28072004Por Verónica Castro

—Cuando asesora a los colegios ¿cómo trabaja el cambio cultural de los docentes para el uso de las nuevas tecnologías en el sistema educativo?

—Eso es lo que más cuesta. Lo que noto –no sólo en los colegios que asesoro sino también en colegios que vienen a mi Laboratorio de Computación por jornadas y cursos– es que el cambio cultural que estamos viviendo en esta era de la información es complejo. Uno se pregunta: ¿cómo hacer para convertir a la computadora en una herramienta del maestro o del profesor? Existe una brecha entre los docentes, independientemente de la edad que tengan: hay docentes a los que les gusta o se sienten atraídos por la computadora y las nuevas tecnologías y otros que son indiferentes o tienen resistencia. Entonces, en muchos casos se da la situación de que el profesor de Informática es el que lleva a cabo la actividad con los alumnos, porque es el que sabe interactuar con las computadoras, y los demás docentes sólo le dan ideas o temas curriculares sobre los que desean trabajar.

Entonces la pregunta que surge es: ¿hay un verdadero trabajo en equipo? Porque una tarea mancomunada requiere de cierto intercambio. Los docentes tendrían que ir conociendo en forma creciente el alcance de la computación, y los profesores de Informática más acerca de los objetivos y contenidos curriculares.

De lo contrario, si bien se produce un cierto trabajo en equipo, es muy superficial. En casos extremos –pero muy comunes– el docente de Informática se convierte en realidad ¡en el que imprime los carteles!

Incluso hay casos en que la “integración curricular” que se hace puede llegar a ser negativa. Un ejemplo de ello es el uso que se da muchas veces a ciertos juegos didácticos muy repetitivos en los que los alumnos mecanizan cierto tipo de ejercitación. Ha habido estudios sobre lo nocivo que puede ser un uso intensivo de este tipo de software, especialmente en la educación especial. Personalmente he observado alumnos de educación especial –a los que dictamos clase en mi Laboratorio– y he podido ver cómo manejaban muy bien ciertos juegos “didácticos”, casi de memoria y, sin embargo, ello no les permitía transferir esas “habilidades” a tareas de lectoescritura, aritmética, etc., ya que faltaba el razonamiento. En casos así es preferible no usar la computadora pues el alumno podría adquirir una falsa imagen de lo que es “saber” computación, por ejemplo.

Por otro lado, se han generalizado ideas también falsas acerca de lo que significa usar o saber computación. Creo que se ha hecho hincapié –tal vez con buena intención pero con consecuencias no tan buenas– en el hecho de que la computadora y las nuevas tecnologías son “una herramienta más” en la escuela, por lo que no necesitaríamos capacitarnos tanto para utilizarlas. Hay docentes y alumnos que esperan que haciendo clic resolverán la mayoría de sus objetivos. Entonces no desean hacer un esfuerzo mayor. Y como resultado de ello sólo consiguen hacer un zapping, por ejemplo en la Web, y deambular sin mayor orientación. En todo caso la computadora es una herramienta, sí, pero con características completamente diferentes de cualquier otra, y tremendamente poderosas. Por ello, prefiero no hablar de “herramienta”, ya que me remite a un martillo, o a un lápiz, en el mejor de los casos. Acá estaríamos frente a una “herramienta” de tipo intelectual y expresivo que supera a cualquier otro medio que se haya inventado jamás. Bueno, “medio” es un buen sustantivo para denominar a la computadora, entre otras alternativas.

Tan particulares son las características de estas nuevas tecnologías que surgen también actividades nuevas que a nivel curricular deberán ocupar más espacio, como es la robótica, el diseño 3D, el arte digital, el uso de bases de datos en ciencias, etc., además de muchos enfoques interdisciplinarios que antes, sin las computadoras, no se producían.

Creo que lograr una cultura informática en los docentes y escuelas es un trabajo bastante complejo y que va a llevar mucho tiempo, porque estamos en una etapa de transición y, encima, no sabemos bien hacia dónde se dirige esta transición, porque todos los días surgen tecnologías nuevas, que a su vez pueden reflejar nuevos paradigmas. No es algo que se pueda resolver con una fórmula.

Por último, sobre Computación opinan demasiadas personas, pues no olvidemos que la comunidad en general espera de la escuela que sus hijos aprendan lo que cada uno cree que es importante. Entonces todo esto de lo que estamos hablando hay que poder transmitirlo a los padres y madres para que puedan acompañar y comprender este nuevo aprendizaje. No se trata sólo de responder a las demandas del mercado, sino de integrarlas a los objetivos de la educación y de la escuela.

—Como todo docente de Informática, su vida y su práctica seguramente han estado alteradas en forma irreversible por la aparición de internet. ¿Cuales son los principales aportes de la red a la didáctica de la Informática?

—Hay muchos aportes de internet. El primero de ellos creo que es la comunicación. Ahora los alumnos pueden acceder a una comunicación con otros chicos –ya sea por e-mail, ya sea con productos que pueden poner en la Web–. Esto es algo muy poderoso y transformador. Se podría equiparar a cuando surgieron los viajes en avión y, de golpe, uno podía estar en otro continente en cuestión de pocas horas. La comunicación a través de la Web permite intercambiar experiencias entre colegios alejados tanto geográfica como culturalmente.

En particular, el intercambio por mail o chat, por ejemplo entre alumnos de una escuela especial con los de una escuela común, es muy enriquecedor para ambas y puede favorecer la apertura y la integración.

