimos en una democracia. Y la televisión pública tiene un rol fundamental y mucho trabajo por hacer por las democracias de América Latina.


Fecha: Julio de 2004