Por otro lado, está el tema de la información, y en ese sentido la Red es muy poderosa. Si necesitamos conocer datos sobre la población mundial al día de hoy, o sobre el crecimiento demográfico de los últimos 50 o 100 años, cualquier dato meteorológico, sobre climas, o información relacionada con volcanes, terremotos, etc., es decir, si necesitamos datos muy actualizados, sin duda que la Web es la fuente ideal. En la Argentina, por ejemplo, la página web del Indec nos ofrece una enorme cantidad de información y estadísticas para trabajar en Ciencias Sociales en forma global, regional o local.

Pero a la vez, la Web es tan inmensa que se hace imprescindible –si queremos sacarle provecho– el saber muy bien qué es lo que vamos a buscar y para qué lo vamos a usar. Sin una guía y un proyecto organizado, la potencia de la Web no se puede apreciar.

Por último, está la parte productiva relacionada con internet, que es cada vez más amplia. Así como los alumnos pueden generar un proyecto en PowerPoint, en Access o en cualquier programa o plataforma, también pueden generar su propio sitio –más o menos complejo según el nivel que tengan– e incorporar muchos conocimientos informáticos adquiridos sobre todas las demás herramientas, además de desarrollar habilidades para la redacción, edición, diseño web, etcétera.

—¿Es más fácil y más interesante la capacitación informática hoy en día con internet y con un parque más o menos elevado de máquinas en las escuelas?

—Siempre el nivel del hardware facilita la tarea, sin duda. Sin embargo, pienso que con una máquina vieja también se puede trabajar bien, y se puede trabajar aunque haya una sola máquina para toda el aula, aunque no sea lo ideal.

Pues de todo lo que he comentado acerca de la Computación educativa se puede deducir que las computadoras y la Web no son en absoluto mágicas, aunque a veces se hagan cosas impresionantes. Todos los productos que logramos hacer con ellas, así como el software o el hardware en sí, son el resultado de la aplicación y desarrollo de ideas y de conceptos científicos. Sin estos de nada sirve tener un gran equipamiento.

Pero por supuesto que si contamos con mayor número de máquinas y más modernas, las posibilidades de trabajo en la escuela se amplían en todo sentido.

—¿Hasta qué punto es cierto que los chicos de hoy vienen alfabetizados digitalmente?

—Yo diría que no todos los chicos, pero sí que hay cada vez más chicos que están rodeados de nuevas tecnologías en su casa, y que están rodeados de personas a las que les agrada la tecnología y se sienten atraídos por ella. Vemos chicos de menos de 3 años, que aún no saben hablar bien, pero que pueden explicar cómo usan un software educativo.

En la rama del arte también hay cada vez más gente joven que se interesa por el arte digital y la multimedia. Recientemente pasé por una muestra de producción multimedial que se hizo en el Museo de Ciencias Naturales que está en el Parque Centenario, de esta Capital, y la verdad es que yo debía ser una de las personas de más edad de las que estaban allí. Casi todos eran chicos de entre 18 y 25 años, no mucho más. Y me sorprendió un poco, porque cuando uno va a un teatro o a una muestra de pintura, en general se encuentra con gente de cualquier edad, pero en este tipo de actividades, evidentemente no. Hay un idioma y una estética nuevos, y son generacionales, sin duda.

—¿Cuáles cree que deberían ser los objetivos pedagógicos principales de un portal educativo nacional? ¿En qué líneas debiera profundizar educ.ar para mejorar sus servicios?

—No soy especialista en portales educativos y tampoco he investigado exhaustivamente el portal educ.ar como para poder contestar a esta pregunta. Pero creo que el hecho de que exista un portal como www.educ.ar es muy importante para la Argentina, porque da la opción de que cualquier persona en cualquier lugar del país tenga acceso a una nueva posibilidad de alfabetización. Y ello no es poco.

Me parecen muy interesantes las últimas líneas de trabajo que se han abierto en educ.ar con los weblogs, en mi caso me refiero a los de Educación y TIC y Sociedad de la Información. Y fundamentalmente al Espacio de Innovación docente. Vengo pensando hace tiempo que es necesario el debate sobre la inclusión de las nuevas tecnologías en la educación, que se divulguen más los fundamentos científicos que la sostienen.

Lo que veo en general es que en la educación hay poco rigor científico. Se sigue una tendencia y luego se abandona por completo, por otra nueva (o no tan nueva). Los docentes están desorientados muchas veces, y creo necesario que se les ofrezcan modelos para llevar adelante experiencias educativas.

Y creo que es muy importante que los expertos participen en un portal de este tipo, ofreciendo sus saberes, y que expongan sus ideas.

Esto no viene ocurriendo desde hace mucho tiempo en la Argentina, y ha aportado también –entre otros muchos factores– a la crisis de nuestro sistema educativo.

Creo que deberíamos saber aprovechar los esfuerzos y estudios que hacen los especialistas, tomarlos como referentes y modelos y, de esa forma, acercarnos a las ideas más relevantes dentro de las distintas áreas de conocimiento.

En Informática y nuevas tecnologías, más que en otras áreas, creo imprescindible que los docentes y la comunidad puedan contar con líneas rectoras y con un buen intercambio de las ideas, ya que la tecnología cambia y progresa permanentemente, y es imposible que un docente por más estudioso y aplicado que sea pueda estar al día en todos los temas. Pero al mismo tiempo, ese docente necesita contar con fuentes confiables para saber cómo reorientar su tarea y darles a sus alumnos un panorama lo más actualizado posible no sólo en el aspecto técnico, sino también en lo que a enfoques didácticos se refiere.


Fecha: Julio de 2004